Ella Es Mi Chica Favorita

04 - Alessia Maradovic

A la mañana siguiente llegué a la universidad mucho antes de lo necesario, aunque intenté convencerme de que no tenía absolutamente nada que ver con Violet. Había dormido bastante mal, no porque hubiera ocurrido algo particularmente importante sino porque mi cabeza había decidido reproducir nuestra conversación una y otra vez durante toda la noche recordándome cada palabra, cada sonrisa y sobre todo la forma en que había pronunciado mi nombre antes de marcharse. Me había quedado mirando el techo durante horas preguntándome si realmente había ocurrido o si mi imaginación había decidido regalarme el encuentro que llevaba dos años deseando así que cuando finalmente conseguí dormirme ya era demasiado tarde para descansar correctamente.

Llegué al edificio de Diseño Gráfico con un café en una mano y mi mochila colgada de un hombro, caminando por los pasillos casi vacíos mientras intentaba concentrarme en el proyecto que tenía que entregar esa semana. Llevaba varias horas trabajando en una composición que todavía no me convencía del todo así que me repetía que aquel día debía concentrarme únicamente en terminarla, sin pensar en Violet, sin buscarla entre los estudiantes y sobre todo sin esperar que volviera a acercarse a mí. Después de todo ella había dicho que quería volver a hablar conmigo pero eso no significaba que fuera a aparecer mágicamente cada vez que yo estuviera en la universidad.

Eso era lo que realmente esperaba porque mi cordura y mi corazon inservible iban a dejar de funcionar si seguia encontrandomela.

Entré al laboratorio y escogí uno de los lugares del fondo. Dejé mi mochila junto a la silla encendí la computadora y abrí el archivo en el que había estado trabajando la mañana anterior. Durante los primeros minutos conseguí concentrarme bastante bien pero después de un rato mi mente comenzó a traicionarme nuevamente. Moví un elemento de la composición, lo deshice, lo volví a colocar y terminé alejándome un poco de la pantalla mientras soltaba un suspiro.

—Concéntrate, Alessia —murmuré apoyando los dedos sobre mi frente mientras cerraba los ojos durante unos segundos. Volví a mirar la pantalla y traté de trabajar aunque mi cerebro seguía regresando al mismo lugar.

“Me gustaría volver a hablar contigo.”

Apreté los labios.

¿Por qué tenía que haber dicho eso?

Aquellas seis palabras habían conseguido arruinar por completo mi capacidad de pensar con normalidad. Cada vez que las recordaba aparecía una sonrisa estúpida en mi rostro y eso era especialmente vergonzoso porque ni siquiera sabía si Violet lo había dicho porque realmente quería conocerme o simplemente porque había sentido curiosidad después de verme escapar de ella.

Probablemente era lo segundo porque eso tenía más sentido, Violet era amable con todo el mundo. Era sociable, segura de si misma y acostumbrada a llamar la atención. Y yo era simplemente una chica de cuarto año que había tenido la mala suerte de enamorarse de ella durante dos años sin hacer absolutamente nada al respecto.

—Qué vergüenza —murmuré mientras volvía a trabajar.

Pasaron varios minutos y poco a poco conseguí sumergirme nuevamente en el proyecto. Estaba tan concentrada que no presté atención a las personas que comenzaron a entrar al laboratorio, ni siquiera a Mara cuando tomó el asiento de mi lado y dejó su mochila sobre la mesa.

—Buenos días —saludó mientras se acomodaba.

—Buenos días —respondí sin apartar la mirada de la pantalla.

—¿Dormiste?

—Más o menos.

—¿Sigues pensando en ella?— mi mano se detuvo sobre el mouse, giré lentamente la cabeza hacia Mara.

—¿En quién?— ella me miró con una expresión que decía claramente que no pensaba dejarme escapar.

—No voy a decir su nombre.

—Entonces no sé de quién hablas.— me encogi de hombros y regrese la mirada a la pantalla

—Alessia.

—¿Qué?

—Tienes cara de estar pensando en Violet.— se quejo, sentí que mi rostro se calentaba inmediatamente.

—No estoy pensando en Violet..— murmure, Mara soltó una pequeña risa mientras encendia su computadora.

—Claro.

—De verdad...— me excuse de inmediato

—No te pregunté nada más.

—Porque no estoy pensando en ella.

—Entonces deja de defenderte— Me quedé callada, odiaba cuando tenía razón. Volví a mirar la pantalla intentando ignorarla, pero después de unos segundos escuché cómo Mara soltaba una pequeña risa a mi lado.

—Estás roja.

—Cállate.— le lancé una mirada de advertencia y ella levantó ambas manos en señal de rendición.

—Está bien, está bien.

Respiré profundamente y regresé al proyecto, aunque ahora estaba todavía más consciente de mi propia cara. Intenté concentrarme durante unos minutos, hasta que algo extraño comenzó a llamar mi atención.

Un aroma. Era suave, casi imperceptible, dulce, pero diferente al perfume de cualquiera de las personas que estaban entrando al laboratorio. Fruncí ligeramente el ceño y levanté la cabeza mientras intentaba identificar de dónde provenía, aunque cuanto más trataba de encontrarlo, más difícil parecía distinguirlo entre todos los demás olores que llenaban el lugar. No sabía qué era ni podía identificarlo con claridad, sin embargo, algo dentro de mí reaccionó inmediatamente; mis hombros se tensaron y mi respiración cambió durante un instante, como si mi propio cuerpo hubiera reconocido algo mucho antes que mi cabeza. Me quedé quieta durante unos segundos, intentando descubrir de dónde venía aquel olor tan extraño, pero desapareció casi tan rápido como había aparecido.

—¿Qué pasa? —preguntó Mara mientras me observaba con atención inclinándose ligeramente hacia mí desde su asiento.

—Nada.

—Te quedaste congelada.

—Creí que había sentido algo.

—¿Qué cosa?— negué con la cabeza, volví a mirar la pantalla, intentando convencerme de que solamente había sido producto del cansancio, pero entonces escuché una voz detrás de mí




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