Elysium Code

Capítulo 28 - Caminos Divergentes

Año: 2048 – Ciudad: Tokio

Fecha: 05 de septiembre

Hora: 19:20

Virgin_Champion: Disculpen la demora, estaba conduciendo hasta la finca.

Carlos: No pasa nada, lo bueno es que estamos completos verdad?

Otaku_Moe: Sí, ya estamos todos.

Otaku_Moe: Ahora solo debemos esperar a que virgin_champion encuentre ese libro no? Recuerdas donde lo dejaste?

Max soltó un suspiro.

—Esto será tardado. ¿No deberíamos volver al laboratorio?

—Tampoco tenemos tanto dinero como para gastarlo todo aquí.

Carlos frunció el ceño.

—Tienes razón.

—Hasta que “V. C.” no encuentre ese libro, no podemos avanzar.

Se levantó de la silla y caminó hasta la salida.

Max caminó detrás de él con paso tranquilo.

Al salir, el aire fresco del cibercafé fue reemplazado de golpe por el ambiente cálido del exterior.

—Ah... Preferiría quedarme en el cibercafé la verdad —dijo Max con disgusto.

Carlos resopló y caminó con postura encorvada.

—Ni me lo digas, necesitamos comprar un aire acondicionado.

Max asintió lentamente.

—Al menos ahora tenemos microondas, ¿no?

—Es un avance...

Carlos se llevó una mano a la barbilla.

—Supongo, aunque sigo sin saber de dónde salió.

Max hizo un gesto con la mano para cambiar de tema.

—Eso da igual, lo importante es que nos vino como anillo al dedo.

Carlos esbozó una sonrisa.

—Tienes razón.

—Quizá después podamos comprar una olla arrocera o una lavadora.

Max arqueó una ceja con incredulidad.

—Eso jamás pasará. Estás soñando despierto.

Carlos ignoró el comentario y miró de nuevo el chat con Otaku_Moe y “V.C”.

Virgin_Champion: Ya llegué a la biblioteca gigante que tenía, miren todo esto.

Debajo del mensaje, se adjuntó una foto de una librería en mal estado y cubierta de polvo.

El tamaño de la habitación era considerable y tenía la apariencia de ser un cuarto bastante costoso.

—Creo que el bisabuelo de Virgin_Champion era alguien con mucho dinero —comentó Carlos sin apartar la vista del teléfono.

Max soltó un silbido de sorpresa.

—Eso es interesante, ¿quizá era alguien importante?

Se acercó para observar la imagen.

“Carlos tiene razón, esto no es de una persona normal.”

“¿Habrá sido algún político famoso?”

“Me pregunto cómo se sentirá vivir en una casa así...”

De repente, el sonido de una notificación en el teléfono de Max lo sacó de sus pensamientos.

Sacó su teléfono y vio que era un mensaje de Hanah.

Inconscientemente dejó de caminar.

Se le escapó una carcajada y sus labios se curvaron en una amable sonrisa.

Carlos se giró hacia Max, confundido.

—¿Ahora qué sucede, asistente?

—¿Es esa mujer otra vez?

Frunció el ceño con molestia.

Max asintió ligeramente.

—Oye, Carlos. Avanza con la investigación por tu cuenta al menos por ahora.

—Voy a salir un rato con Hanah.

Carlos abrió mucho los ojos.

Su mirada se clavó en Max cargada con una mezcla de incredulidad e indignación.

—¿¡Vas a dejar la investigación por esa mujerzuela!?

Apretó los dientes y una idea extraña cruzó su mente.

—Assistant...

Su mirada se volvió fría y sombría.

—No me digas que tú y esa chica...

Intentó seguir hablando, pero las palabras se le atoraron en la garganta.

—Maldito seas...

Apretó los puños.

Max ladeó la cabeza, confundido.

—No somos novios, ni nada por el estilo. Solo somos amigos... —dijo con el rostro ligeramente ruborizado al terminar de hablar.

Carlos procesó las palabras por unos segundos y soltó un suspiro de alivio.

—Uff, menos mal. Si mi asistente hubiera tenido novia antes que yo, eso habría sido fatal. Como un golpe bajo o algo por el estilo.

—¿Ah? ¿Crees que no puedo conseguir novia antes que tú? —preguntó Max.

Carlos negó con la cabeza.

—Por supuesto que no. ¡JAJAJAJA!

Bajó la cabeza lentamente y volvió a caminar en dirección al laboratorio.

—Vete, de todos modos, no necesito ayuda de alguien que no puede priorizar su trabajo.

—¿Así que esto es mi trabajo, ahora? —preguntó Max burlón.

Negó con la cabeza.

—Prometo que no tardaré, solo saldremos a charlar.

—Nos vemos, jefe abusivo.

Carlos hizo un gesto con la mano para despedirse sin decir nada más.

A lo lejos, su espalda desapareció al girar una esquina.

Max se quedó observando en dirección a Carlos durante unos segundos antes de ponerse en marcha nuevamente para reunirse con Hanah.

Capítulo 28 – Caminos Divergentes (Lado A)

La puerta del laboratorio se abrió y Carlos entró con el torso ligeramente encorvado.

Cerró la puerta y sin encender las luces caminó hasta el sofá.

—Ese maldito de Max... ¿Qué se habrá creído?

—Dejándome toda la investigación a mí.

Murmuró un par de cosas en voz baja y sacó su teléfono del bolsillo para continuar la conversación.

Otaku_Moe: Lol, de verdad tiene el dibujo de la araña.

Otaku_Moe: Tienes el código? Ábrelo ya, hombre.

Carlos arqueó una ceja y subió en el chat para ver cómo habían avanzado las cosas.

Virgin_Champion había adjuntado otra foto. Esta vez era de un libro de aspecto bastante antiguo y en muy mal estado. En la portada había una extraña araña de seis patas, justo como la de la foto que habían enviado al foro.

Carlos permaneció inmóvil, totalmente boquiabierto.

Carlos: Disculpen, estaba algo ocupado, pero ahora sí. Entonces ya encontraste el libro no? @Virgin_Champion.

Virgin_Champion: Sí, pero no tengo el código para abrirlo todavía. Intentaré buscar en su oficina algo que pueda servirme como pista.

Otaku_Moe: No es más fácil solo romperlo para poder echar un vistazo?

Carlos: Sí, hombre. Rompe esa cosa nomás. La curiosidad nos está matando.




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