Luca
La noticia ya se había filtrado por la mansión.
La familia empezaba a murmurar. Mi madre había pedido una reunión. Nico seguía provocando desde lejos.
Pero yo solo tenía una prioridad: Elena y los cuatro bebés.
La tenía constantemente cerca, vigilando cada síntoma, cada náusea, cada momento de cansancio. Mi posesión se había vuelto protección feroz.
Una noche, mientras ella dormía en mis brazos, puse mi mano sobre su vientre y sentí, por primera vez, un leve movimiento.
Cuatrillizos.
Mis hijos.
La besé en la frente y susurré contra su piel:
—Nadie va a hacerles daño. Ni a ti ni a ellos. Lo juro.
El Bloque 6 terminaba con Luca completamente volcado en proteger a Elena y a los bebés, su obsesión transformada en una protección dominante y emocional.
La confrontación con la familia y la crisis grande vendrían en el siguiente bloque.