En contra de Nuestros Instintos.

April

Oye, cambiando de tema, ya este fue el último campamento, el otro año ya nos van a comprometer, ¿no te emociona?

​—Claro que no, no sabemos con quién va a ser y qué será de nuestro futuro, y eso me aterra.

​—Bueno, en eso tienes razón, aunque a mí me basta con que él esté buenísimo —dice mientras se ríe.

​—Lia, mejor concéntrate en practicar tu transformación.

​—Oye, no molestes con eso, ya tengo suficiente con papá, me levanta temprano a practicar y ya estoy harta.

​—Qué suerte —musito—, al menos tú ya tienes a tu loba, la mía no quiere salir.

​—No te preocupes, Caleb dice que a algunos les despierta tarde, no te desanimes, de seguro será muy fuerte y grandiosa como tú.

​—Gracias, Lia. Te quiero, ¿sabes? ¿Qué haría sin ti?

​—Pudrirte en entrenamientos y libros —dice.

​—Ok, nena, me voy, tengo que ducharme, el campamento me dejó agotada.

​—Bueno, hablamos luego.

​—Te quiero.

​—Te quiero —digo, cortando la llamada.

​¿Él vendrá por mí? Dios, estoy algo asustada, y ¿cómo me voy a defender si mi loba no despierta? ¿Habrá algo malo conmigo?

​Diosa de la luna —digo mirando al techo—, por favor, ayúdame a buscar a mi loba y mi camino.




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