Oye, cambiando de tema, ya este fue el último campamento, el otro año ya nos van a comprometer, ¿no te emociona?
—Claro que no, no sabemos con quién va a ser y qué será de nuestro futuro, y eso me aterra.
—Bueno, en eso tienes razón, aunque a mí me basta con que él esté buenísimo —dice mientras se ríe.
—Lia, mejor concéntrate en practicar tu transformación.
—Oye, no molestes con eso, ya tengo suficiente con papá, me levanta temprano a practicar y ya estoy harta.
—Qué suerte —musito—, al menos tú ya tienes a tu loba, la mía no quiere salir.
—No te preocupes, Caleb dice que a algunos les despierta tarde, no te desanimes, de seguro será muy fuerte y grandiosa como tú.
—Gracias, Lia. Te quiero, ¿sabes? ¿Qué haría sin ti?
—Pudrirte en entrenamientos y libros —dice.
—Ok, nena, me voy, tengo que ducharme, el campamento me dejó agotada.
—Bueno, hablamos luego.
—Te quiero.
—Te quiero —digo, cortando la llamada.
¿Él vendrá por mí? Dios, estoy algo asustada, y ¿cómo me voy a defender si mi loba no despierta? ¿Habrá algo malo conmigo?
Diosa de la luna —digo mirando al techo—, por favor, ayúdame a buscar a mi loba y mi camino.
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Editado: 08.10.2026