—Hola —digo.
Nadie contesta y pienso que es una de esas llamadas de broma, así que cuando estoy a punto de cortar, una voz me paraliza:
—¿Lev? ¿Eres... eres tú? —dice, y me toma segundos recomponerme—. ¿Lechuza?- digo sorprendido- ¿Qué es esto? ¿Por qué me llamas? —pregunto sin medir mi tono.
—Solo... quería saber...— hace una pausa, tomándose su tiempo—. Solo quería saber si estás bien —dice finalmente.
Me toma tan por sorpresa que no puedo contestarle por un largo tiempo.
—Oye —dice ella—, no me malentiendas, no es que me preocupe por ti simplemente... tienes dos años que no vas al campamento y nadie te ha visto desde... —hace una pausa—. Desde que perdí el control —digo, terminando la frase.
¿Por qué me pregunta esto? Ella me odia. Mmm, ya se acerca la reunión, ¿ Acaso quiere asegurarse de que no pueda presentarme y así no puedan comprometerla conmigo, ¿Es por eso?, pienso.
—Lamentablemente para ti, sigo vivo —digo cortante—, así que sí iré a esa maldita reunión, aunque no lo quieras.
—¿Qué? ¿Cuándo pregunté eso? —dice a la defensiva—. Realmente quería saber si estabas bien, esto no tiene nada que ver con la reunión, de acuerdo, y...
—¿Y por qué querías saber si estoy bien? —pregunto, interrumpiéndola.
—Pues yo... —dice tartamudeando, lo cual me hace reír.
Cuando me doy cuenta, ella se ha callado. Diablos, ¿qué me pasa?
No dice nada y pienso que ya corto.
—Oye, ¿estás ahí?
—Sí —dice de golpe—. Ah, olvídalo, no debi llamar. Yo regresaré a la cama... buenas noches, Lev —dice con una calma que me sienta en el corazón.
Y entonces, con la misma calma, digo:
—Buenas noches, April.
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Editado: 08.10.2026