—Mira a quien tenemos aquí —dice uno de los renegados—. Al futuro alfa de la manada Luna Ardiente.
Todos nos rodean. Lev se pone delante mío, cubriéndome totalmente con su cuerpo.
—¿Qué hacen en este territorio? —dice Lev con un tono frío.
—Eso no importa ahora. Con tener al futuro alfa ya estamos más que servidos.
Empiezan a acercarse. Lev retrocede hasta chocar contra un árbol.
—Nena, quédate aquí, no te muevas, ¿entiendes?
—¿Qué? ¿Qué vas a hacer? ¡Son demasiados!
—¿Entiendes? —me dice, y voltea a verme.
—¡Lev! —digo llorando—. Son demasiados.
—No dejaré que te toquen, estaremos bien.
—¿Ya terminaron? —grita uno de los renegados, y empiezan a pelear.
Yo solo puedo ver mientras se golpean. Diosa Luna, por favor sálvanos.
—Mira lo que tenemos aquí —dice uno, y viene hacia mi dirección—. Me voy a divertir un rato contigo y después te voy a matar.
—¡April, cuidado! —grita Lev, y se lanza hacia el renegado—. ¡No te atrevas a tocarla! —dice mientras lo golpea.
Volteo a ver y todos están ya en el suelo. ¿Lev lo hizo solo? Qué rayos, pienso.
—Levántate, parece que vienen más en camino, debemos huir —dice, y me ofrece su mano.
Yo me quedo sorprendida, solo viéndolo.
—April, no es momento para esto. Debido a que casi rompemos el lazo, no siento a mi lobo; necesitamos irnos antes de que vengan los demás.
—Es verdad, después de ese dolor tan intenso ya no siento a mi loba.
—¡Corre! —ordena, tomando mi mano.
Y por primera vez en nuestras vidas, corremos juntos, no el uno del otro, sino uno con el otro.
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Editado: 08.10.2026