En Los Ojos De La Bestia [completa]

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I know you're out there we're meant to be

So keep your head up and make it to me

Make it to me - Sam Smith

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Antes de la luz, solo había oscuridad y no siempre la Tierra estuvo en paz. Según la mitología, solo existían dos principios que se disputaban el mundo. El primero y más antiguo de ellos es negativo, representado por la muerte, la noche, la ignorancia y el mal. El segundo, nacido del primero, es todo lo positivo: el día, la vida, la ciencia y el bien.

Ambos principios fueron mezclados por los dioses para la creación de las tierras del paraíso, con celebraciones cada sol, en las que por cada luna surgía el primero de los principios y la armonía no siempre prevalecía.

Las sombras se levantaron en contra de la luz, y lideradas por Tethkân1, se enfrentaron a su hermano, el dios protector Teutaté2 y su corte de aliados, pero Tethkân no estaba lo suficientemente preparado para la batalla, así que los dioses ganaron aquella vez.

Todo fue perfecto, habían devuelto la paz y alegría a los cielos y la Tierra, pero la tranquilidad no duró mucho tiempo. Años más tarde, Tethkân reclutó seguidores y volvió al paraíso. Llevando consigo nuevos aliados, se enfrentó a Teutaté. El caos total invadió al mundo. Una nueva batalla inició, tres días seguidos en los mundos celestiales y terrenales, fue nombrada como la primera Batalla de la Gloria3.

Finalmente, el triunfo de los dioses llegó en el momento en que los planetas con el sol se alinearon. A Tethkân lograron derrotar arrebatándole su gran don y encerrándolo en el otro mundo: la tierra de los muertos. Tras su fracaso, Tethkân se volvió dios de la muerte, señor de las penumbras y amo de la oscuridad.

Y con ello, los dioses no contaban con que el dios de la oscuridad primigenia no se rendiría tan fácil. Él tenía un plan para continuar con lo que no pudo terminar. Tiempo después, trataría de volver y esa, según la profecía, sería la vez que vencería.

La suave voz se desvaneció, las imágenes se hicieron humo y dio paso a una nueva escena en la que la protagonista era yo.

—¡Detente! —grité al pequeño lobo negro que corría entre la oscuridad del bosque y recargué las manos sobre mis muslos mientras descansaba. Era agotador perseguir al animal que se había detenido unos pocos metros más adelante, esperando a que lo alcanzara.

Respiré profundo y salí de nuevo detrás del cachorro, que retomó la carrera al verme.

Corrimos durante unos minutos, esquivando las ramas de los árboles y las piedras en el camino, hasta que él se detuvo frente a un enorme árbol de flores rojas, se acomodó debajo y me miró esperando que me acercara. Cansada por la persecución, caminé hacia él y me senté a su lado, puse mi mano en su pequeña cabecita y acaricié su suave pelaje.

En la oscuridad, escuchando el arrullo de los búhos, solo pude pensar en lo familiar que se sentía aquel sitio. El aire fresco acarició mi rostro y cerré los ojos para disfrutar de la tranquilidad que me brindaba la naturaleza. Sin embargo, un par de minutos después, escuché un gruñido que me hizo abrirlos de golpe.

Un par de orbes azules me miraban. Un instinto de protección se despertó en mí, así que con la mano empecé a buscar al cachorro que debía estar dormido a mi lado, pero no había nada.

Mantuve la calma sin apartar la vista del animal, esperando su ataque, pero fue en ese instante cuando pude darme cuenta de que se trataba del mismo lobo que perseguía tiempo atrás, solo que ya no era un cachorro.

Medía el doble de tamaño que un lobo normal, su pelaje negro brillaba con la luz de la luna y sus ojos azules se mantenían en los míos. Podía verme a través de ellos y, aunque sonara extraño, la calma era dueña de mi cuerpo. Me sentía segura, protegida debajo de aquel árbol en compañía del animal.

Levanté una de mis manos y la llevé lento hasta su gran oreja para acariciar detrás de ella, le sonreí y él respondió acercándose a la vez que pasaba su cálida y húmeda nariz por mi rostro en una suave caricia.

—Te extrañé. —Escuché las palabras de una voz grave y madura sonar en mi cabeza, pero no tenía idea de dónde lograba reconocerla.

Y como todas las noches desde que era pequeña, aparecía el mismo sueño, aunque cada vez se sentía más real, acompañado de una sensación de familiaridad, pero sobre todo esa voz y esos ojos azules que se mantenían presentes en mi mente cada día.

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❧ 1. Tethkân (ORIGINAL: Tethra): Dios del principio de la oscuridad, tomado de la mitología de 2 de las 7 naciones celtas, la irlandesa y la galesa.

❧ 2. Teutaté: Dios protector, Dios padre, hermano de Tethkân.

❧ 3. Las Batallas de la Gloria (DEL GALES ORIGINAL: brwydrau gogoniant): El Ciclo Mitológico. Reinvención mía que trata la historia de las invasiones y conquistas a los dioses galeses y su pueblo. El inicio de Gales, que cuenta la leyenda de la más legendaria de estas conquistas.

*Algunos de los Dioses serán modificados en cuanto a sus nombres y en cuanto a la historia que abarcan ambas mitologías (celta e irlandesa) solo habrá adiciones para que queden conforme a la trama de este libro.*




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