En Los Ojos De La Bestia [completa]

❧| II

El calor de la ciudad me estaba volviendo loca. Me encantaba usar vestidos y el verano era la época perfecta para ellos, pero aquel día parecía que deseaba sacarme del país. Ya iba a pasar el suficiente tiempo atrapada en pantalones bajo el frío clima de Gales como para no poder disfrutar de un día más con uno de mis vestidos. Llevé la única maleta que no había sido enviada antes por el aeropuerto, revisando el boleto que mi padre me entregó antes de salir del auto.

—¿Primera clase? — Me detuve, poniendo la bolsa en la que llevaba mi diario de jardín, celular y portátil, sobre la maleta para abanicarme con la mano—. ¿Desde cuándo viajamos en primera clase? Es más ¿desde cuándo viajamos? 

Papá acomodó la correa de la mochila sobre su hombro, rodó los ojos y negó con la cabeza.

—Déjate bromas y date prisa que no quiero perder el vuelo.

Se dio media vuelta y, junto con mamá y Hazel, empezaron a caminar hasta la fila para abordar. Sin más remedio, resoplé mientras los seguía. Su mal humor me ponía de nervios.

En el avión, busqué de inmediato mi lugar. Creo que empujé a alguien en el camino. Ni siquiera me detuve a admirar un momento lo bonito que era. Solo me dejé caer en el asiento, abroché el cinturón de seguridad y me sujeté fuerte. Esas cosas nunca me habían dado mucha confianza. Siempre podían caerse, estrellarse, perderse en una isla misteriosa, entre otras cosas horribles.

—Quita esa cara Bee. No te pasará nada. —Hazel interrumpió mis pensamientos mirándome divertida.

— Eso no lo sabemos, nunca he viajado en esto. ¿Cómo podría estar tranquila? ¿No era preferible un barco? —Negué rápidamente—. Olvídalo, tampoco creo que el mar sea una buena opción. Nos podemos hundir, chocar contra un iceberg, un kraken podría atacarnos y...

La morena volvió a interrumpirme con una estruendosa carcajada mientras se sentaba.

—Eres muy dramática y ves demasiadas películas. Esto es la vida real, acabas de abordar un avión que está por despegar y te llevará sana y salva a tu nuevo hogar.

Mordí mi labio inferior, no importaba lo que dijera, hasta que no estuviera en tierra firme, no me calmaría.

Por los altavoces se escuchó a la sobrecargo, dándonos algunas instrucciones y segundos después el avión se puso en marcha. Mi estómago se revolvió al sentir el movimiento. Cerré los ojos para concentrarme en algo más, esperando no tener que volverme a subir a una de esas cosas.

—Bee, ya puedes abrir los ojos. —La mano de Hazel me sacudió. Abrí los ojos y recargué mi espalda en el asiento—. Será un viaje demasiado largo, deberías dormir y relajarte o te dará un ataque. —Me dio una última mirada poniéndose sus auriculares.

Siguiendo su consejo tomé mi bolso, saqué mi portátil para ver Bridgerton5 en Netflix y no pensar en la cosa voladora en la que viajábamos.

☽❦☾

Tras largas horas, llegamos a nuestro destino, Cardiff6. La puesta del sol en la capital de Gales nos dio la bienvenida en cuanto bajamos del avión. Fuimos por nuestras maletas y al salir del aeropuerto, una lujosa camioneta negra nos estaba esperando para llevarnos hasta el pueblo de Wolfscastle. El chofer nos ayudó con las maletas y, después de que todos estuvimos arriba, comenzó a conducir.

En el camino, solo pude pensar en cómo las cosas se volvían más extrañas. Primero, el cambio de actitud de mamá al haber aceptado vivir en otro lugar, después el viaje en primera clase y, por último, la camioneta con un pomposo chofer. Odiaban los lujos o gastar demasiado, sin duda todo eso era muy costoso, más de lo que se podían permitir. ¿Por qué gastar tanto para una mudanza? Los miré desde atrás, mamá veía por la ventana mientras papá leía una revista que estaba en galés. Después, pasé mi atención a Hazel, que de nuevo se había quedado dormida. Nunca la había visto dormir tanto, era como si estuviera evitando conversar conmigo.

Me recargué sobre la puerta para obtener una mejor vista. Una hora después, dejamos atrás la capital para entrar en el condado de Pembrokeshire. Sin embargo, aunque quise mantenerme despierta para seguir admirando los paisajes que nos cruzábamos, terminé por quedarme dormida. Perdí la noción del tiempo y, cuando el auto se detuvo y Hazel me despertó, la noche había caído. Solo fueron treinta minutos desde Pembrokeshire7 hasta Wolfscastle, pero me sentía como si hubiera dormido toda una vida.

Salí del auto adormilada, necesitaba con urgencia una cama. El aire fresco chocó contra mis piernas, erizándome la piel. La temperatura había bajado y no había ningún sonido a nuestro alrededor, salvo por el motor de la camioneta. Miré a mi alrededor, tratando de apreciar mejor el lugar, pero la oscuridad no me permitía ver más allá de los frondosos árboles o de la antigua casa que teníamos enfrente.

Volteé hacia arriba y sonreí, no recordaba haber visto un cielo tan estrellado desde hacía tiempo.

—Bienvenidas —dijo mamá que trataba de sonar emocionada, pero su semblante decía todo lo contrario.

—Te encantará este lugar Bee. — Papá se paró a mi lado y luego fue con mamá para llevarla adentro. Hazel, que ya tenía su equipaje, me sonrió y me hizo un gesto con la cabeza para que la siguiera.

Me aferré al mango de la maleta, no me sentía lista para entrar, en su lugar volví a mirar la casa. Era un poco más grande que la que teníamos, su fachada me hacía sentir como si estuviera en una película de la época medieval. Suponiendo que el interior fuera igual, me perdería en una fantasía. Iluminada por los faroles a los costados de la entrada, pude apreciarla mejor. La parte de arriba de la puerta era redonda, tenía un arco de ladrillo cubierto por una enredadera que iba desde el lado derecho de la casa hasta el techo puntiagudo.




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