Enamorada de tu oscuridad | Saga: Descendientes

CHP 8

 

 

Alice

  "Ella no me preocupa, si aún está ese trato en pie es porque ella tiene algo que hace que mis poderes se manifiesten, solo me aprovecho de ella"

Soy una estúpida, por un momento creí que él y yo podíamos ser amigos. Pero me ha tratado de la mierda, ¡solo soy un maldito juguete para toda esta gente!

Quiero regresar a casa...

Son las cinco de la mañana, la gente apenas se está levantando otros que deben trabajar muy temprano ya están circundando las calles y yo aquí como alma en pena caminando por ellas sin rumbo.

¡Y para el colmo ha empezado a llover! No quiero regresar al templo, no quiero verlo a él, no sé ni por que llore...

—Solo eres un chiste, una niña que no sabe cuidarse —Repito sus palabras al cielo. —¿Si lo soy, y qué? No nací con malditos superpoderes a diferencia de él.

Palabras cargadas de odio con mucha verdad entre ellas, nunca he servido para nada, siempre he dependido de mis padres y de mis amigos para todo. Hasta tengo que depender de él para seguir viva.

Me recargo en una pared y me dejo caer al suelo, escondo mi rostro en mis piernas y me abraza mientras la lluvia cae. Unos minutos después dejo de sentir la lluvia sobre mí, miro hacia arriba y veo a la persona menos esperada en estos momentos.

—¿Alice que haces bajo la lluvia? —Él se agacha a mi altura y me cubre con un paraguas. Jack a su lado me olfatea, mueve su cabeza hacia un lado. —¿Porque estas herida?

No aguanto más y me voy sobre el en llanto. Entierro mi rostro en el hueco de su cuello y el se tensa, pero luego de unos segundos suelta el paraguas y me abraza.

—Austin...no me sueltes... —Lloro silenciosamente entre sus brazos como una tonta esperando que la lluvia se fusione con mis lágrimas y no las haga notar.

—No lo haré Alice...  —Me aprieta con fuerza, Jack soba su cabeza contra mi brazo y hace sonidos de llanto. —¿Qué sucedió? ¿Por qué lloras?

—No estoy llorando —Sollozo.

—Claro que sí —Sonrie.

—¡Claro que no! —Gruñe.

—Venga ya —Me toma de los hombros y se separa de mí. —Levántate —Me tiende la mano y me ayuda a ponerme de pie, me guía hasta abajo de la carpa de una tienda.

—¿Porque estas así? –Pregunta al ver mis ojos rojos.

—No es importante, solo...tuve una pelea con Daiki, pero no es nada del otro mundo —Dije mientras me limpiaba las lagrimas restantes en mi rostro.

—Tus lágrimas dicen lo contrario. —Levanta una ceja.

—Solo me dijo algunas cosas que dolieron un poco, además estoy un poco sensible por estar tanto tiempo lejos de casa –Sonrió desganada y el se cruza de brazos mirándome con aparente interés.

—¿De dónde eres?

—Soy de California. Esta un poco lejos de aquí —Sonríe.

—Eso es muy lejos —Asiente. —¿Es la primera vez que estas tan lejos de casa?

—Si...jamás había salido del país, aún no logró adaptarme a esta nueva vida.

—Ya, con el tiempo lo lograrás. ¿Ahora respóndeme porque estás herida? No me digas que Daiki te hizo esas heridas –Apretó los puños con fuerza y frunció el ceño.

—¡No! No es lo que crees. –Agito mis manos negando —Fue uno de los chicos de esta mañana, Bazil creo que se llamaba —Susurro.

—¡¿Qué?! ¡Cuando paso esto y por qué no me dijiste!

—Me secuestró por la madrugada, pretendía comerme viva ya que interrumpí su almuerzo de Carlos a la brasa —Rio.

—Maldita sea esto es mi culpa, si no lo hubiera dejado ir esto no habría pasado.

—Fue mi culpa por hacer de heroína —Sonrió para tratar de bajar su preocupación —No te culpes por eso, ya está todo bien, Daiki llego para salvarme, los Romo se está encargando de él.

—¿Daiki te salvo? Vaya que hipócrita —Bufo. Me quedé callada mientras el maldecía al aire. ¿Si en realidad no valgo nada para el entonces por qué se puso de esa manera? Estaba más que descontrolado, me estremezco del miedo de solo recordar sus ojos, un iris dorado y el otro rojo, como si su cuerpo estuviera siendo controlado por más de un alma.

Pero que cosas digo, me río mentalmente de mi estupidez, es un ser sobrenatural, no conozco nada sobre ellos, ha de ser normal para ellos tener cambios extraños en sus cuerpos.

—Tengo una idea, de ahora en adelante Jack estará a tu lado y te seguirá todo el tiempo

—¡¿Qué?! —El chacal de sombra salta alrededor de mí como si estuviera feliz por lo que acaba de decir Austin. Ayer se veía tenebroso frente a aquellas bestias y ahora parece un perrito feliz por un hueso.

—Sí, se llevarán muy bien –Sonríe —Tómalo como una disculpa por lo que paso.

—No es necesario —Rio —Además él te protege a ti, no puedo alejarlo de ti por una tontería.

—No es una tontería...casi te matan por salvar a Carlos por lo tanto es mi culpa.

—No necesito que me protejas —Sonrió.

—Cállate ¿Crees que no me di cuenta que anularon el contrato divino? —Abro los ojos asombrada y él sonríe malicioso —Soy callado, pero me doy cuenta de todo.

—Ya veo —Sonrió —Si, no quería tener nada que ver con él y anule el trato, le dije que hubiera preferido hacer el contrato contigo que con él.

—¡Me alagas! —Ríe a carcajadas —Pero no podría hacerlo, aunque quisiera.

—¿De qué hablas?

—Soy el primer Chacal del mundo sobrenatural, aún soy joven y no conozco la capacidad de mis poderes, ni siquiera sé cómo hacer un contrato divino —Ríe.

—¿Qué? Pero no es lo que parece —Digo anonadada y el asiente riendo.

—Deberías hablar con Dra-...Daiki...no creo que sea cierto eso de que solo lo hace por sus poderes —Sonríe mirando el cielo.

—¿Por qué me dices eso, no se supone que se odian?

—Si...pero yo se muchas cosas —Ríe —Y si te lo digo es por algo.

—Lo intentaré...de igual sigo enojada.

—Lo sé...ya en este punto —Me tiende la mano —Mucho gusto, soy Austin Black ¿Quieres ser mi amiga?




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