Mateo la estaba esperando detrás del gimnasio.
Valeria llegó cinco minutos tarde.
—Hola.
—Hola.
Durante unos segundos ninguno dijo nada.
—Dijiste que querías hablar —dijo ella.
Mateo asintió.
—Sí.
Se metió las manos en los bolsillos.
—He pensado mucho en todo esto.
—Eso me preocupa.
Mateo sonrió.
—A mí también.
Valeria soltó una pequeña risa.
Después volvió el silencio.
—No quiero seguir haciendo lo mismo —dijo él.
—¿Qué mismo?
—Alejarme cuando tengo miedo. Buscarte cuando te extraño. Hacer como si no me importaras cuando eres la persona que más me importa.
Valeria bajó la mirada.
—Eso suena bastante claro.
—Lo intento.
—¿Y qué quieres?
Mateo respiró profundamente.
—Quiero salir contigo.
Valeria levantó la mirada.
—¿Salir conmigo?
—Sí. Una cita. De verdad.
Ella sonrió.
—¿Eso es todo?
—Para mí no.
—¿Por qué?
—Porque si hacemos esto, quiero hacerlo bien.
Valeria lo observó.
—¿Y si no funciona?
Mateo tardó en responder.
—Entonces al menos sabremos que lo intentamos.
Aquella respuesta le gustó más de lo que quería admitir.
—Está bien.
Mateo sonrió.
—¿Está bien?
—Sí.
—¿Entonces saldrás conmigo?
—No te emociones.
—Ya me emocioné.
Valeria negó con la cabeza.
—El sábado.
—El sábado.
—Y tú eliges el lugar.
—Hecho.
Comenzaron a caminar.
Después de unos pasos, Mateo la llamó.
—Vale.
Ella se giró.
—¿Qué?
—Gracias por no rendirte conmigo.
Valeria sonrió.
—No te confundas.
—¿Qué?
—No me rendí contigo.
Hizo una pausa.
—Me cansé de esperar.
Mateo asintió lentamente.
—Lo entiendo.
Y esta vez ninguno intentó decir algo más.
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El sábado llegó demasiado rápido.
Valeria se quedó frente al espejo más tiempo del necesario.
Sofía estaba sentada en su cama.
—Te gusta.
—¿Qué?
—Mateo.
—Sofía…
—Solo digo.
Valeria tomó su bolso.
—Es una cita.
—Exactamente.
—No significa que seamos algo.
Sofía sonrió.
—Todavía.
Valeria puso los ojos en blanco.
Su teléfono vibró.
Mateo: Ya llegué.
Valeria miró a Sofía.
—Llegó.
—Ve.
Valeria respiró hondo.
—Voy.
Cuando salió de casa, todavía no sabía qué iba a pasar.
Pero por primera vez en años, no estaba esperando que ocurriera algo.
Estaba yendo a descubrirlo.
Y eso era diferente.
Mucho más de lo que parecía.