Entre quererte y perderme

Llegué tarde a mí mismas

Hay amores que llegan cuando una todavía está aprendiendo a volver a respirar.
Me quisiste cuando yo aún tenía las manos ocupadas sosteniendo mis pedazos. Te dije "todavía no", no por falta de ganas, sino por miedo a romperte también.

El tiempo no nos esperó.
Cuando por fin aprendí a quedarme conmigo, a no suplicar, a tener las manos libres... tú ya tenías las manos ocupadas en otro lugar.

Y aun así nos buscamos. En abrazos que duran un poco más, en conversaciones que no deberíamos tener. Porque el corazón es terco y no entiende de tiempos.

Hoy entendí que hay dos tipos de dolor: el de que no te quieran, y el de quererse a destiempo. Este es el segundo.

Ya no quiero quedarme donde duele esperando que el tiempo retroceda. Quiero que cuando alguien me elija, lo haga a tiempo y completo.

Esta vez, no suplico que te quedes. Esta vez, me elijo yo.




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