Hay amores que llegan cuando una todavía está aprendiendo a volver a respirar.
Me quisiste cuando yo aún tenía las manos ocupadas sosteniendo mis pedazos. Te dije "todavía no", no por falta de ganas, sino por miedo a romperte también.
El tiempo no nos esperó.
Cuando por fin aprendí a quedarme conmigo, a no suplicar, a tener las manos libres... tú ya tenías las manos ocupadas en otro lugar.
Y aun así nos buscamos. En abrazos que duran un poco más, en conversaciones que no deberíamos tener. Porque el corazón es terco y no entiende de tiempos.
Hoy entendí que hay dos tipos de dolor: el de que no te quieran, y el de quererse a destiempo. Este es el segundo.
Ya no quiero quedarme donde duele esperando que el tiempo retroceda. Quiero que cuando alguien me elija, lo haga a tiempo y completo.
Esta vez, no suplico que te quedes. Esta vez, me elijo yo.
Editado: 30.10.2026