A la mañana siguiente, aquella esquina tan conocida volvió a recibir visitantes.
Miyu estaba recostada contra un poste, mirando sin descanso hacia el camino. A su lado, Ren mantenía las manos en los bolsillos, observando el movimiento de la calle con calma. Airi, en cambio, sostenía su mochila contra el pecho y esperaba en silencio.
Era el mismo lugar donde siempre se reunían antes de ir juntos a la Academia Aozora. El mismo punto de encuentro que había permanecido vacío durante meses.
Volver a estar allí producía una sensación extraña. Una mezcla de nostalgia y alegría.
—Es raro volver a esperar aquí —comentó Miyu en voz baja.
Ren asintió.
—Sí. Hace unos meses estaríamos esperando a Yuji con su uniforme de siempre, quejándose de que llegaba tarde.
Miyu soltó una pequeña risa.
—Y ahora estamos esperando a nuestro amigo… que parece una heroína salida de una novela fantástica.
Airi sonrió suavemente.
—Sigue siendo Yuji.
—Lo sé —admitió Miyu—. Pero admitámoslo: todavía cuesta acostumbrarse.
Ren miró hacia el camino despejado.
—A todos nos cuesta.
Y no exageraba. Desde que Yuji había regresado, la Academia Aozora entera parecía sacudida por algo que nadie esperaba. Los rumores no dejaban de crecer. Su aparición, su cambio… todo era tema de conversación. Pero aquella mañana había otra noticia que también llamaba la atención.
Miyu levantó su teléfono.
—Por cierto… ¿vieron lo que pasó con los tres de ayer?
Airi bajó levemente la mirada.
—Sí…
—Lo expulsaron —dijo Ren con tono serio.
Miyu mostró la pantalla.
—El chico que te sujetó fue expulsado anoche. Las pruebas llegaron directamente a la directora. De forma anónima.
Airi abrió un poco los ojos.
—¿Anónima?
—Eso dicen.
Ren observó las noticias en el teléfono.
—A las dos chicas, en cambio, no las expulsaron.
—Más o menos —corrigió Miyu con una mueca de desagrado—. Según lo que cuentan, declararon que él las había obligado a participar. En otras palabras… lo usaron de excusa para salvarse.
—Qué conveniente —murmuró Ren.
—Al menos recibieron un castigo —dijo Airi, intentando ver el lado bueno.
—Clases adicionales —respondió Miyu—. No es precisamente un castigo.
—Pero al menos ahora lo pensarán dos veces antes de volver a molestar —añadió Airi.
Miyu soltó una carcajada.
—Oh, querrán seguir molestando, eso seguro.
—Probablemente —convino Ren.
—Pero ahora tendrán cuidado. —Miyu cruzó los brazos y sonrió—. Sobre todo porque todos saben que Yuji ha vuelto.
Airi la miró.
—¿Crees que le tienen miedo?
—No exactamente a él —corrigió Miyu—. Le tienen miedo a lo que puede hacer.
Ren asintió de inmediato. Yuji no necesitaba levantar un dedo. Solo necesitaba encontrar la verdad. Y entonces dejar que ésta hiciera el resto.
—Además —continuó Miyu—, si vuelven a meterse con los becados, tendrán que ser mucho más cuidadosos.
—O mucho menos obvios —dijo Ren.
—Exactamente.
En ese momento, Airi levantó la mirada hacia el camino.
—Ahí viene.
Miyu y Ren giraron la cabeza. A lo lejos, una figura de cabello blanco caminaba hacia ellos. Su paso era tranquilo, elegante, sin ninguna prisa. Y, tal como siempre… mantenía los ojos cerrados.
—Buenos días —saludó Yuji al llegar, con una sonrisa suave.
—Buenos días —respondió Airi, devolviéndole el saludo.
—Llegas tarde —dijo Miyu, mirándolo con fingida severidad.
Yuji inclinó levemente la cabeza.
—¿Tarde?
—Un poco.
—Entonces tendrán que perdonarme.
Miyu lo observó unos segundos. Había algo que llevaba preguntándose desde el día anterior y no pudo contenerse más.
—Yuji.
—¿Sí?
—¿Cómo demonios puedes caminar así?
Yuji la mira, confundido.
—¿Así cómo?
Miyu señaló directamente sus ojos.
—¡Con los ojos cerrados! Ayer dijiste que no eras ciego.
—No lo soy.
—¡Pues explícame cómo puedes ver!
Yuji levantó un dedo con calma.
—No veo.
Miyu se quedó congelada.
—¿Qué?
—No veo —repitió él con tranquilidad—. Pero puedo sentir todo lo que me rodea.
Ren levantó una ceja.
—¿Sentir?
—Podrían llamarlo… un sexto sentido.
Miyu lo miró fijamente.
—Eso no explica absolutamente nada.
—No pretendía hacerlo.
—¡Yuji!
Él soltó una pequeña risa.
—Digamos que todavía hay cosas sobre mí que ni yo mismo logro explicar del todo.
Miyu entrecerró los ojos.
—No me gusta esa respuesta.
—Ya me había dado cuenta.
Mientras Miyu continuaba reclamándole, Ren permanecía extrañamente pensativo. Algo en su mirada había cambiado. Miyu lo notó y lo miró.
—¿En qué piensas?
Ren tardó un instante en responder.
—Se está retrasando.
—¿Qué se está retrasando? —preguntó Miyu, frunciendo el ceño.
Airi también lo miró, confundida.
—¿De qué hablas, Ren?
Ren levantó la vista hacia Yuji.
—Pensé que aparecería antes.
—¿Quién?
Ren abrió la boca para responder…
¡PUM!
Algo estalló frente a ellos con fuerza repentina. Un impacto invisible los empujó a todos.
Miyu cayó directamente al suelo. Airi terminó sentada, tambaleándose. Ren tuvo que apoyarse con una mano para no caer de espaldas.
Solo Yuji permaneció de pie. Inmóvil. Sin moverse ni un milímetro.
Miyu se incorporó, furiosa.
—¡¿QUÉ DEMONIOS FUE ESO?!
Y entonces lo vio.
Frente a ellos, flotando en el aire, había aparecido algo imposible: una pantalla transparente, luminosa, que parecía hecha de luz. Y junto a Yuji, letras brillantes comenzaron a formarse.
PERFIL: YUJI KUZONOHA
Miyu se quedó mirando con la boca entreabierta. Luego sus ojos se iluminaron de emoción.
—¡Es su perfil! ¡La información de todo lo que le pasó!
Ren se acercó, asombrado.
Editado: 25.10.2026