Para la chica del vestido manchado:
No sé tu nombre, ni qué hacía una madona renacentista caminando entre el polvo y el bullicio de esta feria, pero desde ayer mis pigmentos parecen haber perdido toda su luz. El aire de Florencia se siente distinto sin tus pasos, e incluso el cobalto de mis óleos parece haberse apagado al compararse con el brillo de tu mirada.
Si tu vestido logró sobrevivir a mi torpe desastre, te estaré esperando mañana al caer el sol junto al viejo taller de marcos, justo al final del Ponte Santa Trinita. Prometo no volver a mancharte jamás... a menos que sea estrictamente necesario para sacarte una sonrisa y verte reír de nuevo.
-M
Editado: 08.10.2026