Entre tintas, sedas y cenizas

Carta de Caterina

Mi amado Matteo:

Te escribo con el pulso tembloroso y las lágrimas nublándome la vista, sin saber si estas palabras lograrán cruzar el infierno de la guerra para llegar a tus manos. Hace semanas que el silencio de la distancia me ahoga, pero hoy la urgencia me quema el pecho de una forma que jamás imaginé.
Llevo en mis entrañas un secreto sagrado, el milagro que nació de nuestra noche de tormenta y pasión en el refugio. Estoy esperando un hijo tuyo, Matteo. Tu sangre y la mía laten juntas bajo mi piel, recordándome cada mañana que nuestro amor es invencible, aunque el mundo entero se empeñe en destruirlo.
Pero las sombras en esta casa se vuelven cada vez más oscuras. Mis padres y Lorenzo han cerrado el cerco sobre mí, han fijado la fecha de la boda para dentro de tres semanas. Pretenden entregarme en el altar como una mercancía para tapar los crímenes de su pasado, ignorando que dentro de mí vive la prueba de que ya pertenezco a otro hombre.
Tengo miedo, no por mí, sino por este pequeño ser que necesita tu fuerza y tu protección. Sigo fingiendo sumisión para ganar tiempo, pero los días se agotan. Necesito una señal, una sola palabra que me dé fuerzas para no desfallecer.
Regresa a mí, Matteo. Vuelve para romper definitivamente esta jaula de cristal.

Tuya eternamente
-Caterina




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