Entre tintas, sedas y cenizas

Carta de Caterina

Matteo:

Escribo estas líneas con los ojos desbordados de lágrimas, pero con una paz en el corazón que no sentía desde hace años. Verte hoy en el jardín, corriendo sobre la hierba con nuestro pequeño sobre tus hombros y escuchando sus carcajadas resonar por toda la mansión, ha sido el regalo más hermoso que la vida me ha podido devolver. Por un instante, bajo el cielo de esta tarde, las sombras de Lorenzo, sus guardias armados y las paredes de esta jaula de oro simplemente desaparecieron. Solo existían ustedes dos.
Sé que este trato con Lorenzo es cruel y que estar bajo su constante vigilancia se siente como caminar sobre brasas encendidas. Me duele en el alma verte expuesto al desprecio de sus hombres, pero ver la luz en los ojos de nuestro hijo al reconocerte como su padre me confirma que cada sacrificio vale la pena. Supiste ser su héroe sin importar las cadenas que nos rodean.
Por favor, soporta este juego un poco más. Mantén la calma cuando sus miradas nos acorralen. Estamos construyendo, minuto a minuto y a escondidas del peligro, la memoria de una familia que nadie podrá arrebatarnos jamás. Te amo hoy más que nunca.

Eternamente tuya,
-Caterina




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