INTRODUCCIÓN
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Volviendo a los cuentos
Había pasado mucho tiempo desde la última vez que había escrito algún relato, o cuento breve. Lo que fue este año me la pasé entre ensayos y publicaciones en el blog, hasta que me volvió a picar este bichito de la escritura, y decidí hacerlo con un personaje ya característico de mi repertorio, aunque haya permanecido oculto en sus inicios —pero de eso hablaremos más adelante.
Ahora solo quiero hacer una pequeña introducción para hablar un poco de la importancia de escribir, no solamente cuentos, sino también relatos, novelas, ensayos, poesías, etc, al final lo más hermoso que tiene todo esto, se encuentra en esa mirada personal y creativa que uno puede darle a lo que está redactando.
Es indispensable hoy por hoy volver a la escritura y verla como un ejercicio importante para el autoconocimiento, y el descubrimiento de aquellas cosas que muchas veces permanecen ocultas, pero que al liberarlas, mediante un impulso creativo, salen a la luz para iluminarnos o hacernos ver cosas que antes no entendíamos (o para sanar lo que nos hace mal).
Volver al cuento significa para mí, reencontrarme con esa vieja pasión y ese gran amor por la fantasía, por dejar volar la mente, por creer que soñando se pueden lograr las cosas.
La Cucaracha
Este personaje (La Cucaracha) no es nuevo, lo creé por allá en el año 2017 o 2018, cuando estaba muy metido con la película y el cómic de Watchmen (Alan Moore y Dave Gibbons), me fascinaba esa idea de héroes no tan poderosos,salvo el Dr. Manhattan, pero el resto eran humanos como tal. Recuerdo mi obsesión por Nite Owl, a la vez que en ese momento, había aparecido en mí vida otro personaje clave, llamado The Tick o en español La Garrapata (Ben Edlund). La comedia que este último personaje manejaba, y sobre todo el hecho de ser medio ridículo, me dio pie a crear a La Cucaracha, un personaje al puro estilo argentino.
[Hay que mencionar también la influencia de personajes como The Phantom de Lee Falk]
En un principio no iba a estar solo, aparecerían junto a él una especie de liga de superhéroes. Empecé entonces a escribir un intento de novela que, como es de público conocimiento, no pude terminar. Pero luego, uno o dos años después, hice un cómic de La Cucaracha, basándome en el «Especial Paramilitar de Navidad de Lobo», en donde este sostiene una guerra contra Papá Noel. Este cómic lo publiqué en el blog, recién en el año 2022, pero lo había dibujado dos años antes, en el 2020. (En ese momento me encontraba en la creación de otro personaje llamado El Hombre sin Cara, una especie de detective, y junto a La Cucaracha, fueron publicados en la página llamada «Tu Cómic» 一 si no mal recuerdo 一 pero sin mucho éxito).
Ahora, con estas nuevas ganas de querer escribir algo, lo retomo con el fin de cerrar su idea, de darle ya una personalidad definida, y porque no, ser el puntapié inicial para que algo nuevo surja en base a este ser tan querido (al menos por mí).
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I
Existen muchos tipos de héroes. Los hay con capa y sin capa, en los cómics, en el cine o en las series, pero hay otros que son de carne hueso. Me atrevería a decir que más humanos que usted y yo. Quizás no sean los mejores, ni tengan el porte y los poderes del típico héroe americano, pero al final del día nos vamos a dormir sabiendo que es nuestro personaje ilustre. Es argentino y eso ya basta para justificar cualquier intento de acción heroica.
Cuando lo conocí, yo trabajaba en ese momento escribiendo artículos y haciendo entrevistas a grandes hombres y mujeres de la República, que luego salían publicados en una revista muy importante llamada «Miradas». El ejemplar se editaba en ese momento junto al diario «Amanecer Informativo», bajo la estricta dirección del Gringo Rossi, y salía todos los viernes a las seis de la mañana.
Fue el mismo Gringo quien me dijo un día que le hiciera una nota a aquel tan extraño personaje, pero no por eso menos conocido.
Sabía de su existencia, pero nunca había creído conveniente poder entrevistarlo. La revista «Miradas» generalmente hablaba de grandes eruditos, médicos, docentes, filósofos, pensadores, pero un superhéroe del siglo XX, nunca se nos hubiera ocurrido, o más bien creía que no me sería permitido.
Pero Rossi me dijo que había hablado con el que se encarga de la parte creativa de la revista y le dio la autorización para que yo le hiciera una nota. Ese mismo día, sentados en un café, teniendo en frente a la majestuosa plaza San Martín, me pasó un sobre con la dirección de éste personaje, en donde había un número de teléfono, un recorte de prensa y una foto en blanco y negro. Le dije que me iba a poner en contacto con él lo más rápido posible.
Cuando llegué a mi casa, a la noche, me senté frente a la ventana, en el clásico escritorio que todo periodista debe tener, es decir, medio desvencijado y lleno de papeles, anotaciones y cosas que jamás terminé. Miré la foto, ahí aparecía este extraño hombre, se veía alto, más o menos de un metro noventa de altura, vestido con ese típico traje de maya, complete entero, con una capucha a lo Batman y con unas antenas largas que se sostenían firmes, para después caer en las puntas. Tenía buen lomo, al parecer entrenaba, de lo contrario no tenía otra forma de explicar esa complexión. Aparecía en esa misma imagen una mujer con un niño y al lado un oficial de policía. En el reverso de la foto se veía una fecha: «Septiembre de 1979».
Dejé la foto a un lado y observé aquel recorte de diario (también antiguo) aparecía la misma foto que miré recién, pero al lado se leía lo siguiente:
«Esta mañana, en la calle Lucio V. López y Laprida, una mujer fue víctima de un ataque brutal por parte de un grupo de dos malvivientes, para intentar arrebatarle la cartera. Los gritos de su hijo, que cuenta con apenas un año de edad, alertaron a nuestro protagonista principal La Cucaracha, quién haciendo uso de sus habilidades de superhéroe, logró reducir a los malhechores, que finalmente, gracias al accionar del oficial Miguel Ángel Portillo, jefe de la seccional Gral. San Martín, fueron encerrados en el calabozo a la espera de su sentencia. Otro día en el que La Cucaracha no defrauda a la hora de salvar a los ciudadanos».