Eones

2. EL GUARDIÁN DE LA OSCURIDAD

 

       Cuando ni bien terminó despedirse, pues como ya había dicho, de instante a otro desapareció...

 

Y entonces el joven mortal no pudiendo haberse despedido, con una última palabra, se quedó casi inmóvil sin dar ni un paso, se sentía impotente, impotente de no tener tal capacidad como debía y ahora más por la soledad que empezaba también ya rodearle, estaba quieto y a la vez inquieto y casi congelado, pues no sabía qué hacer, o qué no hacer...

 

Pero pasado los momentos se armó de más fuerza y recordando las palabras recibidas, se enderezó y empezó observar sus alrededores...

 

Cuando dio movimiento su vista, se dio cuenta que el lugar era desértico, rodeado de lejos con altas cumbres de roca, y también parecía a la vez estar todo al lado o muy cercano de un profundo y antiguo cañón.

 

A su juicio le recordó a una de las partes más cercanas del gran cañón del norte de América, pues se dio cuenta o le pareció que se encontraba muy cerca de ese cañón, y por tanto no debiendo dar más importancia se movió unos pasos al frente, y buscando algo como una puerta o una entrada, se le presentó un punto de luz demasiado misteriosa, y fue que entonces al tocarlo de repente se abrió como un portal de luz, y esto estando y sucediendo en el suelo, pues se hizo o se formó una escalera para adentro, o mejor dicho debajo del suelo.

 

Estaba atemorizado, como era posible que se formara una escalera de sólo un poco de luz y sobre todo de viento...

 

Tenía que apresurarse, pues también de repente empezó a venir de momento a otro, otros vientos muy fuertes y sin dirección, tormentas como si alguien las provocara, y hasta cada vez se acercaba más y más varios tornados pero un tanto extraños y sobre todo oscuros.

 

Y fue que cuando los rayos llegaban casi a sus pies, como queriendo evitar su ingreso, y por su tal efecto casi ya desmayándose, por fin se atrevió y empezó entrar al portal, o la misteriosa puerta parecida a una escalera.

 

Y entonces, habiendo entrado y ya estando dentro, observó y se dio cuenta que tal puerta se había sellado, no había ni un solo rastro de cómo llegó ingresar allí, era muy extraño, demasiadamente extraño...

 

Al darse cuenta de su alrededor, que se trataba de solo seguir avanzando, ese momento se encontraba como abatido sin tener ni idea de qué hacer, el temor empezó apoderarse de sí por la soledad absoluta y el miedo mismo como si tuviera ya vida propia por la vaciedad oscura, que entonces mejor cerró sus ojos y solo continuó cual ciego sin dirección alguna...

 

Y siguió…

 

Y cuando se encontraba en la vacua oscuridad de apenas haber ingresado al lugar, pensó que seguro no resistiría más y en cualquier momento se consumiría, y por tanto su resultado no sería más que un fracaso. Y fue entonces cuando estaba perdiendo toda esperanza, esperanza de estar seguro y conseguir resultado, de repente empezó iluminarse todo su alrededor como si de sí mismo naciera esa luz. Abrió los ojos y no podía entender lo que estaba sucediendo, pero ahora se encontraba con algo de confianza, y por tanto sin más demora dio inicio a continuar en el lugar, un lugar tal, que parecía sin fin de un vasto y profundo pasadizo.

 

Y fue que cuando inició y empezó avanzar, la densa oscuridad cada vez pareciera también cobrar más vida, pues sentía por todos lados que le observaba, y sentía también que le quería comprimir y no solo por fuera sino todavía más por dentro. Una y otra vez trataba de tranquilizarse a sí mismo, que el Espíritu de su Creador siempre estaba consigo, y que por tanto aunque pareciera que no pero jamás estaría sólo y menos abandonado.

 

Ya se encontraba algo mejor, y en esto, habiéndose reforzado una vez más y hasta dos veces, entonces fue que siguió avanzando, y solo avanzando...

 

El pasadizo parecía no tener fin alguno, parecía no avanzar en ningún momento, pero después de no rendirse y seguir adelante, llegó a un cierto límite de esta extraña entrada, y fue que habiendo llegado hasta ya una parte importante de este atajo, que de repente de momento a otro, empezó oír que algo o alguien iba acercándose, y cada vez parecía más y más cerca.

 

Se atemorizó, y hasta le empezó costar seguir respirando, y fue que, entonces como una sombra pero brillante y casi invisible, cada vez se le acercó poco a poco e inevitablemente, hasta llegar y estar frente suyo...

 

Estaba atónito, perplejo de no saber qué decir o qué hacer, se estaba quedando sin habla y sobre todo sin movimiento de hasta de parpadear los ojos, y cuando al final estaba ya sin fuerzas, así de instante a otro, todo cambió como si se tratara de una dimensión toda conocida a otra muy desconocida.

Todo fue sorpresivo, la misma impresión de tal presencia sin presencia, que quizá se trataba ciertamente de una esencia más extraña que divina, y sin que nadie le pudiera explicar ni aún en sus más profundos sueños, solo no le quedaba otra cosa que esperar de cuál sería su voluntad, de aquella apariencia frente sí.




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