Escape: Brooke

Capítulo 32

Charlie

Por cada minuto de enojo, perdemos sesenta minutos de felicidad. No sé cuantos segundos de felicidad ya he perdido, pero han sido bastante. Ahora me doy cuenta que es cierto algo que leí alguna vez, de que, si nuestra mente se ve dominada por el enojo, desperdiciamos la mejor parte del cerebro, la sabiduría, la capacidad de discernir, y decidir lo que está bien o mal, evidentemente, no estaba pensando las cosas que estaba haciendo, debí quedarme donde esta3ba cuando Brooke me lo pidió, pero no, estaba cegado por el enfado.

Cuando finalmente tuve a Caitlin frente a mí y llamándome Tyler, lo único que tenía en mi mente eran preguntas, y tristeza que se convirtió en rabia; por más que le dije algunas cosas que necesitaba dejarle claro, no bastó, las preguntas seguían ahí, y así el enojo se hizo más grande que el dolor.

Solo pude preguntarle acerca de mi padre biológico, pero ni ella sabe con quién se acostó, lo que responde a mi otra pregunta; Caitlin  no me quería y quien sea que fuera mi padre,  mucho menos, fui el calentón de una noche y eso es lo que menos me importaba, esa mujer me abandonó bajo la excusa de que no quería darme una mala vida, cosa que no le creo ni un poco, si realmente se preocupara por mí, me hubiese buscando después, tan siquiera para saber que yo estaba bien, pero no lo hizo, así que no merece mi perdón.

El tiroteo se hizo cada más molesto y ensordecedor, yo era todo un manojo de nervios, tanto que no sabía qué hacer, saber que Brooke estaba en medio de la balacera me dejaba un sabor amargo en la boca. Me sentía muy inservible al no ser capaz de pelear por ella, protegerla como lo hizo Dylan conmigo. Las palabras de Bonie llegan a mi mente, tenía razón, tengo que estar preparado para cualquier cosa si quiero proteger a Brooke como lo hace su subjefe, y eso me enfurece.

Tenía a Brenna a mi lado, reuniendo valor para salir a la guerra que se acaba de armar, todavía me pregunto por qué la policía no ha llegado aún.

—Esto lo vi venir ¡maldita sea! —grita mientras recarga su arma. Se siente muy raro verla en esta posición, ¿Qué se puede esperar de la mujer de un exmafioso? Claro que debe estar preparada para actuar en ocasiones como estas.

—Ten, si alguien se te acerca. —Deja una navaja roja en mis manos—, úsala en defensa. —Ella saca la cabeza por encima de la camioneta y mira la escena del tiroteo, su rostro se llena de preocupación y noto que esta tan asustada como yo.

—Joder, Zack y Brooke están en medio de todo —Brenna dispara quien sabe a dónde y por acto reflejo me encojo con todo mi cuerpo tiritando.

—¿Quién es ese? —señala al parque delante de nosotros—. Hay alguien ahí —chilla alarmada. Lo único que yo veo es árboles y plantas.

—¡Joder! —grita con los ojos abiertos—. ¡Zack cuidado! —Vocifera saliendo disparada a donde se encuentran Zack y Brooke.

Intento ver de qué se trata y todavía no logro ver nada. Miro detrás de mí con desesperación y veo a Brenna disparar hacía los árboles detrás de mí, entonces solo veo, una chica, un rifle y un solo disparo, persigo con la mirada a quien va dirigido y de repente todo parece detenerse.

—¡Brooke! —grita Zack tratando de cubrirla, ella se da la vuelta y en ese momento siento mi corazón detenerse por una milésima de segundos; todo me deja de importar, no sé a dónde se fue el miedo que se apoderaba de mí, solo sé que ahora corría hacia Brooke como si mi vida dependiera de ello, calló al piso tan rápido como la bala impactó en su cuerpo, cuando llegué a su lado ya estaba empapada de sangre y no respondía a mis llamados, quedó inconsciente con demasiada rapidez.

Siento mi corazón latir desbocado en mi pecho, deseando que el de Brooke latiera como el mío. Los disparos se detienen y la gente de Caitlin se va. Zack está de rodillas junto a Brooke al igual que Brenna y Dylan. Mientras que yo intento pensar con claridad. Con desesperación tomo una de las tantas armas que hay a mi alrededor y corro a gran velocidad hacia la chica del rifle, corro con la respiración agitada y toda la adrenalina recorriendo mi cuerpo, a pesar de tener una pesada pistola encima, corre bastante rápido y de repente se detiene, ahora está dándome la cara.

No sé cuál es la forma correcta de sostener un arma de fuego, pero en cuanto tengo en frente a la persona que le acaba de disparar a mi chica, me las ingenio para apuntarle. Me acerco lentamente y mientras más cerca de ella estoy, más quiero convencerme de que no se trata de la misma persona que veo todos los días, mi mente quiere fingir que no conozco esas cejas largas y esos ojos verdes azulados.

—No vas a disparar Charlie, eres demasiado bueno, y sabes que lo eres para ella —asegura la chica frente a mí.

A pesar de que mi boca empieza a secarse y el miedo horrible e indeseable empieza a formarse en mi garganta, no dejo de apuntarle.

—¿Por qué? —pregunto con voz temblorosa.

—Este será nuestro secreto Chaz.

Así, sin responder mi pregunta se va, y no la detengo. Dejo caer lentamente mi brazo que sostiene el arma, y mi cuerpo de rodillas en la grama, viendo cómo se aleja de mí.

—¡Joder! —grito golpeando una y otra vez el suelo, tiro de mi cabello con desesperación.

Saber quién disparó me hizo pensar muchas cosas, a pesar de haber estado aturdido por todo lo que pasó en cuestión de minutos, mientras la tuve frente a mí me dio tiempo para pensar que hacer con ella, usarla a mi favor y ayudar a Brooke.

—Oye —escucho una voz masculina de acento inglés detrás de mí—. Charlie, ¿estás bien? —cuestiona Zack y yo asiento en forma de respuesta.

—¿Viste quien fue? —Esta vez pregunta Dylan.

—No, se escapó —miento mientras me levanta de mi lugar y le devuelvo el arma

—Ya se llevaron a Brooke al hospital, vamos. —Sigo sus pasos de grandes zancadas hasta el auto.

No sé cuánto tiempo me tome en correr detrás de la chica, pero me encontré con una calle con tan solo un coche, y la sangre de Brooke ha desaparecido; no escuché una ambulancia, lo que quiere decir que la han llevado por su cuenta, sin primeros auxilios, así que tiene menos posibilidades de llegar viva al hospital. Ese es el problema de ser lo que ella es, no poder dar explicaciones de lo que pasó.




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