Escape con el hijo del alfa

Traición

A pesar de que afuera todo sea incierto estar aquí junto a él me hace sentir feliz y segura, Jason es un buen hombre y no veo el día de que por fin seamos una familia.

- Deja de soñar despierta Megan.

- Freía porque no me sorprende verte tan tarde todavía dando vueltas.

- Tengo que ver a Jason.

Como me desagrada está maldita mujer, desde que todo comenzó ella es la que parece soñar despierta todo el tiempo, actúa como si fuera la única mujer aquí, con derechos que claramente no se gana.

- Solo déjame decirte que si se te ocurre hacer algo estúpido estaré encantada de darle fin a tu vida.

- ¿Es una amenaza?

- Es una advertencia, ese derecho es únicamente mío y lo disfrutaré al máximo si me das la oportunidad. Ahora quítate de mi camino y recuerda que tu pareja es Alan, no Jason.

La empujó lejos y sigo mi camino como si nada, me encantaría romperle la cara, pero no es el momento de crear otra guerra dentro de estas murallas que se suponen que son el único lugar seguro.

- Meg que pasó ahora.

- Es esa perra de Freía, siempre molestándome, creo que es su pasatiempo favorito.

- Es una descarada, no ayuda en nada más que mantener motivados a los machos.

- Mientras se mantenga alejada de mi hombre todo estará bien.

- Ese es el problema Meg, últimamente visita mucho los aposentos de Jason y no solo yo los he visto más cercano de lo que se deba. La gente ya comienza a hablar.

- Gracias por decírmelo Tisha, la mantendré vigilada.

Esa noche no pude dormir, la idea de que a Jason le puede gustar Freía es algo que no me deja tranquila. Pero a quien si, más cuando ella se ofrece en bandeja de plata con las piernas abiertas de par en par.

Cuando por fin logró dormir un poco un estruendo me hace saltar de la cama, asustada salgo a ver que es lo que está pasando, pero al llegar a la entrada el cuerpo de mi madre se encontraba en el umbral.

Esa noche estaba tan nublada que la luz de la luna no lograba penetrar las densas nubes, pero yo pude ver claramente el rostro de mi madre.

- Corre Megan..

- No mamá, quien te hizo esto.

- Corre, todavía está aquí.

- ¡MAMÁ!

Los fuertes pasos a mi espalda hacen que entre en modo de advertencia, me giró sobre mis talones y lo comienzo a golpear llena de furia y dolor, no me detuve hasta que escuche la voz de Jason.

- Atrápenlo y no lo dejen escapar...

- Mamá.. Mi mamá está..

- Tranquila Megan, estás bien.

- Mi mamá, por favor ayúdala Jason, no la dejes morir.

Él se inclina para revisar sus signos vitales, se quita la chaqueta y la cubre. - Lo siento mucho, Megan.. Tu mamá ya no se encuentra entre nosotros.

Grite, lloré, maldije. Tantas emociones juntas. ¿Cómo fue que ese hombre bestia entró aquí como si nada? ¿Acaso los guardias no estaban cuidando su puesto? ¿Hay más de uno?

Los fuertes brazos de Jason me abrazan intentando calmarme, pero yo no podía hacer eso.

- Escúchame ya estamos revisando todos los alrededores y te juro que los vamos a hacer pagar por esto.

- Quiero verlo, quiero saber por qué y luego matarlo.

- Solo si me prometes que estarás bien.

Nuevamente, afuera todo es un caos, tal como aquel día las personas corren sin mirar a donde, con pánico en sus ojos, con miedo de morir.

- Jason el maldito se suicidó.

- ¿Qué dices Alan?

- Tenía una navaja entre sus ropas, hirió a uno de nosotros y luego se cortó la garganta.

- Como puede ser eso posible.

- Lo he escuchado antes, son kamikazes que invaden las aldeas en grupos pequeños. Si consiguen algo bien, pero si son atrapados se suicidan de inmediato para no revelar información vital, puesto que si vuelven a su manada sin nada los consideran inservibles y de igual maneras los matan de una peor forma.

- Esto cada vez se pone peor, esa clase de gente que no le tiene miedo a morir son los más peligrosos.

- Lo siento mucho, Megan.

- Gracias, Alan.

Luego de perder a mis padres y de ni siquiera poder vengarlos me mantuve alejada de todos, pasando los días cazando, despejando mi mente e intentando aferrarme a la poca cordura que me quedaba.

- Hasta cuando piensas seguir así, Megan.

- Hasta que deje de doler, Tisha. Voy a reportarme con Jason.

- Hoy sí que conseguiste mucha comida.

Camino despacio ignorando a todos a mi alrededor hasta llegar al cuarto de Jason, abro la puerta despacio, no golpeó porque yo soy su prometida, no hay necesidad de anunciarme, pero lo veo junto a Freía. Ella acaricia su rostro y él sostiene su cadera con ambas manos. ¿Este es el mismo hombre al que le dije una y otra vez que confiaba en él más que en nadie?

- Que significa esto.

- Meg.

No les permito a ninguno de los dos reaccionar, tomo el jarrón del agua y se lo lanzo en la cara a Jason mientras tomo del cabello a la zorra y la arrastro por todo el lugar.

- Te dije que solo tenías que darme una oportunidad... Ahora vas a morir Freía.

- ¡AYUDAA! JASON POR FAVOR AYÚDAME..

La golpeó hasta que Jason me levanta y me lleva lejos.

- Tranquilízate, no es lo que parece.

Le doy un codazo en la nariz y salgo corriendo. No es lo que parece, entonces que más puede ser.




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