Escape con el hijo del alfa

Noha y el hombre misterioso.

Llego a casa emocionadísima por el gran logró de tener comida conmigo. - Noha no sabes lo que acabo de conseguir.

- Niña me quieres matar del susto, como te pierdes por tantas horas.

- Me paso algo super loco, choque con un hada del invierno.

- ¿Hada del invierno?

- Un hombre bestia muy guapo aunque sus feromonas me pusieron a temblar fue muy amable y también me trajo suerte porque atrape un conejo para la cena, también vi el primer brote.

- Sí que son buenas noticias.

- Aunque era más que claro que era de la tribu de la luna, no me pareció malo. ¿Noha cuando dijiste que si decidía vengarme lo podía hacer a que te referías? Tú te vengaste de quien te lastimó a ti y a tu hijo.

- Por supuesto que lo hice y todavía estoy en eso, te lo dije Megan quien traiciona primero no merece misericordia, las lágrimas y el dolor que yo viví esas personas lo vivieron multiplicado por 100. Ojo por ojo y diente por diente. Mi vida por la de ellos.

Es la primera vez que la veo tan enojada y la entiendo, no puedo imaginar cuán grande fue su dolor en ese tiempo, estar abandonada con un bebé enfermo y en ese estado.

- Bueno nos ponemos manos a la obra y cocinamos algo rico.

- No cambies de tema Megan.

- No lo hago, te entendió de verdad y yo también habría actuado de la forma en que lo hiciste aunque no sé cuál fue. Pero sin duda le sacaría los ojos a la perra que intente lastimar a mi hijo.

- Es bueno escucharlo, porque no será más fácil Megan de hecho todo se puede complicar cuando menos lo esperes y tienes que tomar decisiones que tal vez no sean correcta por el bien del niño.

- Lo entiendo y estoy lista para todo con tal de cuidar a mi cachorro.

Esa noche pienso detenidamente las palabras de Noha, cruzar cualquier límite por proteger a tu hijo, sin duda lo haría.

Tal cual las palabras de ese hombre misterioso una fuerte tormenta azotó esa noche, una de verdad muy fuerte con lluvia que rápidamente se convirtió en helada nieve y vientos intensos. Podía escuchar el tintinear de mis dientes del frío que hacía así que junto a Noha nos acostamos junto al fuego para poder sobrevivir.

- Tranquila Megan está es la última.

- ¿Cómo lo sabes?

- Simplemente lo sé. El cielo nos mandó la última prueba para ver quien merece vivir y quien no.

Hay veces en que Noha da miedo con sus dichos tan extraños.

♡♡♡

Esa noche no solo Megan la pasó mal, no muy lejos del lugar otras personas no encontraban refugio para tal atrocidad de la madre naturaleza.

- Jason que hacemos.

- Mantengan el fuego encendido, esto tiene que parar en algún momento. Tenemos que resistir un poco más.

- ¿Qué hacemos con Freía? No ha dejado de gritar y de dejarla se congelará.

Es lo mínimo que se merece después de todo lo que hizo, pero no soy tan cruel como para dejarla a la intemperie en estas condiciones.

- Libérenla.

Voy junto a Alan para que mantenga el calor, sin dudas este invierno ha sido un castigo para todos. Más para mí a quien la culpa no abandona pensando en que Megan puede estar allá afuera sola y desamparada.

Lejos de sus temores en medio de la noche mientras las dos mujeres se acurrucaban una sombra oscura se coló en su casa y mantuvo el fuego prendido.

- Eres tan bueno.

- Duerme.

- Como has llegado aquí con este clima.

- Siempre encuentro el camino de regreso a casa. Ya me conoces.

- ¿Te gustó? Ella es fuerte y hermosa.

- Ja ja ja Nunca vas a cambiar verdad.

- Mientras se trate de ti no puedo hacerlo.
Ella es especial y única entre todas y si me haces caso no te arrepentirás Nodal, escucha las palabras de esta vieja.

- Descansa, mujer que ya no estás en edad de desvelarte.

Supongo que ya no tienes escapatoria Megan, tu destino y el mío están entrelazados y llegó la hora de que se unan para siempre.

Con el alba me voy del lugar, no quiero asustarla y mucho menos que me rechace antes de tiempo. Ya pronto llegará el momento indicado.

La mañana llega igual de fría, aunque el lugar está completamente cálido tanto así que ninguna de las dos quiere levantarse y perder ese calor. Pero un pequeño cachorro ya estaba hambriento.

- Ja ja ja Tienes hambre, Megan.

- Es Jinu quien está pidiendo comida. Que vergüenza que mi estómago gruña de esta manera.

- No podemos dejar que el niño pase hambre, deja que me levanté y te dé algo de sopa.

- No Noha quédate acostada en lo que yo voy.

- Respeta las decisiones de tus mayores.

Tan terca como siempre, me gusta que me cuide como lo estaría haciendo mi madre. Ahora ni siquiera voy a poder ir a llevarle flores a su tumba culpa de esa bruja pelirroja, pero pobre de ella si algún día me la llegó a encontrar.

Con las pansas llenas y un bebe contento salgo a estirar las piernas. Cada vez se vuelve más difícil con esta gran barriga que me cargo, pero tengo que moverme.

Voy a buscar las cubetas para poder derretir la nieve y así poder tener agua cuando me encuentro con una cara conocida.

- ¿Megan eres tú?

Maldición le va a contar todo a Jason y me llevarán de regreso para quitarme a mi hijo. Intento correr, pero su velocidad no se compara a la mía. Antes de darme cuenta ya lo tengo encima de mí forcejeando.

- Megan quédate quieta. ¿Cómo es que todavía estás viva?

Ja De seguro estos malditos estaban celebrando mi muerte, tengo que salir de aquí a como de lugar.




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