Escrituber 2026

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Hospital Embrujado

Los grandes pilares aún se sostenían fuertes sobre los cimientos ocultos en la profundidad de la tierra. Se veía la firmeza en las paredes, opacada por una pintura y puertas al borde del colapso. Las ventanas estaban completamente rotas, no fue el terremoto ni el tiempo, fueron personas tan tontas o locas para entrar en el mismo suelo bajo mis pies. Escuché a un grupo de niñas jugar a un lado de una jardinera, eran tres con batas blancas y dos coletas. Llegué junto a ellas para pedir informes.

—¿Dónde está la administración o las personas que las cuidaban?

—Se fueron hace mucho tiempo, nuestros cuidadores se fueron y nos quedamos con ellos.

La tierna voz de la niña me llamó la atención, al querer verla a la cara note que las tres estaban viendo al suelo, un avión pintado en el piso y algunas piedras me ayudaron a entender la gravedad del juego, solo les queda un solo movimiento antes de perder. Aún en la entrada se podían ver las siglas del IMSS, pobres letras ya únicamente se sostenían por voluntad. No me despi de las niñas, no había ninguna prisa, camine entre la hierba alta, las ramas de los árboles caídos y la basura traída como si fuera un vertedero. Las puertas de la entrada principal tenían un candado, fue fácil de abrir en comparación de doblar las oxidadas bisagras y la tierra acumulada del otro lado de la puerta. En ese momento los informes recabados describen la sensación de los sujetos previos a mi llegada, según los informes preliminares la denominación de cualquier ente orgánico ya sea humano, animal, insecto de cualquier tipo capaz de morir se denomina como sujeto, es por eso la discrepancia en algunos de estos informes. Menciona a un sujeto previo capaz de recorrer los pasillos superiores, grabar las camas de cada cuarto sin ningún problema, observando movimientos en las ventanas de las puertas como si fueran sombras, describen un extraño fenómeno el cual menciona el descenso de tres metros por debajo de la estructura como si se tratara de un sótano. La única testigo posible de esa zona fue una enfermera del turno nocturno, trabajo a principios de la década de los 70, en la actualidad su avanzada edad no me permite comunicarme con exactitud de sus vivencias, lo único capaz de decirme fue sobre una sensación extra de opresión en el pecho a ciertas horas de la madrugada, algo mencionado por sujetos previos en la primera década del siglo XXI. Posiblemente fue una construcción previa al recinto.

A pesar de eso, no pude evitar sentir una presión en el pecho, tal vez provocada por un instinto de supervivencia o algún gas expuesto debido a los derrumbes y aperturas en el piso. Me coloque una máscara de oxígeno con lámparas, las grabaciones posteriores nos entregaron mucha más evidencia, una hora después de la media noche apareció ante mí una enfermera perfectamente vestida, su uniforme antiguo arreglado y un peinado típico. Intente hacerle unas preguntas, solo llegue a una habitación derrumbada donde había dado vuelta y sin ningún rastro de alguien. Decidí continuar hacia mi objetivo principal, la oficina de cualquier hospital era el perfecto lugar donde se podría oculta registros interesantes, mi camino fue interrumpido mientras apuntaba la luz de la lámpara a un mapa completamente encriptado, ya no podía darme el lujo de perder uno más y arriesgarme a ser expuesto. El agudo sonido de platos cayendo me distrajeron, la agudeza del impacto se prolongó hasta erizar el más infimo de mis capilares.

Seguí caminando hasta llegar a donde se suponía se encontraba la cocina, las tapas de las ollas seguían moviéndose en círculos provocando un extraño ruido por la ficción, se movieron a mi alrededor solo para caer estrepitosamente. La sensación de una mirada extraña siempre es incómoda, pero la de miles provenientes de todas las paredes es el recuerdo de un muro aplastante capaz de arrebatarme todo el aliento. La máscara tenía una protección a la altura de los oídos, ese nivel de agudeza pudo provocar un desmayo. Pero nunca sentí cuando se fueron esas miradas.

Me marché de la cocina, ni se veía nada y ninguna de mis cámaras captaba algo. Seguí mi camino por los pasillos hasta estar a dos puertas de la oficina de administración cuando escuché una voz.

—Pero miren quien ha traído la fortuna hacia mí.

El piso estaba pintado por una pintura indistinguible al ojo humano normal, pero más que claro la advertencia de desolación y destrucción a quien quite aquel sello. Las marcas eran las típicas de los sabios Cihuacoatl de la extinta ciudad de Tenochtitlan, recordé cuando las vi por última vez, para frenar a un demonio traído por un barco maldito desde el viejo mundo. ¿Pero quéque están haciendo aquí, usadas para atrapar el alma de un condenado humano?

—¿Interesante no?, décadas tratando de averiguar cómo quitarlas y aparece una persona, si te puedo llamar así, que las observa con tal facilidad.

—¿Qué cosa?

—Fingir no te ayudará de nada, eres la primera persona que ve directamente la marca de la puerta. Decenas antes de ti no la vieron.

—Me imagino que los finales para esas personas no fueron felices.

Es por eso que los registros videográficos no son exactos, el perro pasó por esta habitación y no entró porque lo vio a él.

—Un maldito cristal que me mantiene prisionero. ¿Serías capaz de quitarlo?

—Tal vez, ¿qué harías si te quitan el cristal?

—Si no fuera por este cristal, no alcanzarías a imaginar todo el caos que desataría, me cargaría a ese, a ese y a ese.

—¿Por qué me lo dices?

—Sé quien soy, y sé que alguien desesperado me liberaría. Solo es cuestión de tiempo. Alguien que quisiera un poder de alcances coléricos capaz de doblegar a las fuerzas de la vida o la muerte.

—¿Cómo lo obtuviste?

—Lo ves, incluso tu lo estas pensando, deja de pensar y borra esas desgraciadas marcas para decírtelo.

Me aleje lentamente de aquel portal cerrado sin puerta. Desgraciados y condenados a la miseria cualquier sujeto sin suerte que lo pase. Llegué hasta la oficina recordando la sonrisa inhumana de un rostro desfigurado por la locura. Revise una y otra vez cada carpeta, archivos destruidos por la humedad o las polillas. Intente buscar en lo más profundo, hasta que me quede sin ningún lugar. Esa maldita voz en mi cabeza me hacía torme, no note la primera vez una pequeña línea por debajo del escritorio. Introduje mi cuchillo procurando no profundizar mucho para evitar cortar el papel, al momento de quitar la tapa note un pequeño corte en la esquina superior derecha del fondear color beige, no había afectado la integridad de los documentos en su interior.



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En el texto hay: vampiros, androides, cyberpunk

Editado: 28.10.2026

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