Eterna sangre inmortal

Capitulo 2

¡Estúpido e ingenuo! Ser mestizo era una carga pesada, mucho más de lo que los demás podrían imaginar. Déjenme contarles de forma resumida, pero también vívida, todo lo que ocurrió en aquel viaje hacia el medio de la nada, a un lugar extraño y misterioso del que Hamish, mi compañero de aventuras, había estado hablando incansablemente. Era la promesa de un internado para gente como nosotros, un refugio, sin embargo, un halo de incertidumbre rodeaba esa idea, como una niebla espesa y opresiva.

Durante el trayecto en el tren, la sensación de nerviosismo me embargaba. Una tensión indescriptible se apoderaba de mí, como una sombra acechante que me seguía a cada paso, mientras Hamish, con su entusiasmo desbordante, hablaba sin cesar sobre el lugar al que nos dirigíamos. Con cada relato suyo, mi inquietud iba en aumento; él tenía ese mágico talento de hacer que todo sonara vibrante, emocionante, casi como un sueño, pero a pesar de eso, cada una de sus descripciones solo alimentaba mi desasosiego. Se leía en su rostro la certeza de que este lugar estaba lleno de promesas, pero yo no podía evitar que una voz interior me susurrara advertencias. Me prevenía sobre las personas envidiosas que, según él, pululaban en ese internado, y la idea de que un descuido con mis palabras pudiera llevarnos a un sinfín de problemas era suficiente para inyectar un miedo palpable en mis venas. Hamish parecía captar mis pensamientos más oscuros, aún así nunca se detuvo a considerar que, por pura casualidad, no tenía el más mínimo interés de acarrear problemas; él lo sabía muy bien.

Mientras tanto, en mi interior, me encontraba luchando contra una marea de emociones; una incomodidad extraña se apoderaba de mí desde hacía varios minutos, similar a un presagio casi tangible que me empujaba a permanecer alerta. Las luces del tren vibraban conforme avanzábamos por los rieles, y el paisaje se deslizaba rápidamente por la ventana, pero al observar hacia afuera, no había nada que pudiera justificar mis temores. El mundo natural que se desplegaba con verdes praderas y majestuosas montañas parecía ignorar mis ansiedades, como si todo lo hermoso que surcaba ante mis ojos estuviera en una dimensión ajena a la mía. A pesar de ello, los dardos de desasosiego continuaban hiriéndome, como si una entidad oscura y burlona estuviera al acecho, esperando el momento perfecto para irrumpir en mi tranquilidad, alzando una risa burlona sobre mis inquietudes.

Quizá estaba equivocado en su totalidad, pero mi intuición sonaba como un contador de historias, llamándome a la aventura mientras transformaba este viaje en un nuevo y misterioso capítulo de mi vida. Luchando entre la duda y la curiosidad, observé cómo el pelirrojo a mi lado parecía despreocupado, sumido en su propio mundo, incapaz de percibir la tormenta emocional que se desataba en mi interior. Después de compartir toda la información sobre nuestro destino, Hamish finalmente se sumió en un breve silencio. Observé con atención por la ventana, aun cuando los paisajes cambiantes se desplegaban como un lienzo colorido, la inquietud que me habitaba continuaba como un eco perturbador en mi mente. ¿Qué había a mi alrededor que justificara tal inquietud? Quizá era un vestigio de mis propios miedos, algo escurridizo que no podía ver, pero que intuitivamente sabía que estaba allí, escudriñando mis pensamientos y mofándose de mi esfuerzos por hacerlo comprensible.

—Estás muy distraído desde que subimos al tren, ¿te encuentras bien? —preguntó el chico que tenía enfrente, su voz entrelazada con preocupación, aunque más bien difusa, como si el aire mismo estuviera cargado de una tensión inexplicable que ambos sentíamos sin entender del todo por qué.

En respuesta, me dediqué a asentir de manera sutil, un movimiento apenas perceptible. La última cosa que quería era preocuparlo más de lo que ya estaba; pensaba que quizás si lograba ocultar mi malestar podría permitirle concentrarse en cosas más importantes y menos perturbadoras. Sin embargo, esa reflexión me llevó a un claro entendimiento de que esa era una farsa. Al final, era posible que mi mentira se transformara en una cadena que impactara a quienes me rodeaban y, de alguna manera, eso me horrorizaba. La deshonestidad siente como una maldición, una plaga que contamina la vida de los humanos, y yo, ciegamente, estaba propagando esa malignidad como si mi propia existencia dependiera de ello. Un poco sí, me decía, pero esa justificación me parecía cada vez más frágil, como un hilo de seda que, si se tensaba demasiado, podría romperse y llevar consigo todos mis intentos de honestidad.

Fue entonces que un extraño, un hombre alto y desaliñado, se acercó a nosotros con un aire desconcertante. Nos lanzó una pregunta que parecía simple: si estábamos solos o si nos asustaban las sombras que inevitablemente danzaban en nuestras mentes. Su sonrisa era inusualmente amplia, y mientras dejaba su maletín a un lado de mí, se disponía a sentarse con nosotros. Instintivamente, le pedimos que nos dejara solos, ya no estábamos cómodos desde un principio. Tal y como lo imaginé, la expresión de alegría en su rostro se desvaneció al instante, reemplazada por un dejo de irritación palpable. Ambos notamos cuando se dirigió hacia uno de los asientos cercanos, dejando su maletín frente a él, mientras murmuraba para sí mismo, palabras que se perdían entre los sonidos del tren, pero cuya esencia no podía escapar de mi percepción. Esa revelación me llenó de inquietud; ¿qué tanto podrá estar diciendo en voz baja y por qué me daba tan mala espina? Intentando no prestar demasiada atención a ese individuo errante, comprendí que mi imprudencia podría llevarme a una situación de la que no podría escapar, pero inevitablemente mis pensamientos seguían dándome vuelta.

—Lo siento mucho, niños, pero creo que su día ha llegado a su fin —mencionó aquel hombre con una tranquilidad casi escalofriante. En ese instante, comprendí lo que realmente estaba mal. La atmósfera se saturó de una tensión aguda, como si el aire mismo respirara peligro.



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En el texto hay: fantasia, dioses griegos, dioses olimpicos

Editado: 20.02.2025

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