Falsa emperatriz

Pensamientos futuros

Llegando a sus aposentos, Alysa se despido de forma amable y amorosa de Bennett; a tal punto de darse un suave beso, ella entró a su habitación y Elizabeth la recibió haciendo una reverencia; se desvistió y se puso una bata para entrar a bañarse. El agua estaba a temperatura ambiente y se relajó.

Pidió que la dejaran sola y analizó sus pensamientos, todo estaba un poco claro en su cabeza, Bennett la amaba a ella, pero que estaría dispuesto a hacer él por Eileen.

«No estoy segura si la ama, pero espero que todo salga bien y me dé la oportunidad de darle nuevamente un heredero. Y a Eileen, la olvidé por completo» pensó sumergiéndose

***

Antes de la llegada de Alysa, Catalina aceptó por petición de su tía ir con Eileen. Cuando llegó tenía una expresión fuerte y seria, cuando la vio se acercó feliz e intentó abrazarla; sin embargo, no lo hizo, se sintió incómoda.

—¿Para qué me llamó? —Preguntó, con un tono de voz sería y amenazante

—Yo, solo quería compartir una cena con usted —Dijo nerviosa

Sorprendida y desconfiando sobre la comida, aceptó asintiendo con la cabeza; no sabía que había pasado, ni el comportamiento tan alegre de Eileen. Se acercó a la comida que estaba servida y compartieron.

—Esperó que esta cena sea de su agrado —Mencionó amable y un aire sereno

—Claro —Respondió aburrida

Comió con cuidado y probaba con desconfianza, temía ser envenenada; tal vez estaba siendo prejuiciosa, aun así, no tenía dudas que detrás de esa cara inocente se escondía un demonio, no mencionaron palabra; comieron en silencio y desconfiando. Al terminar, cuando estaba a punto de irse Eileen le pidió que se quedara

—Me gustaría hablar con usted —Dijo

Catalina arqueo una ceja 

—Sí, dígame —Respondió

—Me podría decir cómo me acerco a la emperatriz —Su voz sonó seria, pero su expresión era inocente, parecía un ser puro

—Le diré algo, si quiere formar una amistad con ella realice actividades que le atraigan a la emperatriz. No llame mucho la atención, le molesta eso y lo más importante —Se acercó y le susurró en el oído —No se crea mucho, no se acerque a los invitados y asista a sus clases de etiqueta —Se separó y la volvió a ver con frialdad —Sí desea ser de un buen agrado, no se involucre en temas que no le importan; así tal vez gane un poco de confianza. Gracias por la cena y buenas noches, Lady Eileen —Se dio la vuelta y salió de la habitación

Al momento de dormir analizó con cuidado las palabras de Catalina y pensó en formar una amistad con ella.

«Si soy cercana a la señorita Catalina, tal vez me ayude con la emperatriz; al fin y al cabo, ambas podemos ser unidas y satisfacer al hombre que amamos. Quien sabe, hasta nuestros hijos podrían volverse amigos y tratarse como verdaderos hermanos»

Pensó

Eileen no fue la única con insomnio esa noche, Catalina también, estaba pensando seriamente en las palabras de la pelirroja. No estaba segura de ayudar a la amante del emperador; no era una mala idea. No tenía que ser solamente la dama de compañía de Alysa.

***

En la mañana todo transcurrió normal, Alysa estaba esperando la llegada de unos arquitectos, se había arreglado para la ocasión, su cabello recogido, un vestido elegante y pocas joyas para no llamar la atención.

Los espero en su oficina un poco nerviosa y ansiosa, su próximo proyecto lo había estado preparando hace ya tres meses; por cadencia de tiempo y por la búsqueda de los arquitectos se habían tardado. Observaba por la ventana su llegada.

El carruaje que los traía se abrió en cuestión de segundos y pudo ver parte de la maqueta de su nuevo proyecto.

Catalina los recibió y los guió hasta la oficina de Alysa, la puerta se abrió en un segundo, no esperaba sentirse tan emocionada, era como si nunca hubiera realizado estos proyectos, cuando ya tenía bastante experiencia.

Los maestros al verla hicieron una pequeña reverencia. 

—Buen día, su majestad la emperatriz —Dijeron ambos 

—Buen día, por favor tomen asiento —Señaló las sillas en frente del escritorio 

Se sentaron y le mostraron la maqueta de lo que había pedido.

—Así quedaría la capilla, su majestad, es lo que nos pidió —Alysa los miro orgullosa de lo que habían elaborado

Catalina sonrió curiosa, era muy grande para ser solo una capilla, teniendo en cuenta que el terreno con el que contaba era de al menos unas ciento veinticinco hectáreas.

—Su majestad, la capilla se ve bien, pero ¿el terreno no es demasiado? —Dudosa observaba cuidadosamente la maqueta

—Te equivocas Catalina, no es solo una capilla. Será un hospital, escuela, universidad y tendrá un orfanato. Por favor agenda mi donación de este mes —Lo observaba maravillada.

Los arquitectos calcularon el tiempo que les tomaría, y Alysa aceptó, pagó cierta parte del dinero y al día siguiente empezarían a construir. Catalina estaba organizando el último cheque que faltaba. El del orfanato que contaba con 25.000 monedas de oro.

«La emperatriz tiene un corazón de oro, hace donaciones de cantidades exageradas y las paga con su dinero. Es realmente digno de admirar, sin olvidar que adora ir a los hospitales y orfanatos a brindar su ayuda. A ojos de las personas de la nobleza está mal visto, pero los ciudadanos lo agradecen» Sonriente le paso los cheques para que los firmara

Luego los entregó a los ministros de finanzas y sería ella quien se asegurará que el dinero llegara a sus destinatarios.

***

Con el dinero listo, Catalina estaba lista para salir, como tal, ella y un grupo de caballeros eran los que entregaban el dinero, pero ese día, delante de los guardias iba Alysa, estaba vestida con un traje, un chaleco negro que en sus hombros tenía decoraciones doradas y bajaban por las mangas, sus pantalones blancos, las botas eran del mismo color de su chaqueta. Tenía un aspecto varonil, pero sus joyas se lo quitaban un poco, a su lado, Adrián la acompañaba y detrás de él estaba Marcus. Catalina hizo una reverencia ante los monarcas.




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