Fear World génesis

Capítulo 31 (Final): El Amanecer del Nuevo Frente

​El humo denso de los motores calcinados se mezclaba con la densa neblina matutina de la selva. A pocos metros del fuselaje destrozado de la aeronave, los destellos intermitentes de los visores tácticos de las armaduras M-9 y los fusibles de los Marines marcaban un perímetro de defensa férreo y desesperado.

​El Capitán Felipe Vera, apoyando su peso sobre una roca cubierta de musgo mientras se vendía una herida leve en el brazo, observaba las pantallas holográficas portátiles. Aunque el aterrizaje forzoso había sido violento y las comunicaciones de largo alcance con el búnker de Hawái estaban severamente interferidas por la estática atmosférica, el escuadrón había logrado asegurar la posición y rescatar a los supervivientes de la segunda unidad.

​Andrés Amaya se acercó con paso firme, el metal de su armadura M-9 rechinando con cada movimiento. Sostenía en su mano derecha el contenedor hermético que guardaba el fragmento intacto del núcleo parásito; la prueba viviente de que la peor pesadilla del enemigo seguía bajo su control.

​—Capitán, los sensores de corto alcance captan múltiples firmas en movimiento acercándose por el flanco oeste —informó Andrés, cambiando el cargador de su carabina con un seco chasquido metálico—. Las patrullas de rastreo enemigas vienen hacia aquí buscando los restos de la nave. Saben que estamos vivos.

​El Capitán Vera levantó la vista, esbozando una sonrisa sombría pero decidida bajo el casco agrietado. Miró a los Marines que ocupaban posiciones defensivas entre los árboles, hombres y mujeres curtidos por el fuego que, a pesar de haber perdido sus ciudades y presenciado la aniquilación de una quinta parte de la humanidad, seguían con el rifle listo.

​—Que vengan —respondió Vera con voz firme, levantando su fusil—. Perdimos las metrópolis, perdimos la superficie y el último gran contraataque fracasó en la atmósfera... pero esta jungla es nuestra, y este búnker improvisado será su tumba si intentan arrebatarnos lo único que nos queda.

​Andrés asintió en silencio. A miles de kilómetros bajo el océano, en las profundidades seguras de Hawái, Ceidy y el hijo que venía en camino representaban la frágil promesa de un mañana por el que valía la pena luchar. La guerra contra la flota invasora y la plaga biomecánica no había terminado; apenas se estaba redefiniendo en las sombras.

​Los primeros disparos de energía rasgaron el follaje de la selva lejana, iluminando el amanecer con destellos violetas y azules. El sargento Amaya levantó su arma, apuntando hacia la negrura de los árboles donde la silueta de los cazadores alienígenas comenzaba a emerger.

​La humanidad había caído de rodillas, pero en las trincheras de la resistencia, el verdadero contraataque estaba por nacer.

​Fin de Fear: World Genesis




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