Fire Island 1º Hasta que te conocí

Capítulo 2º El Regreso

Brenda lleva casi tres meses en la isla de New York, situada en el condado de Suffolk en el sur de Fire island, con apenas una pequeña población.

Sus calles son paseos de tablas de madera que conectan los muelles, las casas y las playas, por lo cual solo se puede acceder a la isla mediante un transbordador.

Más de una vez Dylan va a visitarla, pasan el día juntos en la playa aprovechando los fantásticos días de verano.

Los días van pasando y el verano está a punto de finalizar, Brenda tiene que regresar a New York, regresar a la realidad, organizar su vida, retomar sus estudios de periodismo y tiene que ponerse a buscar trabajo para costearse todos los gastos.

Hay noches en las que Brenda tiene que abrazarse fuerte, días en los que ella misma se anima, tardes que ella se aconseja cada día para hacer de sus días una distracción, lágrimas que ella misma se ha secado.

De todo esto ha aprendido que no está sola, que aparte de su gran amigo Dylan, también ella es un apoyo para sí misma.

Ella piensa para sí misma, mientras no me abandone yo todo estará bien.

Todos los días se dice así misma, siento el latido de mi corazón lleno de penas, de miedos, de angustia y de tantos sinsabores, pero siento que ya está cansado y hoy mi corazón en cada latido me da la bienvenida a la esperanza, hoy mi mente me dice tú lo lograras.

Hará todo lo posible para salir adelante y luchar como una gran guerrera, demostrándose así misma de lo que es capaz y que allí en el cielo donde están sus padres se sentirán orgullosos de ella.

Ha llegado el día, Brenda ha preparado las maletas, ya tiene el billete del transbordador, ha dejado toda la casa recogida y todo limpio

Junto con su perro Otto van camino del muelle, dejando atrás la casa de la isla, dejando atrás los buenos momentos que paso ahí en la infancia cada verano con sus padres, dejando ahí tantos maravillosos recuerdos.

Por fin están en casa, el apartamento huele a cerrado y Brenda abre todas las ventanas, está todo desordenado, ya que ella se marchó rápidamente de allí dejando todo tirado, todo está sucio tras estar tres meses fuera.

Tras darse una ducha, organizar y limpiar todo el apartamento, va a preparar un pequeño aperitivo para ella y dar de comer a Otto, que está impaciente por qué le dé su comida.

Es tarde se va a acostar temprano, sabe que al día siguiente le esperan muchas cosas por hacer.

Ha amanecido un buen día en New York, Brenda abre las ventanas del apartamento donde se cuelan los rayos del sol, se ha preparado un café con leche, con una tostada de mermelada, lo ha recogido todo y ha salido a comprar el periódico para disponerse a buscar en las ofertas de trabajo.

Antes ha ido al supermercado a hacer la compra, se ha pasado por el kiosco por el periódico y nuevamente se dirige al apartamento.

Al entrar se encuentra a Otto que no deja de subirse encima y moverle la cola, deja las compras en la mesa, coloca cada cosa en su sitio y los productos en el frigorífico y se dirige al salón a leer todos los anuncios de trabajo.

Después de llamar a una gran lista de números de teléfono, por fin tiene suerte y le ofrecen una entrevista de trabajo al día siguiente en una hamburguesería.

Brenda decide llamar a su amiga Margaret al móvil

—Sí, ¿Quién es? —Pregunta Margaret.

—Soy yo Brenda. Ya, regrese al apartamento.

—Hola, ¿Qué tal?  Siento no haber podido ir a Fire Island mi abuela está mal de salud y estuve en su casa todo este tiempo, regresé ayer.

—Si, lo sé — me lo comento Dylan, yo también llegué ayer

—Qué tal, ¿Cómo estás? — Le pregunto Margaret con una voz más suave.

—Mejor, gracias, me puse a buscar trabajo y por fin mañana voy a una entrevista.

— ¿Ah sí? Donde cuéntame —dijo Margaret, toda entusiasmada.

—A tres manzanas de mi apartamento, en una hamburguesería—le contesta Brenda.

—Y tu carrera de periodismo? —Margaret queda sorprendida.

—Tranquila, entro a la seis de la tarde, termino a las doce, la noche, por la mañana, tengo libre —le contesta Brenda.

—Bueno, está bien —le contesta Margaret.

—Si he tenido suerte—comenta Brenda.

—Bueno, ya te contaré —dice Brenda, finalizando así la conversación con su amiga.

—Vale Brenda que vaya todo bien, nos vemos — contesta.

—Hasta luego —se despide Brenda.

—Hasta luego amiga —le contesta su amiga Margaret.

Brenda saca a Otto a pasear por el parque, hace un día precioso

Se sienta en un banco y echa migas de pan a las palomas que rondan frente a ella, delante del banco, mientras Otto corre de un lugar a otro.

Cuando quiere darse cuenta el tiempo se le ha echado encima, ata a Otto con su correa y se dirige al apartamento.

Se prepara un poco de Pollo marinado a la plancha con patatas y una ensalada.

— Que bien huele — se dice así misma.

Después de dejar todo recogido y limpio, echa un vistazo a los apuntes de periodismo, para ponerse un poco al día, dentro de una semana comienzan las clases.

Tras pasar un buen rato con los apuntes, decide dejarlos, los guarda en el cajón y encuentra un libro que hacía mucho tiempo había leído, y que le regalo su madre en uno de sus cumpleaños, en ese momento le apeteció volver a leerlo.

Es un libro que le encanta y se sumerge en las aventuras como si ella estuviera siendo ese personaje del libro, al final adentrada totalmente en la historia, Brenda se queda dormida en el sillón, se oscurece la noche, solamente se ven las estrellas en el cielo y se envuelve un silencio en el salón.

 

 

 




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