Odio las despedidas.
No porque no pueda despedirme, decir adios y seguir con mi vida.
Si no que a diferencia de lo que muchos creen, me duele la partida de cada persona que habita a mi alrededor, es por eso que los que estan a mi lado los amo.
A todos por igual, sin excepciones, sin cuestiones, sin premuras, los amo y lo odio.
Odio ver como se van de mi vida, odio ver como hacen la suya, sin mi. Como si nada, duele ver como dí mi corazón y ellos se marchan.
Agradezco una despedida en silencio, asi no siento que se van, pero guardo un gran cariño y aprecio. Tanto de que si vuelven no les diría nada. Probablemente no me daría cuenta de que se fueron. Porque yo estoy presente en su vida si me lo permito una vez al año.
Y luego estan las despedidas escandalosas, las que sabes que dolerá, las que tienes dos opciones o terminas despidiendote como si estuvieras arrancandote algo que te estorba y jamas vuelves hablar con esa persona.
O la que sabes que terminara doliendo, la que pides que se quede y aun asi se va, como llego, sin avisar, sin despedidas largas, sin parlamentos, sin cuestionarte si hiciste lo correcto porque sabes perfectamente que si insistes terminara mal.
Una vez lo hice, me cuestione durante 4 o 5 años si hice lo correcto en terminar en tan malos terminos. Quiso despedirse y yo de necio no me lo permití.
Ahora en ese transcurso las despedidas duelen, pero entiendo que no es el fin del mundo e insistir no es para mí. Que prefiero yo que se marchen aun cuando duele. Si, no lo voy a negar, me despido o en muchos de los casos ni eso.
Continúo aun cuando duele.
Eso no quita que odie las despedidas.
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- Jazmin. ¿Prefieres ser raton de campo o raton de ciudad?
- Tu sabes mejor que nadie que prefiero la tranquilidad del campo antes que una ciudad ruidosa y ostil.
- Moriras de hambre.
- Moriras corriendo y escapando de tu vida.
- Entonces escapemos juntos.
- No pongas palabras que jamas pudiste cumplir.
- Entonces moriremos juntos.
- Quisiera poder creerte...