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¿Último movimiento?
Cerré las manos en puños mientras Rhys leía la carta.
Caminaba de un lado al otro, pensando qué más estaría tramando. Entonces, corrí a buscar mi celular. Lo encendí, y esperé pacientemente hasta que empezaran a llegar las notificaciones.
Había muchos mensajes y llamadas perdidas, y estaba revisándolos cuando de pronto, una llamada de Leah apareció en la pantalla.
Contesté de inmediato.
—¡Amira, al fin contestas! —dijo casi histérica—. ¿Estás bien? ¿Dónde estás? ¿Y por qué no contestas mis mensajes y llamadas? —preguntó precipitadamente.
—Estoy bien, y estoy en Suiza. Lo siento mucho —dije con una chispa de culpabilidad.
—Debo admitir que me molesta un poco que desaparecieras, pero me siento realmente aliviada de que estés bien… Estaba muy preocupada —suspiró angustiada—. De todas maneras, eso no es lo importante —dijo cambiando a un tono de urgencia—. Las acciones están cayendo, hay rumores que afectan la imagen de la fundación, y se habla de cancelación de contratos —se escuchaba preocupada—. Pero lo más importante, Damien planea destituirte, así que sube tu culo en un avión de regreso.
No podía creer lo que estaba escuchando.
Así que este era su último movimiento.
—¿Cuándo es la reunión?
—Mañana.
Me paralicé por un momento.
Era muy poco tiempo. ¿Y cómo era que todos habían accedido a reunirse sin mí? Aunque, bueno, que la imagen de la fundación estuviera afectada negativamente y que las acciones estuvieran cayendo eran razones suficientes.
Pero sentía que había algo más que “solo” una reunión.
—Bien, pero hay algo que no se siente bien.
—Pienso igual.
Me rasqué la barbilla, pensando.
—Leah, tendrás que ser mi espía por ahora.
—¿Sí? —dijo con cierta emoción.
—Sí —respondí—. No confío en casi nadie, y lo sabes —suspiré—. Voy a necesitar una lista de todos los ejecutivos y accionistas que asistan a esa reunión, y la necesito pronto.
—A sus órdenes, comandante —dijo Leah con voz grave fingida.
Reí suavemente y me despedí antes de colgar.
—¿Era Leah? —preguntó Rhys.
—Sí, parece que ya tenemos motivos.
—¿La reunión? —inquirió con calma.
—Sí, ¿cómo lo supiste? —cuestioné sorprendida.
—Leah mencionó algo al respecto.
—¿Y por qué no me lo dijiste? —pregunté pesarosa.
—Leah no estaba muy segura de qué iba la reunión, y dijo que investigaría más. Además, hasta hace un día era mi sospechosa número uno.
No pude evitar reír.
—¿Leah? ¿En serio? —dije entre risas—. Quiero decir, ella es inteligente, pero no como para conseguir acceso a un traficante de armas.
—Nunca subestimo a la gente. En la guerra aprendí que el más débil puede ser el más peligroso.
Me quedé en silencio e hice un mohín con los labios.
Rhys sonrió.
—No te lo digo para que te pongas triste. Es solo que ambos hemos tenido vivencias diferentes.
—Por lo que tenemos aprendizajes diferentes —concluí y él asintió.
Se acercó y me estrujó entre sus brazos.
—Eres más fuerte de lo que piensas —dije, mientras restregaba mi rostro en su pecho.
—Y tú también, Amira —dijo depositando un casto beso en mi coronilla—. Entonces, ¿de qué va la reunión?
—Damien quiere sustituirme —solté, y sentí a Rhys tensarse—. Aunque siempre me mostró su apoyo incondicional, creo que en realidad tenías razón: esperaba que cometiera un error. Y como nunca sucedió mientras estuve a cargo de la corporación… Ahora con el poder en sus manos, planea destituirme sin levantar sospechas.
Me aparté de Rhys y miré a la nada.
—Creo que quiere absorber la corporación.
—¿Absorber? —preguntó sorprendido.
—Al fracasar su negocio familiar, querrá absorber el mío para poder levantar de nuevo su imperio como una venganza simbólica. ¿No lo crees?
Rhys asintió con lentitud.
Era el motivo perfecto por el que Damien me quería muerta. De esa manera, muerta o sustituida, pasaría a ser el dueño legítimo de Corporaciones Delacroix.
—No puedo permitirlo —susurré para mí misma.
Pronto recibí el correo con la lista de ejecutivos y accionistas que estarían en la junta.
Tomé mi laptop y me senté en la mesa mientras tecleaba rápidamente y Rhys me observaba trabajar.
Entonces, mi celular comenzó a sonar de nuevo.
Lo revisé, solo para darme cuenta de que había artículos relacionados conmigo debido a la malversación de fondos y actividades sospechosas de la compañía.
Inmediatamente contacté a mi asistente y le pedí que me enviara los documentos de esa supuesta malversación de fondos. A Leah también le pedí que obtuviera todos los archivos del departamento financiero a hurtadillas, ya que si decía que yo había solicitado esos archivos y estaban ligados a Damien, probablemente no se los dieran.
Pronto tuve los documentos de mi asistente. Revisé uno por uno y nada de eso coincidía con movimientos que yo hubiera hecho personalmente. De hecho, mi cuenta y la de la empresa eran completamente aparte.
Lo extraño es que habían abierto una cuenta bancaria que jamás había visto en mi vida y donde estaban depositando el dinero.
Me llevé las manos a la cabeza en un gesto de frustración.
A los pocos segundos, sentí una calidez abarcar el dorso de mi mano.
Me incorporé para mirar a Rhys, quien se veía preocupado.
—Si necesitas ayuda, estoy aquí —dijo con dulzura.
Lo sopesé.
Honestamente no me vendría mal una mano extra de un ex agente del servicio de inteligencia.
—¿Crees que puedas rastrear una cuenta bancaria?
—Desde luego.
A la media hora Rhys y yo estábamos sumidos en las laptops.
Yo ya había recibido los documentos de Leah y los revisaba uno a uno mientras Rhys tecleaba sin parar, hasta que se detuvo.
—La encontré —anunció.
Lo observé sorprendida.
—¿De verdad? —dije atónita.
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empresaria poderosa, guardaespaldas y protegida, exmilitarenigmaticoyvaliente
Editado: 17.10.2026