Fría y calculadoramente enamorados

Epílogo

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Un año después…

El frío viento golpeaba mi rostro mientras caminábamos por el sendero.

Rhys tomaba mi mano y la acariciaba de vez en cuando con su pulgar.

Ya había pasado un año desde que había comenzado a capacitarme como guionista y, finalmente, pude trabajar oficialmente en mi primer proyecto.

Era un cortometraje de Aetherion que promocionaba el siguiente álbum de los chicos.

Tuvimos que hacerlo por partes, ya que los chicos se habían ido de gira y aún no habían regresado del todo. Así que tuvimos que aprovechar los momentos en que regresaban ocasionalmente para cumplir con algún contrato nacional.

Una vez que terminaran la gira y se tomaran un descanso, se publicaría el cortometraje.

Lo había escrito con misterio para que los fans se preguntaran de qué trataría y, cómo no, cada miembro representaba un signo zodiacal, así que les dejé pistas.

Trabajar con el productor me ayudó mucho porque también aprendí bastante de él.

Y no era para menos, porque ya estaba trabajando en el guion de mi primera película, donde iba a adaptar uno de mis libros más populares.

Esperaba cumplir con las expectativas de mis fans.

Pero eso no era lo importante. Lo relevante era que todo había vuelto a la normalidad.

Oh, bueno, casi todo.

Tuve mi primera firma presencial y debo decir que fue más de lo que esperaba.

Seguía usando a Noix en mis redes sociales y en las promociones de mis libros, ya que me encantaba dejarles acertijos.

Y se emocionaron mucho cuando descubrieron, en una publicación, que haría una firma de libros.

Cabe mencionar que tuvimos que hacerlo en varias fechas, ya que eran demasiados los fans que se habían inscrito para la firma.

Además, me sentía nerviosa y al mismo tiempo emocionada.

Había pasado mucho tiempo desde la primera publicación de mi libro y nunca había interactuado con ellos.

Mi manager también estaba muy nerviosa, pero se relajó en cuanto vio que estaba pasando un momento agradable.

Y sí, ahora resultaba que tenía manager.

Suspiré mientras subía por una cuesta empinada de rocas.

Rhys me esperó y extendió la mano, ya que se había adelantado para poder subir.

La tomé y subí, pero tropecé con una rama seca al llegar.

Rhys me atrapó justo cuando choqué contra su pecho.

—¿Es esta mi recompensa por ayudarte? —susurró con voz grave.

Levanté la cabeza y lo vi sonreír.

Llevábamos también un año viviendo juntos.

—¿Tal vez?

Sus ojos brillantes reflejaban algo que no sabía descifrar.

—Continuemos, estamos a punto de llegar.

Asentí hipnotizada por su hermoso rostro y lo seguí de cerca.

—Sabes —dijo con la voz entrecortada por el ascenso—, desearía poder hacer que olvidaras todo lo que sucedió hace más de un año.

—Yo no.

—¿Por qué? —preguntó, girándose para verme.

—Porque eso me llevó a ti.

Una sonrisa se dibujó en su rostro, y me besó el dorso de la mano.

Caminamos alrededor de un kilómetro más, y el frío ya empezaba a quemar mis fosas nasales.

Si no estaba equivocada, debíamos de estar a mitad de camino de la montaña.

Rhys se detuvo y se giró hacia mí.

—Cierra los ojos —dijo con cierta emoción.

Hice lo que dijo, ya que confiaba en él, y me guió un par de pasos más hasta detenernos nuevamente.

—Ya puedes abrirlos.

Lo primero que vieron mis ojos fue una increíble vista de los Alpes, con sus puntas cubiertas de nieve.

Mi boca se abrió con asombro, y mis ojos recorrieron el valle, donde aún reverdecían las plantas y los árboles que pronto quedarían cubiertos de nieve. Luego mis ojos se clavaron en el lago en el que se reflejaban las montañas.

Era una vista preciosa.

Rhys había sido tan insistente en que volviéramos a Interlaken, que no me costó mucho ceder.

Claro que lo hice después de terminar mi trabajo.

Estas pequeñas vacaciones me estaban cayendo como anillo al dedo, y estaba agradecida de compartir estos momentos con Rhys.

—Rhys, esto es… —me giré para verlo.

Pero en cuanto lo vi, me quedé atónita.

Mi corazón se aceleró y mi respiración se tornó pesada.

Rhys estaba hincado sobre una rodilla en la ligera capa de nieve húmeda, y sostenía una pequeña caja roja de terciopelo.

Su rostro era serio, pero tenía cierto anhelo reflejado en sus ojos.

—Amira, sé que hemos pasado por muchas situaciones juntos —comenzó a decir, y el vaho empezó a salir de su boca—. Puede que no todo haya sido perfecto desde el principio ni ahora, y tampoco te prometo que será así en el futuro, pero —respiró profundamente—, no veo mi futuro con nadie más a mi lado —dijo con una pequeña sonrisa y mis ojos se llenaron de lágrimas—. Quiero estar a tu lado y apoyarte en lo que más amas, quiero pelear contigo y luego resolver nuestros problemas juntos. Quiero despertar contigo cada mañana y verte sonreír cuando algo te parece muy lindo o divertido. Quiero seguir fingiendo que no me doy cuenta de que me miras a escondidas —me sonrojé en cuanto lo mencionó—. Y quiero formar una familia contigo. Quiero escuchar sus risas y la tuya cuando jueguen en la sala, y cuando les enseñes a hacer adornos de arcilla, aunque al principio sean un completo desastre —ambos reímos—. Te amo, Amira, y quiero ser tu esposo.

Hizo una pequeña pausa y respiré profundamente mientras las lágrimas se deslizaban por mis mejillas.

—¿Estarías dispuesta a casarte conmigo?

No esperé más y me abalancé hacia él, casi haciéndonos caer, pero Rhys fue capaz de mantener el equilibrio.

Mis brazos rodearon su cuello mientras sollozaba y él me rodeó la cintura con un brazo.

Traté de limpiar mis lágrimas lo mejor que pude, pero seguían cayendo.

Me separé y lo besé desesperadamente. Apasionadamente. Y fervientemente.




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