From Zero - Desde Cero

Capítulo X: Inexistencia

Nadie en el cuarto volvió a mencionar a N.° LE-11 de nuevo. Era como si hubiera desaparecido sin dejar rastro, como si nunca hubiera existido.

En ese entonces, cuatro preguntas llegaron a mi cabeza:

1. ¿Qué pasaría con nosotros si nos sucediese lo mismo?

2. ¿También nos dejarían de esa forma?

3. ¿Nuestros padres se enterarían de nuestra desaparición o muerte?

4. ¿Qué posibilidades hay de que nos ocurra eso?

El no saber las respuestas me estaba asustando, ya no sabía qué hacer. ¿Resistirme a seguir con el proyecto? ¿Hacer lo que me ordenen? Todo era demasiado confuso.

Desde el día de ingreso, hasta el día de ayer (excluyendo las amenazas del director). Siempre pensaba que serían clases normales con algunos experimentos extras, pero mi perspectiva ya había cambiado tras todo lo ocurrido.

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¿Cuál era la realidad?

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Mientras tenía esas dudas en mi mente, empecé a actuar en modo automático. Asistía a las clases complementarias por asistir y solo repetía los ejercicios de las clases especiales por repetir.

En conclusión, solo mi cuerpo estaba consciente, mi mente estaba en otra parte. De esa manera, los días se convirtieron en semanas y las semanas se convirtieron en meses. Sin darme cuenta del tiempo en que estuve en modo automático, ya estaba en un grado avanzado con las clases especiales y complementarias.

Todo esto comenzó cuando los directores hicieron una reunión, en ella dijeron que los usuarios descansaríamos tres meses de las pruebas realizadas. Por mi parte pensé que, quizás lo hacían por lo estresante de las pruebas, pero, sabía en mi interior que solo estaba siendo optimista. Estos tres meses (de los cuales ya habían pasado dos en modo automático), se usarían para que nos olvidáramos de todo el caso del cronovisor.

Sin embargo, para los Greenders, estos tres meses estarían destinados a perfeccionar los aparatos como el "NT-Salto" e incluso los "betavisores".

No obstante, cada uno de los chicos que estábamos envueltos en el caso, sabíamos que estos tres meses de descanso también era una pantalla de humo para N.° LE-11.

Y es que, ¿Cómo diablos no iban a saber los otros niños? Basándome en los registros borrados, eliminaron toda evidencia de N.° LE-11, no había siquiera una foto de como recordarlo, o al menos algo sobre verdadero nombre.

Todo era causa del nombre único. Traté de recapitular que significaban los nombres, pero, solo era algo básico.

"N.º" era el numeral de pruebas.

"LE" era una parte del nombre de cada usuario.

"-11" significaba la edad del usuario.

Tras lo ocurrido con N.° LE-11 ya había descubierto el porqué de los nombres.

Si por alguna razón hubiese algún tipo de error o fallo en el proyecto, nadie sabría el nombre verdadero del usuario implicado, esto se debía a que todos se identificaban con el nombre único.

Era una maldita fachada para no recordar a los otros niños y no relacionarnos entre nosotros.

De esta manera, si borraban en los registros el nombre único y limpiaban el registro del cuarto donde el usuario estaba, nunca habría existido (esto porque nadie sabría el verdadero nombre).

Lo peor de todo, es que me siento mal por él, aunque no lo haya conocido de cerca, me hubiese gustado conocerlo y preguntarle su nombre, al menos saber eso me podría servir de algo, pero era imposible.

Estaba asustado, quería hacer algo para ayudar a los demás, pero el miedo no me dejaba. Todo el personal me tenía el doble de vigilado, no solo por el caso de N.° LE-11, sino también por saber la verdad tras la desaparición de Alice.

Y luego de desencadenar esas incógnitas, dejé de integrarme en el caso, decidí dispersar mis pensamientos y abandonar la búsqueda de evidencias, quería sentirme libre o al menos aparentar serlo (aunque en mi interior sabía que nunca sería libre si estaba encerrado como un pájaro dentro de una pequeña jaula de metal).

Pasaron los días encerrándome en la habitación "Enif", hasta que decidieron darnos unas charlas sobre qué deberíamos hacer si nos perdíamos en el tiempo destinado de un viaje programado.

En esas charlas referían acerca de cómo viajar hasta el tiempo específico, pero no nos decían un "cómo" de manera concreta.

Ni siquiera nos decían cómo volver de ese pasado o futuro al que éramos enviados si fallaba el experimento. Si llegara a pasar eso, nos dejaban a nuestra suerte. Incluso decían que no interfiramos de ninguna manera con aquella línea temporal, y que, si hubiera la opción de desaparecer de ese plano de tiempo, sería lo mejor.

De forma fácil y sencilla, nos decían a los veintitrés niños que estábamos allí:

—"Si alguno de ustedes no puede volver de algún salto al futuro o al pasado, pueden darse por fuera del proyecto. No iremos a buscarlos, nos tomaría demasiado tiempo hacerlo; lo mejor será que desaparezcan de ese lugar y no modifiquen nada. Si de alguna manera logran hacerlo, nosotros lo sabremos".




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