From Zero - Desde Cero

Capítulo XXIX: Líneas Causales

Ingresé a la sala de comidas y sin pensarlo dos veces, me dirigí hacia donde estaba Lukk. 

—¡Hola, Lucky! —dije saludándole por la espalda.

—Hola. Al parecer esta vez dormiste bien, no te veo con el rostro amargado de ayer —mencionó insinuando lo sucedido del día pasado. 

—Cuando duermo sin que nadie arruine mis sueños me despierto tranquilo y de buen humor. Deberías intentarlo, es uno de los pequeños placeres de la vida.

—¿Así? —preguntó mientras se preparaba a tomar un sorbo de agua—. Haber… Mencióname algún otro pequeño placer que te da la vida.

—Bueno, si quieres hablar de cosas buenas, estamos haciendo una de ellas ahora mismo —mencioné sentándome al frente de él—. Como decía mi profesor de filosofía, comer, respirar y movernos, son cosas que aunque sean pequeñas nos facilitan la vida y nos dan diferentes tipos de sensaciones, algunas de ellas son las que nos mantienen vivos de manera estable, así que es algo bueno no tener ninguna discapacidad, ¿no?

—Entiendo… Es interesante, aunque lo llevaste al extremo. En ese caso, ¿poder ver también es un placer de la vida? —sugirió señalándome con la cuchara. 

—Mm… Así es, veo que lo estás entendiendo. Cada una de las cosas que podemos hacer es en sí una forma de saber si estamos vivos o no. La cuestión es, cuando vayamos a morir ¿sentiremos algo o solo dejaremos de sentir? Yo creo que las sensaciones se detienen en ese tiempo. Sin embargo, mi maestro dijo que aunque estemos a pocos segundos de dejar de existir, hay unos pocos segundos donde sentimos algo similar a la tristeza o la desesperación. Quizás es lo que conocemos como “el túnel del fin” o “la muerte”. ¿Tú que opinas al respecto? —pregunté para saber los pensamientos de Lukk. 

—Yo creo que es difícil saber el sentimiento específico de la muerte —dijo mirando hacia arriba—. Si morimos lo que nos importa es la existencia como tal, los sentimientos dejan de ser importantes. Claro que teniendo en cuenta los pocos segundos funcionales del cerebro se puede sacar una que otra idea, pero eso es todo. La muerte es muy específica en ello, una vez muerto no puedes hacer nada en este mundo físico. 

—¿Y si viajáramos en el tiempo y evitáramos la muerte de alguien? ¿Este seguiría sintiendo a pesar de que ya ha estado muerto? 

—¿Esa es otra de las preguntas que hacia tu profesor? —preguntó confundido. 

—No, esa es una pregunta que me he estado haciendo. ¿Qué pasaría si “accidentalmente” salvamos a alguien? ¿Esta persona sentiría a pesar de estar muerto? —volví a repetir mi pregunta. 

—Supongo que sí, ya que sus recuerdos serían rescritos —agarró su mentón con una de sus manos y pensó un poco—. Si eso es así, esa persona realmente sentiría. Esto tiene que ver con algo que entendí de los científicos del edificio, ellos aseguran  que nos movemos de una línea a otra según las cosas que hacemos. En el caso de que yo te matara en este preciso momento, se crearían dos líneas —juntó sus dos dedos índices haciendo señas—. Una donde estás vivo —movió el índice de la mano derecha a un lado—, y otra donde estás muerto —movió el dedo indice de la mano izquierda al lado opuesto—. En cada uno tienes un destino diferente, por lo tanto, cada pasado, presente o futuro de esas líneas, es constituido por las acciones que se desarrollan en ellas.  

—En ese caso… ¿Puede haber dos líneas iguales?

—No creo que existan dos líneas pares, quizás hay algunas que se asemejen, pero seguirán siendo similares, nunca podrán ser iguales  al cien por ciento —mencionó pensando en sus palabras. 

—¿Es así...? Ahora que lo pienso. Mi profesor siempre decía que los viajes en el tiempo eran imposibles. 

—¿Y qué has visto, Anthy?

—Mm… 

—¿Qué has visto en estos últimos días, Anthy?

—Sé lo que he visto —mencioné desviando mi vista de él—. No rechazo la idea  de que los viajes en el tiempo existan, pero solo hemos estado de forma virtual en el pasado, así que no sería un viaje al pasado de manera completa como tal, solo son hologramas. ¡Hologramas!

—¿Sabes que eso es solo una fachada para que el tiempo no se vea afectado? Digo… Lo sabes, ¿no?

—Me reuní con mi “yo” del pasado, comí panes de otra época, hablaste con una chica y le ordenaste que me buscara, la cual hizo que casi creara una paradoja que podría hacerme desaparecer. ¿Me estás diciendo que eso no afectó el tiempo?

—No se vieron, así que no. Tu supuesta “desaparición” es una forma de protección de los betavisores, y sí, quizás si hubieses dejado de existir como especulaban los científicos. De igual manera, no sucedió nada y estás aquí. Esa fachada sigue sirviendo, no ocurrió ningún cambio de tiempo importante, por eso el futuro no cambió y tú sigues vivo. ¿Entiendes? —dijo aclarando las dudas que tenía en ese momento—. ¿Alguna otra pregunta? —agregó mientras mantenía su vista en mí.   

—No hay más. Solo que las clases de mi profesor me enseñan enigmas repletos de estas cuestiones. Aunque no es perfecto, a veces suelta disparates —aclaré para no elogiarlo tanto—. Si deseas escuchar más de esto te puedo llevar a la H.S.U.A. para que lo escuches en persona.

—¿H.S.U.A.? —mencionó Lukk confundido. 

—H.S.U.A. —dije deletreando—. La Institución Especializada De Los Estados Unidos de América, así se llama el lugar donde estudio. Es una institución donde se admiten genios de todo tipo. Creo que te gustaría estar ahí, con la edad que tienes eres una caso excepcional; nunca había visto a alguien como tú, entrarías fácilmente. 




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