From Zero - Desde Cero

Capítulo XXXIV: Zero

Acepté la petición de aquella mujer y ella me abrió la puerta de la casa. El verla era algo raro, por más que quería ver su rostro no podía hacerlo, era como si alguna especie de niebla oscura bloqueara su apariencia, solo podía saber de quién se trataba por la silueta y el cabello extremadamente largo que tenía.

Una vez dentro de la casa, pude ver que esta era más grande de lo que imaginaba, había una gran sala que se dividía en cuartos por cada esquina, cada una de esas habitaciones pertenecían a los niños del parque. 

Aquella mujer siguió de frente y se mantuvo en silencio hasta que llegamos a lo que parecía ser un salón, entonces, me pidió que tomara asiento en una gran mesa que estaba al centro y al hacerlo, ella dio comienzo a nuestra conversación. 

—¿Te fue fácil llegar hasta aquí? —preguntó ella mientras daba una vuelta para tomar asiento en la silla que estaba en frente de mí.

Yo estaba desconcertado, pero el aroma y la buena vibra que desprendía ella se me hacía familiar. Era como si ya la hubiese conocido, sin embargo, en mis recuerdos no había ninguna mujer que se le pareciera, eso despertó mi curiosidad por saber quien era ella realmente.  

—Sinceramente, no lo sé. Solo estaba recorriendo todo el parque hasta que vi un al lago, crucé el puente y la curiosidad me hizo ver más allá de eso, entonces llegué aquí por casualidad —respondí mientras ojeaba de un lado a otro para ver si no estaba soñando.

—Así que por casualidad. ¿No? —ella volvió a preguntar con un tono amable.

—Podría decirse que sí, aunque con todo lo que ha pasado el día de hoy, no sabría a ciencia cierta si lo que digo es correcto. Por cierto… ¿Tú vives en este lugar?

—Bueno, he estado durante cinco años en este parque. Creo que eso contaría como estar viviendo aquí, ¿no es así? —preguntó mientras posaba sus brazos en la mesa.

Esa respuesta me dejó un poco desconcertado, aunque me parezca tan familiar, no hay forma de que la conozca. Hace cinco años no poseía la capacidad de pensar por mi mismo, tener un recuerdo de una persona así solo se lograría con alguien sumamente especial, eso podría descartar algunas de mis ideas sobre si realmente la conocía o no.  

—¿Podría preguntarte algunas cosas más? —sugerí tratando de resolver mis dudas.

—No hay problema, pero mi respuesta dependerá de la pregunta, habrá preguntas que no responderé.

—Está bien. Quisiera que me cuentes acerca de este parque. ¿Qué es este lugar?

—Algunas personas como yo lo llamamos “Zero”, otros le dan el nombre de “Inicio” o “Eterno”. A simple vista no parece tan grande, pero este pequeño parque flotante es un refugio para los niños que son capaces de alterar la realidad. Algunos de estos son traídos porque sufrían maltratos o porque estaban a punto de ser corrompidos al momento de usar sus habilidades. Evitar la manipulación de estos niños es parte de mi trabajo, algo que se me ha encomendado por el creador de este espacio.

Mientras más pasaba el tiempo escuchando sus palabras, más sentía una paz dentro de mí, como si no pudiese enojarme y solo pudiera mantenerme feliz; era una sensación extraña, pero satisfactoria a la vez. Eso me hizo interesarme más por este parque, quería seguir escuchando acerca de este lugar, así que seguí preguntando para saber más de él.  

—Ya veo,  y… ¿Dónde queda “Zero”? —titubeé un poco. 

—Bueno, “Zero” es un lugar oculto para todos. La única forma de saber donde estamos, es a través de una fuente de energía demasiado grande, al menos lo suficientemente grande como para rastrear el núcleo interno de “Zero”. Si esto estaría al alcance de cualquiera, podríamos ser vistos por todo el mundo, pero “Zero” debe seguir oculto para mantener el equilibrio entre el bien y el mal, si los niños que están aquí fueran capturados por alguien malvado, todo el equilibrio guardado durante estos años se desbordaría y generaría consecuencias terribles para la humanidad —respondió con un poco de tristeza. 

Ella se refería a los niños que estaban esparcidos por todo “Zero”, ¿no es así? Sin embargo, todos ellos me ignoraron cuando trataba de preguntarles cosas, solo pasaban de largo y hacían como si no existiese, aunque… Es extraño, ¿qué ganarían ignorándome? ¿Acaso estaban ciegos...? ¿No les agradaba mi presencia...? ¿Qué pasaba con ellos realmente?

Ante esas dudas, traté de preguntar algunas cosas acerca de los niños.  

—¿Sabes por qué ellos me han estado ignorando? Traté de preguntar algunas cosas, pero nadie me respondió. Solo me ignoraban y pasaban de largo. 

—Los niños no pueden verte, eso se debe a que tu existencia aquí es un error, realmente no deberías estar aquí en este momento. Ellos no te perciben por la misma razón, no has sido confirmado como uno de los niños que necesitan ser rescatados, por lo tanto, eres prácticamente invisible para ellos. 

—¿Y por qué sí puedo hablar contigo? ¿Eso también es un error? —pregunté tratando de entender todo lo que ella me explicaba.

—Eso es sencillo de responder. Yo soy la encargada de cuidar a esos niños, por lo tanto, soy una excepción para ese criterio establecido. Aunque no es todo por mi causa, tú realmente interfieres con “Zero”, tienes un código único que se repite dentro de aquí. Una excepción muy gigantesca comparada a los otros  niños que viven aquí. 




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