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Chapter 33

~ M Í A ~

 

Mayo había llegado.

 

6 meses había pasado desde la última vez que vi a Alex. Mi vida había cambiado para bien, me sentía cómoda con las cosas que ahora vivía. Había conseguido un trabajo como asistente de odontología en un privado, mi madre me había ayudado, pero todo mi trabajo era mío.

 

Alex había cumplido su promesa, la que ahora no tenía tanto tiempo era yo. No podía pasar tiempo en mi celular. Durante la mañana hasta el mediodía estaba en la universidad, después iba a mi trabajo, donde pasaba hasta la noche. Había días donde no sabía nada sobre Alex, el me escribía todos los días sin falta y me daba pena no poder responderle, pero hacía lo que más podía.

 

Estaba reuniendo dinero para mi viaje a Londres, lo quería hacer en un par de semanas y sería una sorpresa para Alex, él no tenía ni idea. Sabía que le estaba yendo súper bien con la galería, había estado cumpliendo con las cosas que dijo, ahora tenía mucho más tiempo para mí. Los fines de semana si eran para los dos, teníamos las mismas citas de antes, todo el día, no había cambiado nada, el miedo que antes tenía de que todo se fuera arruinar, se había quedado en el pasado. Confiaba que me amaba tanto como para estar ahí conmigo cuando yo ni siquiera respondía.

 

—Vaya día que hemos tenido —El doctor me había caído demasiado bien, podíamos hablar todo el tiempo y cuando estábamos libres, nos tomábamos un café, platicando y riendo. Aunque en esos momentos me gustaba responderle a Alex, no podía negarme a hablar con Michael—. Espero que no te conviertas en mi competencia una vez te gradúes…

 

—¡No! —Respondí con una sonrisa quitándome los guantes—. No crea eso…

 

—Eres demasiado talentosa y muy inteligente…

 

—Este tiempo he estado trabajando en este lugar me ha ayudado con las clases, mis profesores saben que estoy trabajando acá y me dijeron que esto me ayudará con las practicas que debo tomar, solo que usted debe firmar unos papeles… Bueno, si es lo que quieres, porqué si me ayudaría —Mía no había pedido permiso para eso.

 

—No sería un problema para mí —Michael era un hombre bastante joven, lo que había aprendido sobre su persona es que había logrado todo lo que tenía sin ayuda de nadie, ni siquiera de sus padres. Había trabajado por pagar su carrera y cuando lo consiguió, fue otra carrera tener su propio consultorio… Pero ahora tenía todo lo que se había propuesto. Era de admirar una persona que consiguió todo sin tener nada antes. Mía se sentía afortunada de tener a sus padres apoyándola—. ¿Cuándo será tu graduación?

 

—A principios del año que viene, aún tengo un par de exámenes que hacer, me siento preparada para hacerlos, pero quien sabe —Me sentía algo nerviosa por lo que se venía—, le agradezco por darme trabajo cuando aún no tengo una tarjera profesional, confió en mí y es algo que no cualquiera haría.

 

—Su madre me ayudó cuando yo estuve en el hospital, sin ella no habría podido terminarme de graduar, se lo debía —Michael tenía más o menos la edad de Alex y me agradaba que fuera alguien con carácter—. Además, yo necesitaba a alguien que me ayudara…

 

—Realmente se lo agradezco —Sonreí y salimos juntos del consultorio hasta su oficina, no teníamos más pacientes. Aproveché para mandarle un par de mensajes a Alex, quien me estaba contando que el evento que tenían durante el día estaba saliendo muy. Sonreí al ver la foto que me había enviado.

 

—Vaya, ya decía yo que algo bueno debía tener ese celular —Michael me hizo levantar la mirada. Estaba sentado detrás del escritorio, se había quitado la bata blanca y dejó su cabello negro libre.

 

—Sé que no le he hablado mucho sobre mi vida personal… No me gusta, además que siento que sería poco profesional —Hablé levemente, tenía mi celular entre las manos, no me gustaba que los demás sepan de mi vida, cuando hablaba de mi relación con Alex, lo único que recibía eran críticas y malos comentarios.

 

—Yo tampoco quiero que te sientas obligada a hacerlo —Él se reclinó un poco hacía delante mirándome. Tenía sus ojos fijamente en ella, siempre la había visto como una amiga, sentía intriga sobre ella, era alguien misterioso y talentoso—, quiero que me tengas confianza, quiero que seamos amigos, yo no suelo tener muchos amigos, pero me caíste bien.

 

—Soy mala siendo amiga —Refuté sintiendo como mis mejillas se sonrojaban.

 

—Ya tenemos algo en común —Carcajeó—, yo nunca he sido bueno para los amigos, los que tengo son de hace años, la mayoría ya tiene familia y cuando salimos es para esas reuniones familiares llenas de niños…

 

—¿No te gustan los niños? —Pregunté curiosa.

 

—No es eso, pero cuando se ponen a llorar siento que no estoy haciendo algo bien…




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