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Chapter 49

~ N A R R A D O R ~

 

El día de la boda había llegado con un día perfecto, cosa que casi nunca pasaba, hoy en Londres no estaba nublado y el sol los acompañaría, durante todo el día. Mía había decidido usar un vestido temático, ella y Alex habían decidido que llevarían ropa con lo que se sintieran cómodos y, obviamente, que iban a sacar su lado más friki, así que Mía había mandado a hacer un vestido que era prácticamente igual al que había usado Daenerys Targaryen en uno de los capítulos más importantes y desde que le vio por primera vez supo que lo usaría el día de su boda. Además, que no era un vestido como tal, sino que era como un enterizo con vuelo.

—Oh, dios mío, que hermosa te ves —La madre de Mía había entrado a la habitación donde se estaba arreglando su hija. Además del vestido, llevaba una pequeña tiara en su cabeza con trenzas. Se sentía como una reina en ese momento y le encantaba—. Ya todos los invitados han llegado, ha llegado el momento.

 

Aunque habían dicho que no tendrían muchos invitados, terminaron viniendo un par más de los que tenía planeado. El momento esperado por Alex había llegado, haría esposa a la mujer de sus sueños. No necesitaba un papel para demostrarse que se amaban, ya lo habían hecho bastante bien. Los ojos del mayor se llenaron de lágrimas cuando la vio salir con ese hermoso vestido blanco.

 

—Mi reina… —Le dijo una vez la tuvo a su lado.

 

La ceremonia había sido sencilla, hasta graciosa. El juez había sido asertivo con sus bromas haciendo que todos se sintieron más relajado, hasta los novios. Mía había decidido que sus votos serían en privado, que los mantendrían todo para ellos y que nadie más tenía que enterar de sus promesas para la vida y por eso lo dejarían para otro momento.  

 

—¡Felicidades! —Henry se había acercado a los novios, que ahora son esposo. Señor y señora Kirkman. Nunca pensaron que llegarían a ese punto—. Ahora si eres mi cuñada, cuñada —El mayor le dio un beso en la mejilla de la joven, la fiesta había comenzado hace una hora y había dado el primer vals juntos, ahora estaban saludando a los invitados.

 

—Gracias cuñado —Mía se sentía más en confianza con el hombre y por eso le habló con una gran sonrisa.

 

—Henry, trajiste a los Rinaldi… —Alex no tenía una relación cercana con familia Rinaldi y tenerlos en su boda era extraño.

 

—No fui yo —Henry se excusó y señaló a Mía. Ella había sido la que los invitó ya que la última vez que lo vio le cayó súper bien.

 

—Fui yo… Sofía y yo hemos estado en contacto y ella me ayudó con algunas cosas de la boda, además, ella es responsable de una sorpresa que te tengo —Mía sonrió y caminó hasta aquella familia.

 

La fiesta había comenzado finalmente, la música estaba a todo volumen y todos se habían iba a bailar y beber. Pero era momento de que ambos se tomaran un momento para los votos, la joven había preparado un regalo para su esposo y lo llevó a su habitación.

 

—Quiero darte algo —Mía había preparado algo para su novio. Algo que había preparado por semanas y por fin saldría a la luz. Era un video, aunque la joven sentía que no tenía una buena voz, pero había hecho una canción para su esposo. Que le hizo llorar, era una canción hermosa y que ella había grabado algunos de los instrumentos.

 

—Sin duda era demasiado talentosa mi amor —Alex se limpió las lágrimas antes de acercarse a ella para besarla lentamente a los labios—. Muchas gracias por ese regalo, no me lo esperaba… —Mía también se había puesto algo emocional gracias a esto, se había esforzado y amaba tanto que él le haya gustado tanto como para llorar—. Voy a tenerlo en mi celular y lo escucharé siempre —Él se volvió a acercar para besarla.

 

—Te amo —Mía susurró separando ligeramente su cabeza de la otra—. ¿Quieres leer tu primero? —Alex asintió y abrió la hoja que había escrito días antes.

 

—No tengo mucho que decir, todo lo que siempre quise decirte, lo he dicho antes, ya sabes de lo que soy capaz por ti y sabes que haría mucho más… Gracias por amarme tanto y permitirme entrar a tu vida, nunca pensé que conocería el amor hasta el día que me di cuenta que no podía vivir sin ti… Recuerdo cuando desapareciste por una semana y de no ser porque tu padre me avisó, habría perdido la cabeza pensando que te había pasado algo, ahí fue que me di cuenta que te amaba tanto y que no te dejaría nunca… Te prometo seguirte amando el resto de mi vida, y en la siguiente te buscaré antes para que nos amemos igual que esta —Las palabras de Alex había dejado helada a Mía y sus votos no eran nada parecido, se sintió avergonzada de que no haya podido escribir algo tan bonito.

 

—El día que supe que me amaba, fue un día difícil para mí, ya que nunca antes había amado a nadie y no sabía si ibas a corresponderme de la misma forma, tenía miedo de que no pudieras hacerlo, pero acá estamos… Casados y con ganas de seguir amándonos el resto de nuestras vidas, te prometo amarte en la enfermedad, en la tempestad y la dificultad, prometo estar a tu lado en cada decisión que tomes y que nada ni nada hará que nos alejemos de nuestro amor —Mía había comenzado a llorar para cuando habló, no se podía contener, estaba segura de que no podía hacer nada más que amarle de la misma forma que el primer día—. Y si en algún momento dejas de amarme, quiero seguirte respetarte y admirando como el primer día.




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