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Chapter 50

~ N A R R A D O R ~

 

FINAL

 

A la mañana siguiente de la boda, la mayoría de los invitados se habían repartido por la granja en camas inflables o muebles, estaban demasiado borrachos la noche anterior como para preocuparse por donde iban a dormir. Mía se había cambiado la noche anterior por un gran pijama y cuando despertó no le importó que la vieran de esa forma. Abrió los ojos antes de Alex, así que pensó que podría hacerle algo de café, además de dejarlo dormir un par de horas más, ya que aún faltaba para su vuelo.

 

Al llegar a la cocina, la sorprendió la presencia de Blaire, la pelirroja llevaba el cabello suelto y Michael, estaba ahí. La pareja había hecho un poco de trampa la noche anterior y también se habían dormido antes, poco después de que los novios se fueron, ellos también se fueron a dormir. Ya que no podían quedarse mucho tiempo en Londres y su vuelo de regreso a Norteamérica era para la siguiente noche. Así que debían estar listos y ahorrar tiempo para conocer un poco la ciudad.

 

—Hola par de tortolitos —Dijo la morena sonriéndoles—, ¿qué harán el día de hoy?

 

—Mía —Blaire saltó a los brazos de su amiga para saludarla—. Aún no sabemos, pero queremos ir a dar una vuelta, tenemos que regresar… Aunque me encantaría poder quedarme una semana, todo en Atlanta es un desastre.

 

Mía sabía el drama que había tenido que pasar la joven con su familia por el hecho de salir con Michael, pero era un buen hombre. Solo que estaba por fuera de los estándares del Robert Bailey, así que había hecho un par drama por la decisión de su hija por estar con alguien que no escogió nadie de la familia.

 

—Cuando quieras puedes regresar amiga, yo te ayudaré con lo que quieras y se pueden quedar con nosotros en el departamento, tenemos suficiente espacio… —Mía ahora sentía el departamento de Alex como suyo, era su hogar ahora—. Y tenemos mucho de qué hablar, pero no lo haremos ahora, sé que te llamaré cuando regrese de la luna de miel…

 

—Oh sí, hablando de eso, ¿dónde será? —Preguntó la rojita. Mich estaba a un lado callado, ya que no sabía cómo intervenir en la conversación que tenían las jóvenes, ya tenía suficiente con todo lo que habían pasado y no quería que su chica ahora se sintiera mal recordando lo que vivieron.

 

—Nos iremos a Amalfi, es una ciudad de Italia, pero no solo por sus playas, sino que tengo una sorpresa para Alex… —Mía comenzó a servir café y buscó algo para preparar el desayuno para los que estaban presentes en la cocina y Alex, quien estaba despertándose gracias a no tener a Mía a un lado. El hombre gruñó por eso y caminó hasta el baño.

 

—Ustedes se la pasan de sorpresa en sorpresa, me encanta —Las mejillas de Blaire se tiñeron rosas e hizo una mueca de ternura, cosa que hizo reír a su pareja y amiga—. Hablando de sorpresas, tengo un regalo para ti, déjame ir por él —La joven dejó solos a la antigua copla de empleador y empleada.

 

—¿Quieres a Blaire? —Mía preguntó con interés. Sabía que Mich era un buen hombre, pero una cosa era conocerlo como jefe y amigo, no sabía cómo podría ser como pareja. Además, de que ella sabía que la última relación que había tenido había terminado por falta de tiempo de parte del hombre—. Blaire tiene una vida complicada y hace falta que tenga alguien en su vida muy comprometido en estar a su lado.

 

—Lo estoy y aunque me está costando un poco todo esto, ya que es nuevo, siento que es algo que quiero hacer… Además, de que siento la necesidad de protegerla de su familia, no pensé llegar a conocer personas que tuvieran la capacidad de haberle daño a la única niña de la familia, deberían ser considerados con ella.

 

—¿Ya conociste a sus primos?  —Mich negó con la cabeza—. Bueno, tiene un primo que es de lo peor, de él tienes que cuidarte mucho más, pero si llega a hacer algo, solo dímelo, yo me encargaré de hacerle daño por mi cuenta —Aunque había sido una amenaza disfrazada de broma, no hizo reír a Mich. Solo lo hizo sentir asustado. Ahora más que nunca quería proteger a Blaire.

 

—Buenos días —Alex apareció arreglado y con una sonrisa. Se acercó a su esposa para abrazarla y dejar un beso en su mejilla—. ¿Todo bien?

 

—Sí, solo estamos hablando de la familia Bailey y lo intensos que pueden llegar a ser —Mía respondió restándole importancia a la conversación para hacer que Mich se sintiera más cómodo—. Aquí tienes tu café, necesitamos estar listos para irnos al aeropuerto…

 

—No me dirás a donde iremos aun —Para Alex era una completa sorpresa todo el viaje.

 

—No, así que quiero que estes listo —Le apunto con su dedo.

 

—Apenas nos casamos y ya quieres darme ordenes… —Alex miró a Mich para decirle en un susurro—. No te cases —Susurro que escuchó Mía e hizo que le diera un codazo a su esposo.




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