Un pedacito de Ámbar.
Este año es el último en el que vamos a estar las cuatro juntas, en breve Grisel se tiene que ir.
Hoy, la institutriz nos está impartiendo una clase de historia.
En la pizarra se puede leer una pregunta:
¿Quién decide lo que se debe recordar y lo que se debe olvidar?
Nos dice que la historia es una batalla constante entre la guerra y el olvido. Los imperios, las revoluciones y las guerras son solamente la cara visible.
No todos logramos recordar lo mismo, porque la sociedad se aferra a una parte de esa historia, ya sea por la cultura, por los nombres o por las pérdidas significativas que permanecen a través de los años.
Cada uno elige qué parte de la historia queda grabada en nosotros.
Nos removemos en nuestros asientos cuando nos dice que incluso nosotras tenemos una historia. Aunque todavía no tengamos todas las partes juntas, cada ser humano tiene una historia y viene de una historia.
Una historia compartida y una personal, formada por lo que cada una vivió, vive y vivirá.
Somos dueños de escribir la nuestra.
Más allá de formar parte de algo que intenta cambiar la historia a futuro, donde trabajar en equipo y hacer nuestra intervención es parte fundamental para que las próximas historias continúen siendo contadas, nosotras también debemos intervenir.
Hoy tenemos una historia juntas, aunque cada una la observa desde una perspectiva diferente. Y eso hace que veamos las circunstancias de formas diversas.
Podemos estar de acuerdo o no. Podemos entender, sí, pero entender no significa apoyar.
Aprendimos a respetarnos.
Cada una tiene sus límites y nos parece perfecto. Eso ha hecho que la convivencia sea disfrutable, y resulta imposible no pensar en que algún día comenzaremos a separarnos cuando cada una vaya cumpliendo los dieciocho años.
La clase termina.
Las notas y los apuntes quedan escritos.
Como siempre, no nos hacen copiar lo que escuchamos.
Cada una escribe lo que entendió y lo que interpretó. De esa manera, la institutriz puede realizar un examen psicológico de cómo funciona el mecanismo mental de cada una.
Nos envían tarea.
Pero esta vez no se trata solamente de historia. También incluye cultura general.
No es la cultura general que se aprende en las instituciones privadas o gubernamentales.
Aquí existe una forma diferente de aprender.
Hay una caja con pequeños papeles. Cada uno tiene una bandera, el nombre del país al que corresponde, la lengua que hablan y el continente en el que se encuentra.
Cada una elige dos.
Para mañana debemos explicar qué conseguimos sobre cada cultura. Además, la tarea incluye tres sucesos de la historia de cada lugar, desde sus orígenes hasta la actualidad, que hayan sido significativos para el país o para el mundo.
A Grisel le toca Inglaterra y México.
Zafira deberá investigar sobre la cultura de Cuba y Alemania.
A Olivia le corresponden Francia y Portugal.
Y a mí, Turquía y Corea del Sur.
Volvemos a nuestros cuartos y cada una comienza a revisar sus tareas.
Cuando pongo Corea del Sur y empiezo a investigar sobre su cultura, me encuentro con un mundo inmenso.
Su avance tecnológico ha sido muy significativo y su historia es muy rica. Pero, mientras busco entre páginas y enlaces, algo llama mi atención.
Un grupo musical.
Son siete chicos y su carrera musical, parece estar en el mejor momento.
Los busco en Youtube, hay mucho material, y no pierdo tiempo en suscribirme a sus canales, le doy reproducir al primer tema que aparece, Mic drop.
Me gusta lo que escucho.
No entiendo lo que dicen, pero eso, en lugar de detenerme, me impulsa a seguir investigando.
Entro a su canal de YouTube.
Big Hit Music y Bangtan TV son los canales que empiezan a entregarme más información sobre este grupo, guardo todo y cierro la ventana.
Ahora solo espero no distraerme demasiado con ellos y poder terminar la tarea.
Porque, si no, mañana voy a quedar en blanco cuando nos hagan pasar al frente para exponer qué aprendimos y qué información consideramos importante para cada país.
Dicen que soñar no cuesta nada.
Y cuando me pregunto o, mejor dicho, cuando mi mente me trae esas preguntas de por qué mis padres me abandonaron, automáticamente trato de salir de ahí, mejor imagino escenarios que sí me gustan. Evito los motivos que pueden llevarme a sentirme triste. Ya descubriré el porqué cuando salga de aquí.
Entonces, en lugar de buscar las razones del abandono, esa mentalidad de niña que durante mi infancia me hizo sufrir, hoy la reprimo, afirmando que fué lo mejor para mí, por el momento me sirve.
Ya sobrepensé demasiado cuáles pudieron ser los motivos por los que me abandonaron. Así que hoy elijo qué pensamiento sigue su curso en mi mente, hasta que pueda hacer algo más que pensar.
A Zafira y a mí nos quedan seis meses para irnos.
Me da tristeza pensar en que Olivia quedará sola. Sé que en parte, le hará bien. Extrañar también es bueno y adquirirá algo de autonomía.
Algo.
Porque no queda completamente sola.
La institutriz seguramente estará más presente en ese momento, si hasta ahora lo hizo.
Pongo música que me levante el ánimo y solo se me ocurre BTS. Mi playlist para hoy es extensa y, si quiero actitud positiva, ellos son los mejores.
Solo seis meses para saborearla, entre comillas, y, según dicen, la terrible "independencia".
Bailando y escuchando a mis 7 favoritos me distraigo, hay que dejar que el tiempo pase.
Comer ansias no me va a llevar a nada, lo sé, pero los nervios aparecen aunque pelee con mi mente. Hacer cosas de chicas solteras e independientes me emociona. Por dios, las ideas no paran, el debate mental es interminable...
—Shhh basta, basta Ámbar el futuro es incierto.
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Editado: 14.10.2026