GONZALO TURING
247 EAST 78th Street, NY, Upper East Side, Manhattan
21:35hs
Después de un día largo llego a casa y me encuentro con un panorama inaudito para la zona en la que vivo.
No puedo creer, es como si un tornado hubiese entrado.
De inmediato voy hasta la oficina de mi padre.
— ¡Papá! —lo llamo pero no hay respuesta, eso no sé si debería tranquilizarme, o no, estoy seguro que los responsables de este desastre, buscan algo que él tiene.
Saco el celular del bolsillo y lo llamo, al segundo tono responde.
—Hola, papá, ¿dónde estás? —en camino a casa, responde y toma aire, como si hubiese estado corriendo.
—Bien, yo recién llegué y no vas a creer el desastre que es la casa, ya revisé y no hay nadie, pero buscaban algo. —intento mantener los nervios a raya.
Me responde con un suspiro largo —No esperaba que fueran tan rápidos, pero tranquilo, será mejor que nos encontremos en otro lugar, no puedo arriesgarme a ir, si hay alguien vigilando la zona es riesgoso. —Ahora sí los nervios se alojan en mi estómago.
—Te espero en el café de siempre, no demores —me dice y cuelga.
Esto es grave, no entiendo qué pudo inventar mi padre para que esta gente llegara a tanto, me apresuro a ponerme abrigo, dejo el bolso de ropa deportiva y la mochila y salgo.
Son las 22:00 y encuentro a mi padre en una mesa que jamás usamos, la del fondo, voy hacia allí y me dejo caer en el asiento, lleva un gorro viejo de visera , lentes oscuros y barbijo, por favor... yo estoy que exploto de nervios y él parece una estrella famosa tratando de pasar inadvertido.
Llega mi café — gracias le digo a la chica que lo deje sobre la mesa.
—Necesito desaparecer por un tiempo — suelta sin filtro alguno.
—No se en que estas metido papá, pero hay maneras más civilizadas para hacer esto.— aqui en NY no tiene donde ir.
—Gonzalo, con lo que viste en la casa y la seguridad que hay, si ellos pudieron entrar como si nada, ¿crees que son civilizados?
—Tienes razón, —respondo sopesando lo ocurrido y lo que obviamente mi padre sabe pero yo no.
—Seguro tienen vigilada la zona, eso significa que si yo no llego no volveran a ir, saben que en la casa no hay nada, así que te vas a llevar estos documentos y los vas a guardar en tu dormitorio — termina entregando un folder con papeles.
—¿De que se trata todo este caos, hay que ir a la policía, no te parece?— la idea es ayudar, mis estudios de abogacía deberían servir para algo.
Me mira a los ojos con una seriedad rara, diferente — Si crees que por el desorden de solo la casa es caos, no querrás saber lo que pueden hacer si consiguen obligarme a crear esto, — levanta los documentos —Trago grueso.
—No puedo darte detalles hijo, además no entenderías — agrega levantandose de su silla — Estaremos en contacto, ahh y Gonzalo — toma mi brazo y me detengo — Será mejor que estés en la casa lo menos posible, — susurró en mi oído.
—Deberías denunciar a los responsables, — digo y sacude la cabeza negando — por más que te desaparezcas, no hay garantía de que no te encuentren.
—No, no, tranquilo hijo — agrega mientras apoya su mano en mi hombro — así lo hagan, yo no corro riesgo, me necesitan vivo, pero podrían usarte para chantajearme. — niego con movimiento de cabeza — Dudo mucho que pase, si no quedaron esperando para atrapar a alguno de los dos, ya no lo harán.
—Tiene lógica, igual debes estar atento — su expresión de preocupación desaparece — son muy cuidadosos, y al parecer tienen contactos o al menos gente preparada para espionajes o trabajos ilegales.— nos vamos a la salida.
—Si hay alguna novedad, quédate tranquilo que te avisaré — antes de retirar la mano que venía tomando mí hombro, le da unos golpecitos antes de alejarse.
—No le comentes a nadie lo que pasó, no sabemos hasta dónde llega esta gente — afirmo con un leve asentamiento — lo entiendo, no te preocupes por mí — abre la puerta del local y se va, mirando disimuladamente para todos lados.
El sabor amargo que tengo, con esta situación no se va — también salgo, voy en dirección opuesta hasta casa.
A ver cómo le voy a hacer ahora, mi cabeza, mi estómago, y la situación me sobrepasa; en 22 años siempre estuvimos los dos, y no preocuparme es tarea difícil, ya estoy a pocas cuadras de llegar, pero de repente aparece una chica cortado el paso, intento esquivarla y estira su brazo y se para frente a mí,
— Perdón por interrumpir tu discusión mental, pero podrías ayudarme?
—No entiendo a qué te refieres, y no sé si pueda ayudarte en algo — no estoy para más problemas.
—Es que no tengo dónde dormir, puedo trabajar en alguna tarea que necesites a cambio de un lugar para quedarme unos días.
— Qué, que? —¿ Y esta chica adónde salió? Una voz suave pero firme me interrumpió el pensamiento.
— Necesito dónde quedarme, es por unos días, te pagaré con trabajo.
— Perdóname pero no puedes hacer eso, como vas a pedirle a un desconocido que te lleve a su casa? — tiene cara de rondar en unos 18 años. Abre la boca para hablar, pero se demora unos segundos, parece estar pensando que responder.
Es que no tengo dónde quedarme, y hace 2 cuadras vengo siguiendote, pero no me escuchabas, te pagaré con trabajo, además — se cruza de brazos. Recién noto que lleva una túnica puesta.
—Tengo dos opciones, 1 es ir a casa de un extraño que me ignoró por varias cuadras o dormir en la calle, eso es más peligroso, no crees?
Es astuta, y tiene una mirada afiliada, y su color es precioso, turquesa, o eso parece, es llamativa, pero no hay tiempo para eso, y tiene razón.
—Está bien, vivo a unas cuadras, vamos caminando, mientras me cuentas como terminaste en la calle, es tu primera vez fuera de casa? Te peleaste con tus padres?
— Suspira aliviada. Sí, es la primera vez que no tengo dónde dormir, y, sí te contara, no lo creerías.
—Lo único que espero es que no me traigas problemas, ya tengo suficientes....
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Editado: 14.10.2026