Gemidos Nocturnos

Capítulo 1

♥- Lucciana Dumont -♥

Cuando solo tenia ocho años sufrí un accidente que cambiaría mi vida para siempre, nunca llegas a pensar que en cuestión de segundos tu vida como la conoces puede cambiar por completo.

La afasia es un trastorno que afecta la manera en la que te comunicas, puede afectar a la persona de distintas formas, pero a mi….a mi solo me quito la capacidad para hablar. Muchos doctores creyeron que fue un milagro que solo tuviera el inconveniente de perder el habla, ya que mas de uno habia anunciado a mis padres que podría tener algunos problemas neuronales y distintas dificultades a medida que creciera.

Todos comenzaron a tratarme como una persona “Especial” no me dejaron explicar de alguna forma que me encontraba bien, que aun era capaz de razonar. Todos me silenciaron de alguna forma y luego….luego solo me dieron la espalda para olvidarse de mi.

Luego de aquel diagnóstico mis padres no soportaron mi presencia, no dudaron en enviarme a un internado muy lejos de ellos, que parecía un manicomio, donde luego de unos meses de malos tratos fui rescatada por mi tía, Caroline. Ella se encargó de educarme a pesar de que no sabía como cuidar de una niña, se convirtió en casi una madre para mi.

Once años después:

Hoy mientras terminaba aquel paisaje de roma, en un atardecer perfecto, escuche por accidente la conversación de mi adorada tía, Caroline. La noticia fue tan inesperada para mi que hizo que terminara dejando el pincel a un lado, algo que casi nunca sucedía, pero al escuchar el nombre de mi hermana hizo que me levantara de mi banca sin hacer ruido, trate de escabullirme hasta el balcón donde se encontraba mi tía discutiendo por teléfono con alguno de mis padres.

No me moleste en tratar de ocultarme del ojo de mi tía, solo me quede parada cerca de la ventana tratando de escuchar la conversación, nunca antes habia visto a mi tía gritar y tener que presenciarlo, esta vez me dio un poco de miedo. Termine aferrándome a las cortinas manchando estas con la pintura que habian en mis manos, un poco desesperada trate de quitar la pintura pero solo termine por empeorar todo.

Al voltear hacia el balcón no encontré a mi tía, un poco nerviosa, trate de limpiar mis manos en la camisa que usaba cuando pintaba.

— Lulu — mi tía abrió la puerta para quedarse viéndome — Tus cortinas.

Se acercó para sujetar las cortinas, vi como llevo su mirada al balcón donde minutos atrás se encontraba.

— ¿Estuviste escuchándome? — un poco avergonzada bajé la mirada para asentir — Sabes que pienso de eso ¿Verdad?

— Lo….Siento — logré decir con dificultad.

— Tus disculpas parecen sinceras — tomo mi mentón para levantar mi rostro — Al menos ahora tus palabras no parecen susurros, te dije que el tratamiento funcionaria tarde o temprano — se acercó para dejar un beso en mi frente — Si continuamos asi muy pronto podrás mantener una conversación.

Camino hasta mi lienzo para quedarse unos segundos viéndolo.

— Es muy hermoso — sonreí ante el cumplido de una mujer como mi tia, una reconocida, curador de arte — Imagino que esta pieza también la mantendrás escondida debajo de tu cama.

Lenguaje de señas: — Aun no esta terminada — me acerque un poco — ¿Te gusta?

— Me fascina — volteo a verme — Solo trata de no volver a ensuciar las cortinas, las cambié hace una semana.

Lenguaje de señas: — Lo siento mucho — detuve mis manos cuando mi tía acerco su mano a mi cabello.

— Tienes pintura en el cabello — tomé uno de mis mechones que se encontraba prácticamente sumergido en pintura amarilla — Antes de dormir tendrás que darte una ducha.

Lenguaje de señas: — ¿Estuviste hablando con mis padres? — su expresión cambio — ¿Sucede algo malo?

— Nada de lo que tengas que preocuparte — sujeto sus manos delante de su vientre con esa postura perfecta.

Lenguaje de señas: — ¿Preguntaron por mi?

— No — escuchar eso me dio un poco — Hablamos un poco sobre la fiesta que se llevaría a cabo para festejar la mayoría de edad de tu hermano.

Lenguaje de señas: — Anthony — sonreí al recordar que en unos meses cumpliría su mayoría de edad mi pequeño hermano — Tengo su regalo de cumpleaños — camine hasta mi closet para sacar un lienzo cubierto en su envoltorio de regalo — Ya quiero ver su expresión de emoción al abrir mi regalo.

— Lulu, cariño — se acercó para tomar mis mano — Creo que seria mucho mejor que no asistas a la fiesta — trate de que soltara mis manos para lograr comunicarme con ella — Escúchame...Escuchame, cariño — una lágrima se deslizó por mi mejilla — Sera una reunión muy aburrida, por eso te inscribí a un campamento de arte — comencé a negar, habian pasado muchos años desde la última vez que vi a mi familia — Podrás pintar, hacer nuevos amigos, tener clases con algunos de tus artistas favoritos.

Quería hablar, pero las palabras no lograban salir de mi boca, era como si no tuera la fuerza para hacerlo.

— Lulu tranquilízate — comencé a negar — Sabes que las decisiones que tomo es por tu bien.

Cansada terminé por soltarme de su agarre de una forma brusca para comenzar a comunicarme a traves del lenguaje de señas.

Lenguaje de señas:— ¿Por qué no quieres que asista? — mis movimientos eran torpes, pero confiaba que mi tia lograra entenderme — ¿Sabes hace cuantos años que no veo a mi familia?

— No quiero volver a repetir esto, Lucciona — su voz tierna y comprensiva desapareció — Tu regalo sera entregado a tu hermano, pero tu… tu comenzarás a preparar tus maletas — mi labio inferior comenzó a temblar dejando ver a mi tía que estaba a punto de llorar — Nada de lloriqueo, Lucciana, comienza a alistar tus maletas tu salida al campamento sera mañana por la tarde.

♥♥-...-♥♥

Cuando los primeros rayos del sol se dejaron ver a través de mi ventana, podía escuchar los tacones de mi tía recorrer los pasillos en lo que parecía un desfile eterno, escondí mi rostro en la almohada para no tener que seguir escuchándola, aun me encontraba molesta por esa mirada y lo hiriente de sus palabras.




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