Glamour Oscuro

ESCENA 37

ESCENA 37:

LA TENSIÓN INTERNA - JADE VS. BLANCHÉ

DOS SEMANAS DESPUÉS DEL ESCÁNDALO MEDIÁTICO

La oficina de Fortín Dorado se siente diferente ahora. El brillo inicial se ha opacado. Ya no hay energía optimista. Solo tensión.

Blanché está en su escritorio revisando números que no son tan buenos como antes:

SEMANA 1 POST-ESCÁNDALO:

  • 8 clientes cancelaron
  • 12 eventos programados se redujeron a 7
  • Ingresos bajaron 40%

SEMANA 2 POST-ESCÁNDALO:

  • Otros 3 clientes cancelaron "por razones personales"
  • 2 clientes nuevos (referidos antes del escándalo) decidieron "postergar"
  • Ingresos bajaron otros 25%

RESULTADO: De $50,000 mensuales a proyección de $20,000 este mes.

No es catastrófico todavía. Pero la tendencia es clara: están sangrando clientes.

Toca en la puerta. Es Jade.

—¿Tienes un minuto?

Blanché levanta la vista. Jade se ve diferente últimamente. Más arreglada. Su ropa es más cara (¿Gucci? ¿Prada?). Su cabello tiene highlights profesionales nuevos. Sus uñas son acrílicas perfectas.

Está ganando dinero de algún lado, nota Blanché. Y no todo viene de Fortín Dorado.

—Claro. Siéntate.

Jade cierra la puerta detrás de ella y se sienta. No hay preliminares:

—Necesitamos hablar sobre el modelo de negocio.

Blanché se recarga en su silla. —Okay. Habla.

—Estamos dejando dinero sobre la mesa. Mucho dinero.

—¿Cómo?

Jade se inclina hacia adelante, con la intensidad que la caracteriza.

—Mira, yo genero más que cualquiera excepto Ópalo. El mes pasado, antes del escándalo, generé $11,200. Eso es $6,720 para mí, $4,480 para la agencia.

—Correcto. 60-40 split como acordamos.

—Pero aquí está el problema: podría estar generando el doble. Fácilmente.

Blanché siente algo tenso en su estómago. —¿Cómo?

Jade la mira directamente, sin pestañear.

—Cobrando por servicios... adicionales.

Ahí está.

Blanché mantiene su voz calmada. —Define "servicios adicionales."

—Blanché, no finjas ser ingenua. Sabes exactamente a qué me refiero.

—Necesito que lo digas explícitamente.

Jade exhala con frustración. —Okay. Sexo. Intimidad física. Acompañamiento de noche completa. Los clientes preguntan constantemente. Y están dispuestos a pagar. Mucho.

—¿Cuánto es "mucho"?

—Un cliente me ofreció $5,000 por un fin de semana. No eventos múltiples. Un fin de semana. Todo incluido.

Blanché siente rabia fría subiéndole por la columna.

—¿Y qué le dijiste?

—Le dije que necesitaba pensarlo. Por eso estoy aquí. Preguntándote: ¿por qué no podemos?

—Porque entonces serías una escort, no una acompañante de élite.

Jade se ríe sin humor. —¿Cuál es la diferencia real, Blanché? Seamos honestas. Ya estamos en zona gris. Ya nos juzgan como prostitutas. ¿Por qué no al menos ganar como prostitutas?

Blanché se para, caminando hacia la ventana. Necesita momento para controlar su temperamento.

—La diferencia, Jade, es respeto. Y el respeto define tu precio a largo plazo.

—Eso es bonito en teoría. Pero en práctica, $5,000 por fin de semana versus $1,500 por cuatro horas de cena... haz las matemáticas.

Blanché se gira bruscamente.

—Hice las matemáticas. No solo financieras. Las matemáticas completas. ¿Sabes qué pasa cuando cruzas esa línea?

Jade cruza los brazos, desafiante. —Ilumíname.

—Primero: pierdes todo poder de negociación. Una vez que un hombre paga por tu cuerpo, jamás volverá a pagar por tu presencia. Te reduce a commodity. A transacción. Ya no eres mujer sofisticada que él quiere impresionar. Eres servicio que compró.

»Segundo: tu valor de mercado colapsa a largo plazo. Sí, ganas $5,000 por fin de semana ahora. ¿Pero cuánto tiempo puedes hacer eso? ¿Hasta los 30? ¿35? ¿Y después qué? No tendrás red profesional real. No tendrás referencias que puedas usar. No tendrás skills que puedas poner en CV.

»Tercero, y más importante: nunca, NUNCA, te elevará a compañera. A esposa. A socia. Porque mentalmente, siempre serás la chica que pagó para coger. No importa cuánto "cambie" o "se enamore". Esa etiqueta nunca se va.

Jade mantiene su expresión fría. —¿Y si no me interesa ser elevada a esposa? ¿Y si solo quiero el dinero?

—Entonces ve y hazlo. Pero no bajo Fortín Dorado. Porque destruyes la marca que estoy construyendo. Destruyes la posibilidad para todas las demás chicas de ser tomadas en serio.

—La "marca" ya está destruida, Blanché. ¿Viste el artículo? Ya nos llaman prostitutas. Ya nos juzgan. ¿Cuál es el punto de mantener pureza si igual nos dan el castigo?

Blanché siente la lógica de ese argumento. Es seductora. Peligrosa.

—El punto es que podemos sobrevivir una tormenta de PR. No podemos sobrevivir ser realmente lo que nos acusan de ser.

Jade se para también, enfrentándola.

—O tal vez el punto es que tu moralidad falsa está limitando nuestro potencial de ganancias.

—No es moralidad. Es estrategia.

—Llámalo como quieras. Pero mientras nosotras seguimos tu "estrategia", hay chicas afuera ganando en una noche lo que nosotras ganamos en un mes.

—¿Y cuánto tiempo duran esas chicas? ¿Cinco años? ¿Diez si tienen suerte? ¿Y después? ¿Qué skills tienen? ¿Qué opciones? Yo las estoy entrenando para tener opciones más allá de su juventud y belleza.

Jade se ríe amargamente. —Qué noble. La gran Blanché Cazafortín, salvadora de mujeres. ¿O solo quieres sentirte mejor sobre tu propio negocio moralmente ambiguo?

Eso duele porque toca una inseguridad que Blanché tiene.

—Jade, si quieres ser escort, hay agencias para eso. Muy buenas, muy profesionales. Te puedo dar contactos. Pero Fortín Dorado no va en esa dirección.

—Entonces Fortín Dorado va a quedarse pequeño. Porque limitaste arbitrariamente cuánto podemos ganar para sentirte mejor contigo misma.




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