ESCENA 39:
EL ESCÁNDALO - CORAL Y JADE CRUZAN LA LÍNEA
INMEDIATAMENTE DESPUÉS DEL MENSAJE DEL PERIODISTA
Blanché se disculpa con las chicas: —Algo urgente acaba de surgir. Continuamos mañana.
Las chicas se van, confundidas pero obedientes.
Cuando están solas, Carolina (que estaba en la reunión) pregunta:
—¿Qué pasó?
Blanché le muestra el mensaje del periodista.
Carolina lee y palidece. —Mierda.
—Sí. Mierda exactamente.
—¿Qué vas a hacer?
—Primero, descubrir si es cierto. Segundo, identificar quiénes. Tercero... no sé. Depende de qué tan mal esté esto.
Blanché responde al periodista:
"No tengo comentarios sobre acusaciones sin verificar. Si tiene preguntas legítimas sobre Fortín Dorado, contacte a nuestro abogado."
La respuesta llega en segundos:
Periodista: "Tengo fotos. Tengo mensajes de texto. Tengo registro de hotel en Cancún donde dos de tus chicas pasaron fin de semana con clientes por $10,000 cada una. Esto no es acusación sin verificar. Esto es historia que publico en 48 horas. Te doy oportunidad de dar tu versión."
Blanché siente náuseas.
Fotos. Mensajes. Registro de hotel.
Esto es real.
Blanché: "¿Nombres?"
Periodista: "Por ética periodística, no puedo revelar fuentes. Pero puedo decirte: ex bailarina y chica que se parece a ti cuando eras favorita de Miss Universo. Si eres inteligente, sabes de quiénes hablo."
Blanché no necesita más pistas.
Coral: ex bailarina.
Jade: se parece a mí.
Por supuesto que son ellas dos. Las más ambiciosas. Las más dispuestas a cruzar líneas.
Blanché: "Necesito tiempo para investigar internamente antes de dar comentario."
Periodista: "Tienes 24 horas. Después de eso, publico con o sin tu comentario."
Blanché pone su teléfono sobre el escritorio con más fuerza de la necesaria.
—Es Coral y Jade —le dice a Carolina.
—¿Cómo sabes?
—Porque Jade me dijo hace tres semanas que quería cobrar por "servicios adicionales". Le dije que no. Aparentemente decidió hacerlo de todas formas.
»Y Coral... Coral siempre ha sido la más impulsiva. La más "¿por qué no ganar más si puedo?"
Carolina se sienta, procesando. —Okay. Entonces, ¿cuál es el plan?
—Necesito confirmar. Necesito escucharlo de ellas. Y necesito hacerlo rápido.
Blanché les escribe mensaje grupal a Coral y Jade:
"Oficina. Ahora. Ambas. No es opcional. No traigan excusas."
30 MINUTOS DESPUÉS
Coral llega primero. Entra con su confianza habitual, pero Blanché nota algo: ropa nueva. Bolso Michael Kors (auténtico, no falso). Zapatos Louboutin.
Eso es fácil $2,000 en accesorios.
No los compraste con tu salario de Fortín Dorado.
—¿Qué pasa, boss? —pregunta Coral, sentándose.
—Espera a Jade.
Cinco minutos después, Jade llega. Ella también se ve... próspera. Cabello con highlights caros. Uñas acrílicas perfectas. Reloj que Blanché no reconoce pero que claramente no es barato.
Cuando ambas están sentadas, Blanché cierra la puerta de su oficina y se para frente a ellas.
No hay preliminares:
—¿Quién las contrató para ir a Cancún?
Silencio absoluto.
Coral y Jade se miran entre sí. Algo pasa entre ellas. Una decisión silenciosa.
Finalmente, Jade habla: —No sé de qué hablas.
—No me mientan. Tengo periodista con fotos, mensajes de texto, y registro de hotel. Sabe que dos de mis chicas pasaron fin de semana en Cancún con clientes por $10,000 cada una. Va a publicar la historia en 24 horas.
»Así que voy a preguntar de nuevo: ¿Quién las contrató?
Coral se cruza de brazos. —¿Y si fuimos de vacaciones?
—¿Con $10,000 cada una para gastar? No creo.
Jade mantiene expresión neutra. —Blanché, incluso si fuéramos a Cancún, ¿qué importa? Fue nuestro tiempo libre. No usamos Fortín Dorado. No cobramos a través de la agencia.
—Pero usaron contactos que conocieron a través de la agencia. Eso viola su contrato.
—¿Qué contrato? —Coral se inclina hacia adelante—. El contrato dice que no podemos ofrecer servicios sexuales durante eventos de Fortín Dorado. No dice nada sobre lo que hacemos en nuestro tiempo personal.
Blanché siente rabia subiendo. —¿Su tiempo personal? ¿Eso es lo que van a llamarlo?
Jade interviene, voz calmada: —Mira, legalmente, somos contratistas independientes. No empleadas. Eso significa que lo que hacemos fuera de eventos oficiales de Fortín Dorado es asunto nuestro.
—Explot
aron conexiones de mi agencia para conseguir clientes privados. Eso es violación de no-competencia.
—¿Qué cláusula de no-competencia? —Jade saca su teléfono, abre PDF de su contrato—. Revisé con abogado. No hay cláusula de no-competencia en nuestro contrato.
Blanché siente pánico frío. Jade tiene razón. Cuando el Lic. Escobar estructuró los contratos, decidieron NO incluir no-competencia para mantener a las chicas como contratistas independientes genuinas y evitar riesgo de que las reclasifiquen como empleadas.
Mierda. Tienen loophole legal.
Pero la legalidad no es el punto aquí.
—Esto no es sobre legalidad —dice Blanché, controlando su voz—. Es sobre integridad. Sobre la marca que estamos construyendo. Sobre protegerse a ustedes mismas.
Coral se ríe sin humor. —¿Integridad? ¿La marca? Blanché, ya nos llaman prostitutas. El artículo del mes pasado fue brutal. Clientes nos cancelaron. Ingresos bajaron 40%.
»¿Y sabes qué descubrí? Si igual me van a llamar puta, al menos que me paguen como puta premium.
Blanché se sienta, sintiendo que las piernas no la sostienen.
—Entonces lo admiten.
Jade suspira. —¿Qué quieres que digamos? ¿Que fuimos a Cancún como turistas inocentes? No somos idiotas. Sí, nos contrataron. Sí, fue fin de semana completo. Sí, incluía intimidad. Y sí, nos pagaron $10,000 cada una.
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Editado: 09.10.2026