Góndolas, caos y otros clichés

Capítulo 4

La idea original era impecable: una noche de estudio en el apartamento de Daniel para avanzar con los proyectos de Historia. Sin embargo, cuando juntas en un mismo espacio de sesenta metros cuadrados a dos rivales de dieciocho años, el orgullo masculino y una cocina italiana, el desastre no es una posibilidad: es una certeza matemática.
Eran las ocho de la noche y el ambiente en el salón de los Bellini ya estaba enrarecido. Emerson y yo repasábamos nuestros esquemas sobre el siglo XVI sobre la mesa de centro, mientras Mía, desparramada en el sillón con un tazón de palomitas, observaba a los dos "investigadores" con un entretenimiento no disimulado. Daniel y Jake estaban sentados en extremos opuestos del sofá principal. Tenían un libro gigante del Palacio Ducal abierto entre los dos, pero ninguno leía. Se dedicaban a lanzarse miradas de fuego en un duelo de silencio que duraba ya cuarenta minutos.

¡Si no comen algo pronto, van a empezar a morder los muebles

Comentó Mía, masticando una palomita y dándome un toque con el pie.

-tengo hambre

Anunció Emerson, estirando los brazos hacia el techo.

-y cuando un argentino tiene hambre, la productividad baja un noventa por ciento. Exijo carbohidratos

Daniel se puso de pie de inmediato, acomodándose las mangas de la camisa.

-voy a preparar una pasta alla carbonara tradicional

Declaró con suficiencia, mirando a todos, pero deteniéndose un segundo de más en mí.

-la receta de mi abuela. Guanciale crujiente, yemas de huevo y pecorino romano. Nada de nata ni experimentos raros

Antes de que Daniel pudiera dar tres pasos hacia la cocina, Jake se levantó como impulsado por un resorte.

-por favor, Bellini, la carbonara está sobrevalorada y es aburridísima

Dijo Jake, hinchando el pecho y clavando sus manos en los bolsillos del pantalón.

-lo que este grupo necesita para despejar la mente es una auténtica pasta al pomodoro y albahaca fresca, con una reducción de tomate artesanal. El verdadero sabor del Mediterráneo
-tú no sabes hacer ni agua hervida, Thornton

Se burló Daniel, cruzándose de brazos en el umbral de la cocina.

-ya una vez casi quemas el edificio de Sophie intentando hacer un postre
-¡Eso fue un fallo técnico del horno!

Protestó Jake, dando un paso al frente.

-hoy estoy en mi terreno. Desafío culinario. Mía y Sophie serán las juezas. Dos sartenes, dos salsas, diez minutos de preparación. A ver quién tiene mejor mano
-ya, okey

Dijo Daniel con una sonrisa desafiante y peligrosa.

-te voy a dar una lección de cocina en mi propia casa
-esto se va a poner increíble

Susurró Mía, acomodándose en el sofá para no perderse detalle.
Ambos desaparecieron en la cocina. A los pocos segundos, el sonido de ollas chocando, picado compulsivo de cebollas y discusiones sobre la temperatura del fuego inundó el apartamento. Emerson y yo nos miramos sacudiendo la cabeza.
En medio de ese caos de sartenes, una pequeña figura en pijama de estrellas salió sigilosamente del pasillo de los dormitorios. Era Bianca. Llevaba a su elefante Gigi debajo del brazo y una mirada de extrema picardía en los ojos.
Se acercó a mí y tiró suavemente de la manga de mi suéter. Me agaché a su altura.

-hola, Sophie

Susurró Bianca, mirándome con devoción.

-¿El chico rubio feo está peleando otra vez con mi hermano?
-hola, bonita

Sonreí, acomodándole un mechón de pelo.

-están compitiendo para ver quién cocina mejor. Cosas de grandes tontos
-el rubio le dijo a Daniel que su camisa era fea

Me informó Bianca, arrugando la nariz con indignación.

-y a mí no me cae bien porque quiere hablar contigo todo el tiempo y tú eres mi hermana mayor, no su amiga
-tiene un punto sólido

Comentó Emerson desde el suelo, levantando el pulgar hacia la niña.

-Bianca, tienes que ser buena con los invitados

Le dije suavemente, aunque no pude evitar una sonrisa.
La niña no respondió. Solo entornó sus ojos oscuros, miró fijamente hacia la puerta de la cocina y caminó hacia la alacena del pasillo con paso decidido y silencioso. La vi abrir un mueble bajo, sacar una lata cilíndrica de color azul y rojo y escondérsela detrás de la espalda con una agilidad pasmosa.
Cinco minutos después, la tensión en la cocina alcanzó su punto de ebullición.

-¡Mi salsa de tomate está tomando un color increíble!

Se escuchó alardear a Jake desde adentro.

-un toque de orégano, un poco de ajo picado... esto es una obra de arte
-mi guanciale ya soltó toda la grasa y está perfectamente dorado

Respondió Daniel con voz fría.

-sigue soñando, inglés

Aprovechando que Daniel estaba de espaldas colando la pasta en el fregadero y Jake cortaba albahaca fresca con aire concentrado, Bianca se deslizó dentro de la cocina como una sombra. Se acercó a la sartén donde la salsa de tomate de Jake borboteaba alegremente. Con una precisión milimétrica y una frialdad casi profesional, vació la lata de leche condensada que llevaba oculta. La masa espesa y ultra dulce se hundió en el tomate rojo sin dejar rastro aparente al mezclarse.
Bianca me miró desde la puerta de la cocina, se llevó un dedo a los labios pidiéndome secreto y se retiró triunfante a su habitación a jugar con sus muñecas.
Se me heló la sangre. Intenté avisarle a Jake, pero antes de que pudiera formular una palabra, ambos chicos salieron de la cocina cargando dos platos humeantes con el orgullo de dos chefs de estrella Michelin.

-servido

Declaró Daniel, colocando un plato de carbonara impecable frente a mí.

-para la jueza principal
-y aquí está la verdadera campeona de la noche

Anunció Jake con una inclinación dramática, sirviéndome una porción generosa de sus espaguetis con tomate.

-prueba esto, Sophie, y dime que no es la gloria hecha pasta

Todos los ojos de la sala se clavaron en mí: Mía aguantando la risa, Emerson expectante, Daniel analizando cada uno de mis movimientos con los brazos cruzados y Jake mirándome con una devoción absoluta, esperando su coronación.
Tomé el tenedor con mano temblorosa. Miré el plato de Jake. El tomate se veía brillante, rojo, perfecto... pero sabía perfectamente que dentro de esa salsa había media lata de azúcar líquida con leche.




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