"...hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra." - Mateo 6:10.
Este libro comienza con una de las mejores noticias que he recibido en los últimos años: mi prótesis. Después de meses de búsqueda, de puertas cerradas, de ejercicios dolorosos y de una espera que se mide en calma construida a la fuerza, llegó el día en que me la pusieron. Y con ella, la promesa de un camino que creí que ya conocía.
No lo conocía.
Porque a los pocos días de ese momento de alegría, una fractura mal manejada, una infección que nadie vio a tiempo, dos cirugías, veinticinco días hospitalizado, y una herida que me dejaron abierta, me enseñaron algo que ningún otro proceso había podido enseñarme: lo que realmente significa decirle sí a Dios cuando todo dice que no.
Si leíste Cuando Dios Me Quito la Pierna, ya sabes de dónde vengo. Ya conoces la amputación, el impacto, el camino largo de aprender a vivir con un cuerpo diferente. Este libro es la continuación de esa historia, aunque no es necesario haber leído el primero para entenderlo. Porque lo que cuento aquí no es solo mío: es de todos los que alguna vez han estado en el piso preguntándose si todavía vale la pena levantarse.
En estas páginas encontrarás la alegría real de recibir una prótesis después de tanto esperar. Los primeros pasos torpes y gloriosos al mismo tiempo. Y luego el giro: la caída de regreso al hospital, las cirugías, las curaciones sin anestesia con el Rosario entre los dedos, las noches en que el sueño no llegaba, los días en que la soledad pesó más que el dolor físico, las voces oscuras que llegan cuando uno lleva demasiado tiempo quieto y limitado y sintiéndose una carga.
Todo eso está aquí. Sin adornos. Sin finales fáciles antes de tiempo.
Escribir este libro hizo que todo por dentro de mi mente, cuerpo y corazón se moviera de nuevo. Cada capítulo trae de vuelta no solo el recuerdo, sino la sensación: el frío del hospital, el olor de la membrana, el sonido del bisturí, la pantalla del teléfono acompañando la agenda en la que escribía mientras estaba en una cama que no era la mía. Aun así, sigo escribiendo, porque sé que hay personas que necesitan ver esto con letras claras: que se puede estar en el peor momento de la vida y seguir creyendo. Que la fe no es la ausencia del miedo. Que pedir ayuda no es debilidad. Que sentirse una carga no significa serlo y que rendirse no es lo mismo que confiar.
El título de este libro es una oración. Una que durante muchísimo tiempo repetí sin terminar de entenderla. La decía con fe, estoy seguro de eso. Pero no la había vivido de verdad. No desde adentro, no con una herida abierta y una máquina de succión conectada al pie y el miedo de que en la próxima curación te dijeran que algo estaba mal.
Fue en esas condiciones, y no en otras, donde entendí lo que significa abandonarse a la voluntad de Dios. No como resignación. No como pasividad. Como el acto más valiente que conozco: soltar lo que no puedes controlar y confiar en que si aun te mantienes en pie no eres tú solo.
Este libro tampoco pretende ser un manual. No tiene pasos ni fórmulas. Es un testimonio; lo que vivió un hombre con una pierna amputada, una prótesis recién recibida, una herida abierta, una enfermedad crónica, una situación económica dificil, y la certeza -ganada a un precio alto- de que Dios no suelta aunque uno sienta que ya no puede sostenerse.
Si en alguna parte de la lectura sientes que algo te aprieta en el pecho, que una historia ajena de pronto se parece demasiado a la tuya, entonces este libro está cumpliendo con su objetivo, "está haciendo lo que vino a hacer".
Y si estás en el piso, "por los suelos", "en el hoyo" o "en el fondo" ahora mismo, si las voces son más fuertes que la esperanza, quiero que sepas algo antes de pasar la página: yo también estuve ahí. Y sigo aquí, paso a paso, poco a poco, escalón por escalón, un día a la vez levantándome de ese piso, despegándome del suelo, escalando para salir de ese hoyo y ese abismo. Escribiendo, contando mi testimonio, agradeciendo y eso no puedo considerarlo como un milagro menor.
- Erik Sosa