El carro se sacudió mientras Grove aceleraba, intentando poner la mayor distancia posible entre nosotros y la horda de infectados.
Créanme cuando les digo que son asquerosamente rápidos.
Josh recuperando el aliento, intentó explicar lo sucedido.
—Estábamos explorando... había un par de casas abandonadas y de repente... los vimos venir. Muchos. Demasiados.
—¿Así como la vez que tuvimos que escapar por el techo? —preguntó Henry nervioso, vi por el retrovisor que Grove frunció el ceño pero no dijo nada.
—Creo que más —Marie se pasó las manos por la cara. Volteé para ver si seguían cerca a nosotros y sí lo estaban, no se iban a rendir tan fácilmente—. Grove dime que tienes algún plan...
Después de un largo silencio por su parte, asintió lentamente.
—Solía trabajar en un pequeño edificio y tenía un almacén en donde podríamos escondernos. No sé si siga existiendo, pero es lo único que se me ocurre —comenzó a decir Grove, concentrado en conducir mientras trataba de mantener la calma.
—Esa parece nuestra mejor...
—¡Grove, detente! ¡Para el carro! —exclamé, interrumpiendo a Stephanie.
Grove frenó de golpe. Frente al coche había una barricada improvisada con objetos tirados por toda la calle, bloqueando el camino por completo. No teníamos otra opción más que retroceder un par de calles para poder encontrar otra ruta.
—Mierda... ¿Todos están bien? Mmm ¿Henry? —preguntó Grove, girando para ver mejor mientras retrocedía.
—Sí, estoy bien —respondió con una vocecita estrangulada mientras que frotaba su frente.
Estuvimos dando vueltas por varios minutos hasta que al fin, Grove logró perder a los infectados pero de todas maneras se escuchaban sus alaridos escalofriantes no muy lejos.
—Ya vamos a llegar, tengan sus armas preparadas y sus mochilas a la mano. Tendremos que salir rápido.
El corazón me latía rápidamente y podía sentir el nerviosismo de los demás, Steph a mi lado sostenía con fuerza la pistola que le había pertenecido a uno de los hombres que habían atacado a Grove.
¿Por qué no podíamos estar en paz al menos cinco minutos? Solo quería dormir un ratito.
—Es ese edificio de allá. Síganme y no se retrasen.
Grove aparcó el carro al frente de dicho edificio, y salió rápidamente. Todos lo seguimos. El lugar tenía un aspecto viejo y desgastado, en uno de los muros alguien había escrito con letras rojas "Estamos condenados".
Qué reconfortante.
Grove forzó la entrada e ingresamos detrás de él, dentro habían varias oficinas hechas un desastre, papeles en el piso, vidrios rotos; se me hizo raro imaginar a Grove trabajando frente a una computadora.
—Mocosos, busquen cosas para bloquear la entrada.
Bloqueamos la puerta con escritorios y en realidad todo lo útil que pudimos encontrar, haciendo el mínimo ruido posible. Parecía que estábamos seguros hasta ahora.
—¿Este es el sótano del que hablabas? —Alex señaló con su linterna unas escaleras—. Parece que aquí no están nuestros amigos los ajerados.
Casi se me olvidaba el nombre tonto que le habíamos puesto a los infectados. Soltamos risitas cansadas.
Después de asegurarnos que no había ninguna entrada posible para los infectados, descendimos hacia el sótano. Olía a humedad y estaba lleno de cajas con papeles en estantes metálicos, Steph intentó prender las luces pero fue en vano, Grove cerró cuidadosamente la puerta y nos acomodamos, no era un espacio grande pero serviría para al menos pasar la noche.
Todos nos sentamos formando un círculo, Grove que se había quedado parado al lado de la puerta, se sentó finalmente con nosotros. Parecía estar alerta, su mirada se mantuvo en la puerta. Apoyé mi cabeza en el hombro de Steph y abracé mis rodillas, me sentía agotada.
—Tengo entendido que ustedes dos —Alex habló y señaló a Josh y a Henry—. ¿Son hermanos?
Ellos asintieron, confundidos por la repentina pregunta.
—¿Entonces cómo demonios es que no se parecen en nada? Digo, tú eres pelirrojo —señaló a Henry—. Nada. Nada en común.
—La genética es rara, Alex—aseguró Henry, Josh negó con la cabeza y soltó una carcajada.
—En realidad somos hermanastros, pero a Henry no le gusta esa palabra. Aparte, hemos crecido juntos así que prácticamente somos hermanos.
Y Josh le sacudió el cabello a Henry, él le saco la lengua.
—Tiene sentido —Alex asintió con la cabeza.
—Ya que nos estamos conociendo... Yo tengo una pregunta para ti, Grove —dijo Steph, él alzó una ceja y la miró—. ¿De qué trabajabas acá?
Él lo meditó por unos segundos.
—Fue hace mucho tiempo, antes de entrar a una academia militar. Ayudaba en este almacén, aunque era distinto...
—¡Lo sabía! ¡Sí eres militar! —lo señalé con un dedo y luego miré a Henry,—. Me debes una galleta, naranjita.
—Lo era —respondió Grove con tranquilidad.
—¿Cómo era este lugar cuando trabajabas acá? —Alex preguntó, él ya se había recostado en el piso, usando su vieja mochila como almohada
—Era un centro de distribución para una pequeña empresa. Ayudaba a mantener este almacén con los papeles en orden pero... Ahora es un desastre.
Poco a poco, con todas las preguntas que le hicimos, empezó a compartir pequeños detalles de su vida, como sus anécdotas en la academia militar. Por un momento, olvidé la situación que nos rodeaba.
—Suena a que tuviste varias aventuras —comentó Steph, con un cierto tono de admiración. Grove esbozó una pequeña sonrisa nostálgica, nunca lo había visto sonreír. Es más, nunca había compartido tanto de su vida pasada con nosotros.
—Lo fue, sin duda. Aprendí muchas cosas pero... no lo extraño.
La radio de Alex emitió un mensaje, al parecer los infectados ya se estaban alejando de Alvor. Con eso pudimos descansar un poco más tranquilos, me dije a mi misma que iba a estar atenta a cualquier cosa pero el cansancio pudo conmigo y me quedé profundamente dormida.