Heredera de hielo

El castillo en el Reino de Kanderad

Había un sitio donde reinaba la paz decorado con verde en donde podías observar y admirar, árboles altos y abundantes con fruta fresca que podías cortar si así lo deseabas, un lugar hermoso y tranquilo que era propio del reino de Varne ubicado justamente en la parte trasera del palacio del Rey pero entre tanta fruta y árboles  había un espacio en medio de dicho bosque donde estaba creciendo un árbol distinto a otros y era único entre todos los demás ya que no daba fruto del cual puedas arrancar. Este árbol lo abundaba flores que en ningún  otro lado encontrarás.

Lirio blanco es una flor que en raras ocasiones encuentras creciendo en árboles del reino pero en este árbol de uno en un millón se encontraba creciendo con capullos floreciendo en sus ramas con el fin de abrirse y mostrar la pureza de la flor con su admirable color blanco.

Este árbol  era la admiración y el secreto del Rey ya que no quería que se supiera de su existencia. La pureza en una cosa o persona es maravilloso, hermoso y diferente pero no sabes cuanto durará esa inocencia o pureza en las manos equivocadas con el fin de caer en la oscuridad con el temor de no poder salir.

Esa es una lección de vida que le tuvo que enseñar el Rey a su hijo Hannes y se lo recordó el día en que dejó  de respirar.

Ahora Hannes es el rey del reino Varne y padre de cinco hijos con quienes compartirían el secreto de su difunto padre y una gran lección de vida. Pero justo en el momento que vería el hijo a la cabeza del trono no espera ver como el reino se vendría para abajo en catástrofe decayendo en minerales y en sustento alimenticio con un sol ardiente cada día volviendo el verde abundante del lugar en un amarillo opaco y lleno de oscuridad llevándose  consigo los frutos y el querido y admirable secreto de su padre en cenizas.

Y el rey Hannes esperaba en su reino que algún  día la esperanza y la pureza llenará de vida y anhelo a sus otros cuatros herederos porque en la decadencia del reino donde lideraba la luz y alegría lo conquistó la avaricia,  el orgullo y la arrogancia que dejó esta catástrofe  en su hogar, especialmente en su Lirio blanco.

Con la esperanza presente en el querido rey de que las cosas cambien pero su mente sabía que el tiempo lo siempre hace de su parte, sino también debes dar un paso adelante contra el tiempo.

Y lo hará.

 

...

La arquitectura del palacio alberga estar hecho de... la época renacentista, se alzaban pilares, marcos y adornos en colores blancos y dorados que hacían juego con los hermosos grabados de las paredes y las pinturas angelicales en el techo.
Era bien sabido que en este tipo de castillos no escatimaban en gastos y está no solo no era la excepción, sino, que también se notaba el esfuerzo de los trabajadores y el alto poder adquisitivo de los dueños originales del lugar.
Los hermosos candelabros que colgaban de las habitaciones principales iluminaban en lugar con clase y elegancia mientras que los muebles de roble tallado con bellas y caras telas. Por supuesto, no se pueden dejar de lado los bellos muebles de madera enegrecida, especialmente con el forraje de los sillones, un color rojo sangre que dejaría cautivado a cualquiera al entrar y verlos; los colores contrastaban muy bien, pues, variaban entre blancos, dorados, negros y rojos... Todo en este bello Palacio era realmente impresionante. El gran comedor bien acomodado, con dos largas filas de sillas, el mantel, las cervilletas, las copas y la vajilla de porcelana bien acomodada a lo largo de la mesa.

Un verdadero sueño este Palacio,el castillo del otro lado del lago conocido como el Reino de Kanderad. El reino donde no importaba el cambio de estación del año desde el ventanal hacia el exterior podía ver la nieve decorando el techo de los hogares, el piso y todo el lugar en el cuál  desde cielo sigue con su abundante nieve blanca y pura pero, aún y con toda su belleza había en el reino siempre existieron los rumores del palacio gobernado por el Rey Erik Tryggrason, ;proveniente de la dinastía Tryggrason teniendo como herencia familiar con solamente portar su sangre en sus venas cada integrante de la familia real hereda el cabello pelirrojo opaco y oscuro casi confundiéndolo con el tono de la sangre a la par con el tono oceánico en los ojos; él era reconocido como  un gobernante frío pero justo para su pueblo en el que todos le brindaba respeto junto con sus hijos. La princesa y heredera al trono Frysa Tryggrason una rosa diferenciada entre un millón  de ellas, su porte y su elegancia era envidiada por todas las doncellas del lugar pero su personalidad era tan cortante como el filo de un hielo de glaciar junto a su hermano gemelo el príncipe Adler nombrado hace años como consejero real de su padre, un joven reservado, inteligente pero al igual que toda rosa tiene espinas tanto junto a la rosa que separado de ella. La heredera de hielo y el príncipe espina eran de respetar pero no podían evitar los cuchicheos del pueblo gobernado por su padre así con la disciplina adquirida por los tutores reales aprendieron a guardar comentarios dentro de ellos mismos y solo observar con la frente en alto. El palacio tanto como su reino era helado  tanto exteriormente pero al pisar el interior podías sentir como recorre en tu piel el aire dentro de este de tristeza y frialdad.

Dentro de los acomodados y alargados pasillos del palacio custodiados por cada puerta de las habitaciones se encontraba una puerta dorada y alargada que daba la ubicación de los aposentos de la heredera que ha tempranas horas del día se posicionada frente al ventanal de su balcón observando el paisaje de su reino cubierto por la blanca nieve sobre los hogares, tiendas y plazas como lo hacía cada día siempre levantaba  la mirada hacía él otro lado del lago. Hacia lo que no tocaba la masa congelada que cubría su hogar con el sueño de que algún  día toda esta capa amarillenta donde antes cuando era niña lo cubría un luminoso color verde lleno de vida volviera a esos días ;quería volver a ver ese verde y así poder pisar esos lugares y alejarse del frío e ir al desconocido prado a la lejanía. Con el fin de resolver la duda de como se sentiría pisarlo o acostarse allí y contemplar el cielo sin nubes cubriendo  por completo el cielo y en la noche apreciar las estrellas y visualizar las auroras boreales que se dejaron de ver hace muchos años como si la última aurora hubiera  pasado tragándose toda vida en ese terrero quedando solo las cenizas quedando como un recuerdo de algo bello y hermoso que salió existir.




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