Heredera de hielo

El mundo es cruel.

Frysa Trygrasson salía de su habitación ya vestida con su vestido de terciopelo rojo preferido y su tocado perfectamente peinado, era tan perfecto a simple vista viéndose de lejos  y te podrías a quedar mirándola por mucho tiempo por lo perfecta que quedaba su cabellera que según los rumores del reino especulaba su cabellera era de envidiar ya que jamás podrías ver cabellos escapando, llevando el peinado que llevase tal día, nunca.

Con las miradas de la servidumbre, nobles, y miembros del consejo real sobre ella continuaba su caminata por el largo pasillo del castillo provocando un eco con los zapatos de tacón que nadie podía ver por el abultado y largo vestido pero podían oír hasta que este se detuvo por la pregunta que se hizo pronunciar en el momento.

—¿Ya sabes quien era?—Frysa volteo su enfoque que daba hacía las escaleras hasta dar con el propietario de dicha voz.

Su hermano Adler.

—¿Quién era..qué? Se más especifico.

—Ya sabes, el chico con el que fantaseas dormida.

—¡Cierra la boca, Adler! Sabes que las paredes escuchan.

—Las paredes son objetos inanimados, no tienen cuerpo humano, así que no tienen oídos.

—Ya lo sé, tonto. Me refiero a que pueden oírte todos. Cuando me refiero a todos.. es ¡ a TODOS!—Frysa exalta la voz al final soltando un suspiro calmando sus nervios para volver a mirarle— Deberías no tomarte todo tan literal, hermano.

—Lo sé, es como la millonésima vez que me lo dices, pero sabes que no puedo evitarlo.

—Sé que sí, es..—Ella coloca su mano de manera suave en su codo como una disculpa en un lenguaje que solo ellos entenderían, donde iban nunca estaban solos, incluso desde niños, así que, aprendieron un idioma que solo ellos abarcaran para que nadie supiera que pasaba entre ellos.— Es mi culpa por no recordarlo. Solo que.. desde esa noche en el baile solo puedo recordar su cabello y su ropa, pero cuando intento buscar su mirada o como se veía su rostro o lo veo borroso o simplemente.. Despierto.

—Tal vez no debiste beber esa noche, tal vez es producto de embriagues..Auch.—Dijo sobándose el brazo donde Frysa lo había piñizcado con molestia.—Solo estaba siendo razonable! te encontré sobre el pasto alejada del jardín trasero, tienes suerte que nadie te viera o padre se hubiera puesto como un tirano. Además sabes que tenemos prohibido ir allá. 

—¿Cuál sería la diferencia de que me encontrara o no? Padre siempre es un tirano.

—Tal vez la diferencia es que..

—¿Cuál sería la diferencia?

—Su cara lo hubiera demostrado.. en ese momento.

—Si.. creo que lo hubiera echo.

—¿Y si significa algo?

—¿Qué padre demuestre una cara de tirano? No, gracias. Ya nos a demostrado..

—No. No padre.

Frysa detiene su caminar junto a su hermano en el comienzo de las escaleras del ala este que dan paso al comedor, y éste se pone enfrente de ella bajando un escalón haciéndola sentir más alta obligada a bajar la mirada hacía él. 

—Hablo de tu sueño.

—¿Mi sueño..?

—El que tienes todas las noches. He pensado en ello hasta llegar aquí.

—¿Y luego..?

—Solo te embriagaste ese día, pero según como has contado lo recuerdas perfectamente así que supongo que estabas más que consciente de ello. ¿No? —Asintió a su argumento.

—¿A que quieres llegar, Adler?

—¿Qué tal si solo lo vez borroso o distorsionado no por la embriaguez de ese día sino porque tienes miedo a recordar su cara?

—¡Miedo! ¿Te has vuelto loco..

—¿Qué harás?

—¿Eh..?

—¿Qué harás luego de que lo recuerdes? ¿Has pensado en eso?—Amplié mis ojos al quedarme pensado en eso dándole chance a Adler de bajar la escalera sin mí.

Él tiene razón, desde que nací el peso del trono siempre ha estado en mis hombros y aunque descubriera el rostro de aquel chico que no dejo de pensar y él que hace que mi corazón lata no podría hacer nada. No puedo correr a sus brazos, y tener un final feliz o esperar que sienta lo mismo que yo.

Soy la princesa heredera y desde que tengo memoria nací para no tener un final feliz como los cuentos de hadas donde besas al príncipe y te casa y viven feliz para siempre. 

Nací con el deber del trono y con este reino al final siempre gana la corona sobre todo y todos.

Siempre.

 

—¿Qué  dices? ¿Casarme? —Responde Frysa Tryggrason a su padre que se encontraba en la punta de la gran mesa en el enorme comedor del castillo degustando de su desayuno como lo estábamos haciendo Adler y yo..Ha, claro, hasta que se le ocurrió hablar sobre una unión nupcial  arruinando mi apetito y apenas son las siete. —¿Por qué debería? Seré  reina por decreto real, no necesito un esposo y que ande poniendo la nariz en mi trono , solo hay uno , con uno basta, seré  reina de todo esto y estoy perfectamente preparada para gobernar todo lo que has construido hasta ahora.

—No lo tienes todo, Frysa,  te falta cosas muy importantes.

—¿Ah? ¿Cómo qué?

—Humanidad, tal vez?

—¡Cierra la boca, Adler.!

—Mantén tu temperamento a raya, Frysa. No eres una chica ordinaria que tiene derecho a hacer lo que le plazca. Eres una princesa y la heredera de todo este reino, y no más que tu tomara la corona y el dirigimiento de todo y de todos, ya sabes de sobra la situación de tu hermano, ¿quieres que lo saque a relucir a los cuatro vientos?

—No..

—No..¿qué?

—No, padre. 

—Bien. Espero que no se vuelva a repetir en la mesa, ni delante de los altos mandos. ¿Entendido?

—Entendido.

—El té se enfrió, iré a resolver cosas. Más tarde a darte con los sirvientes papeleo sobre los posibles candidatos a tu mano. 

—¿Candidatos? —Habla Adler de manera curiosa y sorprendida a padre logrando que su mirada pasaba hacía él con su ceja alzada.—Frysa no está al nivel de casarse con el heredero?

—No se trata de estar a la altura o no, hijo. El rey colocó a su hijo heredero en duda por su posición. No cree honestamente que el sea un buen rey, así que contrató a un tutor real para adiestrar a sus hijos para que alcancen un nivel igual para tener el trono. Cuando al alcancen esa posición, Frysa se casará con el que le convenga a ser el rey.




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