Heredera de hielo

La llegada del tutor real.

         V a r n e

En el palacio real del reino de Varne se acostumbra a contratar a un tutor que se dedica a educar a los príncipes reales con el fin de prepararlos para el trono. El puesto solo se otorga a los educadores más brillantes y prestigiosos de todo el reino. Quienes han ganado ese privilegio de ser elegidos por el rey reciben el titulo de tutor real.

Lamentablemente todos quienes recibieron dicho titulo han renunciado luego de una tarde conociendo a los príncipes pero su limite siempre ha sido una semana con ellos hasta que el rey actual, Hannes Lodbord tuvo la ideología que su príncipe heredero, él cual ya no recide en el palacio con su hermanos, tuviera un accidente, debería proceder a coronar como futuro rey de Varne a uno de los cuatros príncipes restantes pero para ello deben estar a la altura del príncipe heredero.

Después de años de que los príncipes no recibieran tutoría como le era correspondiente, el rey Hannes toma en su propias manos quien será el tutor real quien pondrá a raya a sus hijos para que uno alcance el trono. 

Solo una carta que fue enviada hace dos semanas atrás.

***

Heine Wittgenstein,

Como el rey de Varne, quisiera otorgarte el puesto de tutor real. Tuve la dicha de ser bendecido con una princesa y cinco príncipes. Mi primogénito es el primero en la línea de sucesión, sin embargo, no puedo ignorar la posibilidad de que le ocurra algo.

Dicho esto, quisiera que fueras el tutor real de sus hermanos menores y los prepares para asumir el trono.

Y también para que los prepares para algo a partes del trono del reino de estas tierras. Perdón por no darte dicha información relevante en la carta.

Cuando llegue al palacio de vuelta, te lo explicaré.

Sí, estoy escribiendo esta carta apresurado, ya que, es mi hora de partir , pero volveré al ver como van los frutos con ellos.

A mi juicio, no están listos para gobernar, para evitar que sus profesores cultiven sus aptitudes de manera dispar, quiero que supervises su educación.

Volveré en cuatro semanas al palacio.

Se despide,

                                                                                                     Hannes Lodbord, Rey de Varne

 

                                                                                                                            Un amigo.

Heine Wittgenstein guardó la cuarta luego volverla leer mientras viaja en el carruaje real que lo ha llevado desde las colinas hacia la capital de Varne. Luego de pensar bien en la propuesta de su amigo y pagar su deuda pendiente. 

Era un tutor prestigioso en los altos lares de las colinas alejadas de la capital, pero conocía a Hannes Lodbord desde que eran adolescentes.

Ambos tenían diferentes ideales, pero se conocían como polos iguales.

—Acabamos de llegar, señor Heine.—Habla el cochero mientras doblo la carta guardándola en el bolsillo interno de mi traje. El cochero se baja y abre la puertecilla dándome la vista al palacio real de Varne dándome en mis manos mi porta equipaje.

—Se lo agradezco.

He llegado al fin a la residencia de la familia real Lodbord, y está igual a como la recordé a aquellos días de mi juventud con Hannes. Mármol blanco como la nieve, detalles dorados en cada esquina. Solo con la diferencia que la vegetación era escasa.

Ya no estaba rodeado del bello prado, y el pasto verde donde nos sentábamos a merendar.

El verde, la materia orgánica que lo rodeaba mostraba una vida creciente en su apogeo ha sido reemplazado a un amarillo triste y desolado.

No suelo oír los rumores de la capital, esperaba encontrarme con la vibra que había abandonado hace mucho tiempo a aquellos días con mi gran amigo.

Algo ha pasado.

Pero mi tarea que me ha sido comendada no puedo rechazarla.

Ya no hay vuelta atrás.

Desde hoy, viviré aquí como tutor real de los ahora príncipes sucesores al trono de Varne y cumpliré mis propias ambiciones.

Este es mi primer paso.

—¡Alto ahí!—Bueno, hasta que un agarrón en el hombro me prohibió avanzar más.— No puedes avanzar más, jovencito.

—¿Jovencito? ¿A quien te refieres?

—Te hablo a ti. No puedes entrar al palacio sin permiso.

—No lo hago sin permiso. Fui convocado por el rey.—Intento sacar la carta del interior de mi traje para calmar a los guardas reales—Me presentaré, Soy el..

—¡Ya sé! Debes ser el hijo del tutor real. ¿Acompañas a tu papá? Entonces, entrarás con tu papá cuando él llegue.—Agrega el guardia dándome palmaditas en la cabeza.

No pensé que me detendría en la entrada. Aunque debí adivinarlo con un metro sesenta no parezco alguien de treinta y siete años.

Pero no esperaba ser confundido con un niño.

—¿Qué ocurre aquí?—Al escuchar la grave pero delicada voz femenina mire hacia donde provenía e inmediatamente puse una rodilla al suelo con la mano en el pecho donde se sitúa el corazón dándole mis respetos. Total era la reina regente.— Cielos, por fin llegó, profesor Heine.

—Reina regente.

—Por favor, ponte de pie. Dejemos las formalidades para después.—Dice mostrándonos un rostro amable tal como ella siempre ha sido.— ¿Me acompañas? Te mostraré el camino al salón de los príncipes.

—Será todo un honor.—Y así me puse de pie caminando unos pasos alejado de ella.

—Dijo.. ¿Profesor Heine?—Escuche murmurar al guardia.

—Me presentaré.—Dije dedicándole una mirada al guardia desde mi hombro.— A partir de hoy seré el tutor real, Heine Wittgenstein. Y por cierto—Dije con mirada acuchillante—A pesar de mi apariencia soy todo un adulto.



#10016 en Fantasía
#23045 en Novela romántica

En el texto hay: fantasia, tronos, fantacia amor

Editado: 25.04.2021

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.