Herederos del infierno #1: Evangely

Capitulo 7: Solo el conocimiento nos hará realmente libres

En el silencio del castillo de lava aún puedo escuchar el sonido de las alas al ser desgarradas de mi piel, aún puedo sentir el frío hielo quemando mis rodillas y la fuerza con la que Miguel detrás de mí halaba mi cabello encerrado en su puño, en las paredes de aquel siniestro y oscuro castillo, rebotaban los ecos de mi mente encendida y humillada, arrodillada ante mis verdugos y ante aquellos que nos juraron su lealtad, la ciudad de cristal se abría infinita ante mis ojos, con ángeles de túnicas perfectamente blancas y gritos de desprecio, el gran profesor de la fortaleza había caído en desgracia, ¿la razón? el conocimiento, y la verdad.

Lucifer se había acercado a mí con ideas de rebelión y justicia, blandiendo grandes ideales y persuadiendo voluntades, pero no fueron sus escurridizas promesas de libertad las que me llevaron a unirme a su rebelión, todo lo contrario, nadie conocía mejor al general y sus bizarras necesidades que el profesor que lo formó desde su infancia, sin embargo por primera vez nuestros intereses tenían un punto en común, Raziel debía caer, su reinado corrompido debía llegar a su fin y la corona de cristal que ahora descansaba congelada en algún iceberg del mar eterno, debía posarse sobre una de las herederas, de lo contrario sería el fin para nuestro reino, nadie me creyó cuando con pruebas en mano mostré cómo el bosque que rodeaba al Edén empezaba poco a poco a descongelarse, y que ese era de hecho solo el principio de todo lo que le esperaba a nuestro reino si la sangre elegida no despertaba a la corona, Raziel conocía el riesgo de dejar al reino sin el poder de la corona y aun así decidió usar a las otras dos herederas para sus más egoístas propósitos.

Eva fue la segunda heredera en ser entregada a Adam, su función era retomar lo que Lilith había dejado atrás, es decir debía ser la primera madre, y llenar el reino humano de criaturas que crecerían bajo el favor de Raziel y cuyo miedo y adoración alimentarían su poder, haciéndolo cada vez más fuerte incluso hasta el punto de no necesitar de la sangre de hielo o de su corona para reinar en tantos reinos como le fuera posible, sin embargo, mientras esperaba por el acceso a ese pico de poder, era la sangre de la más joven de las herederas, Elizabeth, la que llenaba la copa de cristal con la que los humanos escogidos, al morir, se convertían en ángeles, La copa de cristal sirvió, también, de arma para arrebatar a las herederas sus recuerdos e identidad, dejándolas sin otra salida más que encontrar el malum.

El malum, era el único antídoto conocido para develar el conocimiento oculto, sin embargo, aparecía y desaparecía a su antojo por el Jardín del Edén, solo se revelaba en las ramas de los árboles, escondido entre los demas frutos y solo respondía a las portadoras de la sangre de hielo. Sabiendo esto el rey Raziel se encargó entonces de podar todos los árboles tras la caída de Lilith, sin embargo eso no impidió que su general Lucifer creara uno en la mente de la segunda heredera, Eva, que terminó por atraer el Malum a sus manos y sin saberlo con un solo bocado, definió el destino mismo del universo, Eva la segunda madre cayó aquella misma noche junto al hombre de barro, pero también lo hicimos todos los 200 ángeles que intentamos en vano rescatar a las herederas del dominio del rey hereje.

Eva fue, aquella fría noche, maldecida por Circe quien permanencia atada bajo el yugo del rey. Y fue así como, una vez más, la segunda heredera, despojada de sus recuerdos, fue condenada a vagar por la tierra humana, doblegada ante la autoridad de Adam e incapaz de conseguir jamás su descanso eterno.

La biblia de los caídos, Bael, versículo 10.1

Evangely

las llamas de las antorchas empezaban a hacerse cada vez más delgadas, señal de que el sol se estaba ocultando en los lugares donde la oscuridad de la luna negra no prevalecía, en mis manos aún descansaba el cristal a través del cual Blake me había informado de su llegada al norte del reino de las mareas, después de una infructífera búsqueda en el viejo continente de la misma.

—Mantente a salvo—fue lo último que pedí antes de que su sonrisa iluminara el holograma.

—Siempre princesa—su voz juguetona llegaba hasta mí conteniendo la necesidad de pedirle que regresara a casa. El reino de las mareas estaba lleno de serafines, y en su condición, no sabíamos qué podía pasar si no estaba cerca de él para que pudiera alimentarse de mí, la sangre lo ayudaba a aguantar la necesidad por más tiempo, pero eventualmente siempre regresaba por más. Lo había roto, y esa era una certeza con la que debía cargar por el resto de mi existencia, debajo de todo sabía que había una parte de mí completamente devastada por él y por el futuro que le había arrebatado de sus manos, pero por otra parte no podía imaginarme una vida sin el presente, había algo entre ambos, un lazo que nació el día en el que decidimos confiarnos nuestros cuerpos, una confianza inquebrantable de que siempre estaríamos el uno para el otro y su ausencia, a pesar de que entendía lo importante que era conseguir a Isabella, me hacía sentir un poco más sola.

El semblante de Gedrick, que cambió tan pronto como corté la comunicación con Blake, el hecho de que aún no habían noticias de Isabella empezaba a inquietarme, sin embargo la precaución que destilaba la mirada de Gedrick no era por las mismas razones y lo sabía, la relación entre ellos había cambiado por completo desde la noche de la ceremonia de la luna roja, dentro, me gustaba pensar que se debía a mi "no relación" con él, pero todos sabíamos que realmente se trataba de la renuencia de Blake de alistarse como centinela, cuando era uno de nuestros mejores activos, lo que había causado entre ambos una pelea bastante pública. Gospel y Gedrick tenían planes bastante específicos desde que entraron a la academia, pronto se les unieron Hazel, Blake y los gemelos Lee, todos con la misma visión y con un fuerte plan para alcanzarla. Gospel tomaría la corona y ellos serían su Guardia Real, cada uno cumplía un rol fundamental en la estrategia que no se molestaron en compartir conmigo, por el contrario Gael y yo solo debíamos conformarnos con ser el apoyo por lo menos hasta que pudiera tomar el control de los centinelas, nuestra parte en el plan era simplemente esperar, cosa que no se nos daba bien a decir verdad a ninguno de los dos.




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