¿hero? Vol. #2

Capítulo IV. Jaque.

Parte I.

—¡Muere, Nyra! —el grito de Alex resonó en el lugar cuando lanzó su ataque.

—¡Ahora!

Me moví hacia un lado aprovechando las técnicas que me enseñó el señor Luthor y luego coloqué mi mano derecha en el suelo para girar y dar una patada a los pies del distraído Alex, lo cual funcionó.

—¿Pero qué? —dijo Alex mientras caía al suelo.

Alex cayó estrepitosamente y luego volteó a verme.

—Alex —dije mientras me incorporaba—, siempre has sido alguien muy confiado cuando ves al enemigo indefenso.

—¡TCH! —Alex chasqueó la lengua—. ¡No te creas tanto, Nyra!

Alex se levantó y se lanzó una vez más contra mí con una potente estocada que pude esquivar por poco. Pero no se detuvo; lanzó estocadas una tras otra mientras yo me defendía con mis dagas y esquivaba.

—¿Qué decías, Nyra? —dijo Alex—. ¡Veamos si puedes seguirme el ritmo!

Los ataques comenzaron a aumentar cada vez más su velocidad. Si me quedo en este mismo espacio durante mucho tiempo, estaré en desventaja.

—¡Muere! —gritó Alex una vez más.

Alex lanzó un corte horizontal a mis pies y fue mi oportunidad. Salté y giré en el aire para caer sobre una roca cercana; luego comencé a correr en dirección a la unidad de Lior.

—¿A dónde crees que vas? —dijo Alex mientras me lanzaba una lanza improvisada hecha con una rama.

Tuve que hacerme a un lado para evitar el ataque y Alex apareció frente a mí una vez más.

—¿Crees que te dejaré ir con tu noviecito?

—¡TCH! —chasqueé la lengua con irritación—. Eres muy molesto, Alex. Es por eso que ninguna chica se te acercaba.

Mis palabras hicieron que Alex se enfureciera aún más.

—¿¡Qué fue lo que dijiste!?

Alex saltó en el aire y luego pegó su catana a su cuerpo.

—¡Lluvia de estocadas!

Al segundo siguiente, Alex lanzó estocadas a gran velocidad antes de caer completamente al suelo. Pude evadir el ataque, pero no salí completamente ilesa.

—¿Qué pasó, Nyra? —dijo Alex luego de terminar su ataque—. Qué pena... ¿Crees que Lior seguirá viéndote igual con esa cicatriz?

Comencé a respirar un poco agitada mientras sujetaba la herida en mi hombro izquierdo. Un ligero corte alcanzó a rozar mi rostro, justo debajo de mi ojo izquierdo.

—Bien —Alex adoptó su postura una vez más—. Terminemos con esto.

Alex lanzó un corte horizontal directo a mi cuello una vez más. En el momento crítico, incliné mi cuerpo siguiendo la trayectoria del arma y así pude esquivarla una vez más. Luego apoyé todo mi cuerpo sobre mi brazo derecho y me impulsé para dar una potente patada con ambas piernas al torso descubierto de Alex, lo cual lo hizo retroceder un poco.

—Debo reconocer que esto está siendo más complicado de lo que creí —murmuró Alex—, pero ya no voy a perder más el tiempo.

Abrí los ojos con sorpresa al ver en Alex esas características que ya había visto antes. Sus ojos comenzaron a brillar y una tenue aura lo envolvió.

—Aún no soy tan bueno controlándolo —dijo Alex mirando su mano derecha—. Pero esto es más que suficiente para hacerte pedazos.

Alex me apuntó con su catana.

—¿Re-resonancia? —dije nerviosa.

—Exacto —respondió Alex—. La desperté hace poco, así que no puedo usarla bien.

En un abrir y cerrar de ojos, Alex apareció delante de mí una vez más. Pero esta vez no tuve oportunidad de reaccionar.

—¡Palma perforadora! —gritó Alex.

Luego solo sentí cómo Alex me golpeó con su palma abierta y salí disparada varios metros hacia atrás.

—Qué mal, eso debería haberte perforado el vientre; si no, el nombre no tendría sentido.

Me giré apenas mientras me sujetaba el estómago. Tenía sangre en la comisura de los labios y vi a Alex mientras miraba su palma abierta.

—Oh, lo siento, Nyra —dijo Alex mientras caminaba hacia mí—. Ya mismo acabaré con tu sufrimiento.

E-espera un segundo... ¿Y yo voy a morir?

La idea de morir comenzó a aterrarme y traté de ponerme de pie una vez más.

—Ja, ja, ja —comenzó a reír Alex—. Eso, eso. Si no te resistes, no es divertido.

Comencé a arrastrarme como podía por el suelo hasta alcanzar una roca.

—N-No quiero morir —dije en un susurro.

—¿Qué dices? —dijo Alex con una mano en la oreja mientras seguía acercándose—. Habla más fuerte, ¿quieres?

Sujeté mi daga una vez más e intenté ponerme de pie nuevamente, pero era inútil; mis piernas no respondían en lo absoluto. Mi vista se volvió borrosa, me costaba respirar y apenas podía escuchar los pasos de Alex acercándose. Luego dejé de escuchar cualquier sonido y noté que Alex ya estaba frente a mí.

—¿P-Por qué? —dije mirándolo a los ojos.

Alex me miró fijamente, sin ningún tipo de arrepentimiento en sus ojos.

—¿Por qué? —dijo mientras se ponía en cuclillas—. Tal vez sea porque elegiste al idiota de Lior antes que a mí.

—Je —esbocé una pequeña sonrisa—. D-De verdad eres alguien p-patético.

Alex se enfureció nuevamente. Me sujetó por el cuello de la capa y luego me alzó junto con ella.

—Pues este patético te matará a ti y a tu querido príncipe azul.

Alex me arrojó contra el suelo una vez más con mucha fuerza.

—Llegó la hora de tu fin, Nyra.

—Escucha, Nyra —las palabras de la señora Elizabeth llegaron a mi mente—. Cuando no puedas ganar una pelea, solo huye y busca ayuda.

Claro, en ese momento me pareció un disparate escuchar eso.

—Pero... —mis recuerdos continuaron—. Recuerda que en los momentos de mayor estrés es cuando las personas suelen alcanzar su verdadero potencial.

Esas últimas palabras me hicieron abrir los ojos con sorpresa. Cerré nuevamente los ojos y comencé a concentrarme.

—Esto no puede terminar así —dije apretando los puños.

—Ya comienzas a darme lástima —dijo Alex mientras levantaba su catana—. Acabaré contigo de una vez.

La resonancia... Debo concentrarme en canalizar correctamente el poder. Es ahora o nunca.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.