¿hero? Vol. #2

Capítulo V. El Precio Vivir

Parte I

Hace unas décadas atrás…

—Eres espléndido —dijo un hombre mientras chocaba sus palmas—. Sin duda alguna, tú serás el próximo líder de la familia Ashwind.

Luthor enderezó su postura elegantemente después de haber acabado con un oso que estaba haciendo estragos en los cultivos de la familia Ashwind. Vestía un elegante traje blanco y una majestuosa capa que colgaba de sus hombros.

—Eso era todo, ¿cierto? —dijo Luthor, sin prestarle mucha atención a las adulaciones del hombre.

Luthor Ashwind, la joven promesa de la familia Ashwind, el mejor luchador de toda la familia. Caminó unos cuantos metros más hasta llegar, junto a su sirviente, a la casa de la rama principal de la familia.

—Señor —dijo su sirviente—. Debe quitarse los zapatos al entrar.

—Que alguien más lo limpie —dijo Luthor, haciendo un gesto con la mano—. Para eso les pagamos.

—Pero, señor…

—Si tienes algún problema, desafíame a un duelo y lo arreglaremos —dijo Luthor ante las quejas de su sirviente.

—N-No, señor —respondió nervioso el sirviente—. Ya mando a limpiar.

Luthor solo dio una sonrisa arrogante y siguió su camino.

—No hay nadie lo suficientemente estúpido como para querer desafiarme —pensó Luthor con arrogancia.

—Ya estoy de vuelta, padre.

Luthor colocó una rodilla en el suelo e hizo una reverencia delante de su padre, el líder de la familia Ashwind.

—¿Hiciste lo que te encargué? —respondió su padre sin apartar la mirada de los papiros que tenía frente a él.

—Sí, señor.

Luthor siguió haciendo su reverencia.

—¿Tienes algo más que decir? —preguntó el padre de Luthor.

Luthor apretó los puños.

—¿Por qué debo hacer yo las tareas de los plebeyos, padre? —dijo finalmente.

—¿A qué te refieres?

—Si ellos tienen un problema con los osos, que lo resuelvan ellos mismos —continuó Luthor—. Siempre me envías a resolver sus problemas. Yo debería estar en la guardia real, no aquí perdiendo el tiempo.

El padre de Luthor finalmente dejó los papiros y miró a su hijo.

—¿Entonces crees que tienes lo necesario para estar al lado del señor Kael?

—Por favor, padre —dijo Luthor—. Yo soy el guerrero más poderoso de este reino. ¿Quién más podría ocupar ese papel si no soy yo?

—Ven conmigo un momento.

El padre de Luthor se levantó y Luthor lo siguió hasta una habitación misteriosa.

—¿Qué es este lugar, padre?

—Hoy te enseñaré el secreto de la familia Ashwind.

—¿El secreto de la familia Ashwind?

Luthor abrió los ojos con sorpresa al ver lo que tenía frente a él. Había bebés recién nacidos en cunas distribuidas por toda la habitación. Unos quince en total.

—¿Q-Qué hacen estos bebés aquí, padre?

—Ya lo verás.

El padre de Luthor llamó a uno de los sirvientes y le dijo algo al oído. El hombre asintió. Un momento después, un bebé fue llevado frente al padre de Luthor, quien sacó una daga.

—P-Padre —dijo Luthor nervioso—. ¿Q-Qué piensas hacer?

Su padre no respondió. Solo tomó al niño en brazos, le acarició suavemente la frente y levantó la daga. Luthor observaba la escena con una extraña sensación.

—El líder de la familia Ashwind debe tener el control absoluto —dijo el padre de Luthor—. Para conservar el orden, incluso si eso implica convertirse en un demonio.

Luthor lo miró impactado. Entonces, el hombre dejó caer la daga y realizó un pequeño corte en la frente del bebé. De inmediato, el llanto del niño resonó por toda la habitación. Después, el padre de Luthor se hizo un corte en uno de sus dedos y dejó caer su sangre sobre la herida del bebé.

—Rápido —ordenó.

El sirviente asintió, tomó al niño en brazos y lo colocó sobre lo que parecía un altar. Luthor se sintió aliviado al ver que su padre no había hecho algo peor con el bebé, aunque seguía desconcertado.

Aun así, el ritual no había terminado.

El padre de Luthor adoptó una posición de rezo y extendió dos dedos frente a él mientras cerraba los ojos y pronunciaba unos extraños murmullos. Al instante siguiente, la frente del bebé comenzó a brillar con intensidad y, tras unos momentos, el ritual terminó.

—¿Padre? —preguntó Luthor confundido.

—La familia Ashwind siempre se ha especializado en el espionaje y la recolección de información —dijo el padre de Luthor mientras se ponía de pie—. Es por ello que el líder siempre debe ver y escuchar lo mismo que ven y escuchan sus subordinados.

Luthor no dijo una sola palabra y se limitó a escuchar.

—Luthor, tú serás mi sucesor —continuó—. Por eso debes saberlo. A través de este ritual, el líder de la familia puede ver y escuchar todo lo que perciben sus subordinados. ¿Me entiendes?

Luthor frunció el ceño y adoptó una expresión mucho más seria. Siempre había sido alguien arrogante y confiado, pero jamás había dañado a alguien que no fuera en combate. Sin embargo, entendía el punto de su padre.

—Claro —dijo Luthor—. Entiendo lo que dices, padre.

—Es bueno que comprendas todo tan rápido.

Luthor siguió pensando que quienes pertenecían a los estratos más bajos de su familia llevaban una vida realmente desdichada.

Cinco años después…

Luthor consiguió un puesto en la guardia real, aunque todavía no había conocido a Kael personalmente. Sabía muy bien que dentro de poco se convertiría en el líder de su familia y se disponía a regresar a la mansión para recibir oficialmente el título a los veintidós años.

Durante esos años conoció a muchas personas nuevas y descubrió que existían guerreros más fuertes que él. La general Elizabeth acababa de retirarse tras varios años de servicio, y Luthor había desarrollado una relación bastante peculiar con ella, por lo que la noticia lo entristeció un poco. Aun así, continuó cumpliendo con sus deberes como siempre, hasta el día en que fue convocado por la familia Ashwind.




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