Ilusión Mariposa

Capítulo 12

Es viernes por la mañana y vestido de manera deportiva, él corre por el parque, lleva sus auriculares puestos deleitándose con su música favorita mientras disfruta del aire fresco de la mañana, necesita aclarar su mente para poder cumplir las últimas órdenes recibidas, no consigue comprender en qué momento todo se volvió tan complicado. De pronto, a la distancia, algo llama su atención, ocultándose de manera cuidadosa detrás de uno de los árboles del parque observa lo que sucede de manera atenta para acto seguido avanzar hacia donde se ha marchado aquel individuo.

El sujeto se encuentra concentrado en quitar lo que se ha quedado atorado en las pegatinas de su sudadera deportiva que no se percata de la presencia de alguien detrás de él. De pronto, lo sujetan evitando que pueda escapar, por suerte ha logrado su cometido antes de ese ataque y le es posible defenderse, de manera inmediata, se libera del agarre y lanza un golpe especial que su contrincante esquiva sin el menor problema.

– ¿Camaleón?–musita dudoso mirando a aquel hombre que sonríe de lado, reconociendo a aquel individuo después de analizarlo por algún tiempo, había dejado de verlo hacia algunos años pero esa mirada era inconfundible–. Únicamente tú podrías esquivar ese ataque.

–Lumbrera, un gusto verte nuevamente–responde acomodando su cabello–. He de decir que no imaginé reencontrarme con un viejo compañero en un parque, especialmente si este se encuentra arrancando cabello, ¿Una nueva fijación acaso?

–Simple trabajo– expresa restándole importancia–. Creí que te habías marchado para siempre, ¿Qué haces aquí?

–Trabajo–replica con una sonrisa misteriosa.

–Así que terminaste cortando el césped de los parques, que interesante e inesperado.

–Tal vez–indica de manera vaga.

–Siempre con tus misterios, apareciendo y desapareciendo de la nada, realmente juraba que no volverías a este lugar que tanto detestas–comenta de manera casual como si fuesen viejos amigos.

–Únicamente el trabajo es capaz de llevar a un individuo de un lugar a otro, aún cuando no se encuentra en sus planes, te he visto en múltiples ocasiones, ¿Por qué la acosas?–cuestiona refiriéndose a la persona con la que tropezó aquel hombre.

– ¿La conoces?–interpela con interés.

–Diría que más de lo que debería conocerla pero no diré nada hasta que tú no me digas, ¿Qué tramas?

–Es trabajo, sabes bien a que me dedico y si estoy aquí es porque esa persona es mi objetivo, no considero necesaria una mayor explicación, necesito información, ¿Me la darás?

–Vayamos a tomar un café para conversar más tranquilos.

–De acuerdo.

Juntos avanzan por el parque para poder llegar a la cafetería más cercana y dialogar tranquilamente todos los asuntos que les involucran, con paso casual cruzan la calle e ingresan en un pequeño pero confortable establecimiento. Arlen se encuentra en su departamento preparándose para acudir a su trabajo, tiene programado un examen para sus alumnos por lo que busca lo que necesitara, con todo en mano se encamina a la salida cuando su teléfono suena.

–Hola, Kirill, ¿Cómo estás?–responde depositando todo de vuelta en el sofá para poder atender la llamada.

–Hola, cariño, hace días no se de ti, ¿Te encuentras molesta?

–Ni un poco pero si quiero hablar contigo, es importante, ¿Podemos vernos en cuanto puedas?

–Claro que si, te llamare para ponernos de acuerdo, ten un bonito día.

–Bonito día, Kirill.

Arlen termina la llamada y suspira, en realidad no tiene ni la menor idea de cómo explicara lo que atormenta a su corazón; sin embargo, es consciente de que debe enfrentar ese momento y entre más pronto lo haga, mas pronto dejara de sentirse de esa manera. Pensativa termina de prepararse y se encamina a la parada del trasporte para poder llegar al instituto, en cuanto aparece deteniéndose en la parada, Arlen sube y toma asiento en el primer espacio para acto seguido mirar por la ventana en un intento de controlar el caos interno que la agobia. Una vez en la universidad, avanza por el pasillo con la tableta en mano revisando los últimos detalles del cuestionario que preparó para sus alumnos cuando se impacta contra alguien haciéndola retroceder y tambalearse. Rápidamente la sujetan ayudándola a estabilizarse y evitando que la tableta caiga, Arlen eleva la mirada encontrándose con los intensos ojos que menos deseaba encontrarse, llenándose de nerviosismo de manera inmediata, pasa saliva de manera sonora.

–Disculpe, profesor Walker–musita desviando la mirada al tiempo que se aleja de él.

–No se preocupe–responde con tono formal.

–Tenga un buen día– replica para después alejarse de manera presurosa en dirección a el aula donde ya la deben estar esperando sus alumnos.

René la observa con una gran combinación de sentimientos, ella se aleja por el pasillo sin elevar la mirada ni mirar hacia atrás, «La distancia es la única solución y lo mejor para ambos.» piensa René retomando su andar para poder llegar e impartir su primera clase del día. Arlen siente un caos emocional consumiéndola por completo, sabe perfectamente que lo que sea que deseara tener con René es un imposible, ella se encuentra comprometida y simplemente se ha confundido un poco debido a todo lo que le ha sucedido en el último tiempo. No puede permitir que ese sentimiento en su interior crezca, especialmente cuando le ha quedado bastante claro que no es reciproco, no hay nada peor en la vida que amar sin ser correspondido, ese dolor unilateral que lacera tu corazón sin poder evitarlo, es algo que no le deseas a nadie.




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