Caminos hasta el salón de eventos y al bar contiguo junto a Axel y Renata, Fernando está ahí, tomando fotografías y medidas.
—Por aquí—nos dice cuando nos ve.
Fernando mira de pies a cabeza a Axel, estoy segura que nunca imaginó que podía verse de esa manera en las revistas en la que sale trae trajes caros y ahora solo una pijama y descalzo.
—¿Quién es? — Axel me susurra, y puedo oler su aliento a alcohol.
—Es mi compañero el arquitecto Fernando Soler.
Renata mira hacia donde estamos nosotros ya que se había adelantado.
—Como te estaba diciendo Axel, mis trabajadores ya están tomando fotografías y tomando medidas, me gustaría que veas los colores.
—No me interesa, que Madison los elija, seguro tiene buen gusto ¿No? —me mira directamente.
—Lo tengo —respondo sin pensarlo.
—Está bien, lo decidiré yo, tu no te preocupes por nada Axel, empezaremos a trabajar lo antes posible.
Renata se acerca a Fernando que está en lo suyo, tomando fotografías.
—¿Le bajaste al novio o por que te odia tanto? —se ríe, y algo me dice que de mí no conmigo.
—No soy ese tipo de mujer —digo indignada, por lo que está insinuando.
Levanta las manos en rendición.
—Axel…
Un hombre de unos cincuenta años aparece de no se donde.
—Ve a ponerte ropa por favor.
Axel respira por la nariz. Pero al parecer es un hombre obediente porque da la vuelta y se va.
—Buenas tardes señoritas soy Mateo Valdez, soy el gerente general de operaciones de la cadena, me alegra que estén aquí y sobre todo ver caras nuevas por aquí. El hotel necesita una renovación urgente.—Lo conozco lo he visto cuando he venido al spa con mi tia y Martina.
Renata no pierde el tiempo, y se acerca él para saludarlo.
—Hola Mateo, me da gusto verte ¿Cómo está tu esposa?
El hombre saluda a Renata con familiaridad.
—No sabía que te harías cargo de las renovaciones.
—Si, me haré cargo de todo.
—Hola Mateo —Fernando se acerca a saludar al hombre.
—Hola Fer ¿Cómo está tu madre?
—Muy bien Mateo, con buena salud gracias.
—Me alegra, y me alegra que volvamos a trabajar juntos.
—Ella es Madison Coronado, la nueva arquitecta.
—Buenas días—intento no mirarlo, no quiero que me reconozca.
—Hola Madison ¿Te conozco? te me haces conocida.
—No creo señor —guardó silencio —. Aquí tengo el presupuesto del minibar —cambio de tema.
—Mandalo al correo de Axel, él se hará cargo. La próxima semana se hará público que el es el dueño universal de hoteles Avendaños.
Después de media hora Renata se ha ido y Fernando y yo nos hemos quedado para seguir tomando medidas.
—¿Cómo la aguantan?
—No tenemos más, se aprovecha por que es mujer, siempre saca la bandera del feminismo.
—Pues conmigo la puede ir guardando.
—Es la protegida del jefe.
—¿Por?
—Es novia de Gerardo, el hijo mayor del jefe, y es como de la familia.
Pensé en el coqueteo que tuvo hace rato con Axel.
—Entonces trabajaré sola.
—Yo te voy a ayudar, todos te vamos ayudar, somos unidos, bueno casi unidos.
—Pense que solo papá tenía compañeros a si como Renata
—Hay de todo en la villa del señor.
Fernando le da un trago a su café, mirándome de reojo con esa sonrisa fácil que ya empieza hacerme familiar.
—Ya conociste a Axel ¿Es un mamón como dicen?
—No lo conozco bien, creo que sus ojos están tristes.
—Hace poco perdió a su padre por lo que supe y lo obligaron a hacerse cargo de todo cuando a él solo le gustan las fiestas, mama compra todas esas revistas y me mantiene al día.
—Debe ser difícil para él, yo perdí a mamá muy chica y aun me duele.
—Pensé que tu mamá vivía.
—Tengo dos mamás, una en el cielo y la otra en la tierra.
—Lo siento.
—No te preocupes ya ha pasado mucho tiempo.
—Creo que es hora de irnos.
—Voy a ir al baño antes.—lo veo irse, mientras miro más fotografías que tomó.
—Ya me acordé de ti —dice de repente—. Tu padre es Mateo Marcel y tu tío es Horus Alarcon.
Se me hiela la sangre, pero no despego la vista de la cámara. Dios por favor que nadie esté escuchando.
—Horus vendrá en media hora. es quien se está encargando de todo, se va a reunir con Axel.
No quiero que Mateo, que para variar se llama igual que mi padre, le diga a Axel quién es mi familia, pero tampoco puedo mentirle. Ya me reconoció, así que piensa, Madison, piensa, por favor, me digo a mí misma.
—Prefiero que me llamen Madison Coronado —le digo con sinceridad—. No me gustaría que mi apellido interfiera en mi trabajo.
Mateo me mira sin entender por qué me estoy quitando el apellido de mi padre.
—No es que me avergüence ni nada, solo quiero abrirme camino sin el apellido familiar —,e explico mejor.
—Oh, entiendo, no quieres ser... ¿cómo les llaman ahora? Un nepo baby.
Me muerdo el labio para no reír, lo dijo tan chistoso.
—Algo así —le respondo, aguantándome la risa.
—¿Cree que pueda guardarme el secreto? Por favor —le pido.
Mateo me mira antes de responder.
—Tu papá hace mucho que no viene... ¿Crees que pueda enviarle un saludo a mi madre? Ama sus series.
—Por supuesto, puedo decirle que le envíe un video —respondo.
Mateo me extiende su tarjeta sin pensarlo.
Fernando regresa y Mateo se va.
—Ahora sí, podemos irnos. Tenemos mucho trabajo antes de empezar aquí.
—Vamos —le digo.
Caminamos hacia la salida platicando y, por no fijarme, choco con un hombre. Siento algo caliente en mi camisa.
—Lo siento —escucho decir.
Miro a la persona. Estoy a punto de gritarle, pero me doy cuenta de que es Axel.
—Lo siento de verdad, no te vi —me dice.
Fernando intenta ayudarme, pero le digo que mejor voy al baño.
Axel, apenado, me dice que lo acompañe. Aunque lo dudo, lo sigo. Axel entra al elevador. No me había dado cuenta, pero ya está cambiado y trae zapatos.